Por Elyse Mosquini
El primero de Enero de 2013 entró en vigor el nuevo Convenio sobre Ayuda Alimentaria con 14 signatarios y 8 partes (vea el estatus de ratificación actual aquí). Este nuevo instrumento reemplaza el Convenio sobre Ayuda Alimentaria de 1999, el cual perdió vigencia de manera formal el 30 de Junio de 2012. En tanto que imperfecto, el Convenio cuenta con el potencial de lograr un mayor impacto en la seguridad alimentaria global que su predecesor.
El nuevo Convenio sobre Ayuda Alimentaria pretende “salvar vidas, reducir el hambre, mejorar la seguridad alimentaria, y mejorar el estatus nutricional de las poblaciones más vulnerables.” Para lograrlo, asume una visión mucho más amplia de la asistencia alimentaria que el instrumento que lo precedió, reconociendo la interacción entre la asistencia alimentaria, el sustento y la resiliencia, así como también el potencial impacto perjudicial de la asistencia en los mercados locales. Los compromisos anuales de los estados partes ahora pueden cumplirse no sólo a través la ayuda alimentaria tradicional, si no también mediante la provisión de artículos para garantizar la producción, tales cómo semillas o ganado, herramientas y equipos, así como también mediante contribuciones a programas de dinero en efectivo y bonos bancarios, o intervenciones nutricionales.
Adicionalmente, mientras que bajo el Convenio anterior los compromisos anuales eran fijados en el texto del propio Convenio (más bien a niveles reducidos), el nuevo Convenio establece que los estados partes deben definir y actualizar sus compromisos de manera anual. Mientras esto implica un riesgo – los nuevos convenios aun deben ser anunciados – la flexibilidad de este enfoque cuenta con el potencial de lograr una mayor respuesta ante la evolución de las necesidades. El nuevo instrumento también incluye un compromiso para con la mejora de la transparencia y la rendición de cuentas.
Para las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, muchas de las cuales consideran la seguridad alimentaria como una prioridad estratégica, el nuevo instrumento podría brindar nuevas oportunidades. Las intervenciones de seguridad alimentaria típicas de las Sociedades Nacionales, tales como el otorgamiento de dinero en efectivo, la provisión de semillas, herramientas, ganado y botes pesqueros, son ahora consideradas “actividades elegibles” respecto a los compromisos de los estados. Y con las partes ahora capaces de canalizar su asistencia a través de los socios locales, las Sociedades Nacionales podrían encontrar nuevos socios entre las partes del Convenio.
También podría surgir un espacio para el diálogo y la abogacía sobre seguridad alimentaria a través del Comité de Ayuda Alimentaria, que según el nuevo Convenio tiene la tarea de compartir información y consultar a los interesados. El Comité sostuvo su primera sesión en Londres el 15 de Febrero.
La Negociación del nuevo Convenio tuvo lugar entre la Unión Europea, sus 27 estados miembros y otros ocho países, y fue conducida bajo la dirección de la Sra. Leslie Norton, Directora General de la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional (CIDA por sus siglas en inglés). El Convenio está ahora abierto para su adhesión por todos los países donantes-proveedores de asistencia alimentaria, incluidos aquellos que previamente no formaban parte del Convenio de Ayuda Alimentaria.