Peligros biológicos: epidemias

  

Definición y características

Una epidemia es el aumento extraordinario del número de casos de una enfermedad infecciosa que ya existe en una región o población determinada. Puede referirse también a la aparición de un número importante de casos de una enfermedad infecciosa en una región o población habitualmente libre de la enfermedad.

Las epidemias pueden ser consecuencia de otros desastres, como tormentas tropicales, inundaciones, terremotos, sequías, etc. Pueden afectar también a animales y causar desastres económicos locales.

En general, en la respuesta a epidemias, la Cruz Roja y la Media Luna Roja dan prioridad a la sensibilización, la promoción de medidas eficaces, la movilización social basada en actividades voluntarias y el apoyo de logística (transporte, almacenes, etc.). En muchos casos, el apoyo de la Federación complementa la actuación de los organismos de las Naciones Unidas.


La gripe aviar es una infección viral que afecta principalmente a aves (pollos, patos, gansos, etc., tanto a especies domésticas como migratorias), aunque a veces también a otras especies como cerdos y tigres.

Raramente, la gripe aviar puede causar infecciones graves en personas. Existen muchas cepas o variedades diferentes de virus de la gripe aviar. Pertenecen a un subgrupo de virus de la gripe que incluye también al que todos los años causa en todo el mundo los brotes estacionales entre las personas.

Para obtener más información sobre las actividades de la Federación en este ámbito, visite la página web sobre gripe aviar en la sección de salud de este sitio web.


El cólera

El cólera se propaga fundamentalmente a través del consumo de agua contaminada por excrementos. La tasa de mortalidad en casos graves no tratados es del 50 por ciento. En pacientes con tratamiento, esta tasa disminuye a un uno por ciento.

El período de incubación es de 1-12 días, y los casos graves requieren hospitalización. Las personas afectadas menos gravemente pueden recibir un tratamiento ambulatorio de rehidratación. Sólo el 10 por ciento de las personas infectadas presenta síntomas.

Los factores clave para controlar esta enfermedad son asegurar el abastecimiento de agua potable y una higiene rigurosa (lavado de manos y eliminación de material sucio).

Las salas abarrotadas de personas no plantean un peligro para el personal ni los pacientes si se observan las prácticas de higiene adecuadas. No es necesario observar períodos de cuarentena. En situaciones de emergencia, la vacunación es improcedente.


El dengue

El dengue o fiebre quebrantahuesos y la fiebre hemorrágica del dengue son enfermedades transmitidas por un mosquito de actividad diurna. El dengue raramente es mortal. Sin embargo, en las personas que padecen la variedad hemorrágica y no reciben tratamiento, la tasa de mortalidad puede alcanzar un 40 a 50 por ciento. Con atención hospitalaria y un tratamiento rápido, esta tasa puede reducirse a menos de un cinco por ciento.

No existe vacuna o tratamiento específico. Las medidas para evitar epidemias abarcan la destrucción de mosquitos y la eliminación de los lugares donde se reproducen, así como la aplicación de sustancias repelentes por parte de las personas expuestas.


Ébola y Marburgvirus

Ébola y Marburgvirus son dos enfermedades virales distintas, con síntomas similares. Ambas se caracterizan por una tasa de mortalidad alta (hasta el 90 por ciento en la fiebre Ébola) y por ser extremadamente contagiosas. Se transmiten por contacto a través de todos los fluidos y órganos del cuerpo, la utilización de agujas y jeringas contaminadas, y aerosoles.

Para evitar la contaminación de las personas que participan en la asistencia a los pacientes, deben adoptarse medidas de precaución extraordinarias. Se desconocen los reservorios u origen de los dos virus.

Paludismo o malaria


El paludismo o malaria se transmite por picadura del mosquito Anopheles, activo desde el atardecer al amanecer.

En las regiones en donde esta enfermedad es endémica, la población local posee cierto grado de inmunidad. Las personas que afrontan un mayor riesgo son las que proceden de áreas libres de paludismo, como desplazados internos o refugiados. Para protegerlas, puede proporcionárseles una dosis semanal de un medicamento antipalúdico. Existen cuatro tipos de paludismo. El causado por Plasmodium falciparum puede ocasionar rápidamente la muerte y debe tratase con inmediatez.

El paludismo se trata con medicamentos administrados por vía oral. Las medidas de control incluyen la fumigación, el relleno o drenaje de lugares con aguas estancadas en donde pueden reproducirse los mosquitos, la fumigación de viviendas y dormitorios y la utilización de mosquiteros. Tanto la cuarentena como la inmunización de los contactos son innecesarias. Cuando la cobertura de inmunización es inferior al 90 por ciento, el riesgo de aparición de brotes es importante.

Para obtener más información sobre las actividades de la Federación en este ámbito, visite la página web sobre paludismo en la sección de salud de este sitio web.


El sarampión

El sarampión es una enfermedad víral altamente contagiosa cuya tasa de mortalidad puede ser muy elevada, especialmente entre niños y en poblaciones desnutridas.

Un programa de vacunación inmediato e integral en la fase inicial de un brote puede contribuir a limitar la propagación de esta enfermedad. Si las reservas de vacunas son limitadas, debe inmunizarse prioritariamente a niños desnutridos y hospitalizados, y en segundo lugar a niños entre seis meses y dos años de edad. El almacenamiento de la vacuna requiere una cadena de frío que funcione adecuadamente. El aislamiento o la cuarentena no tienen sentido desde el punto de vista práctico

Para obtener más información sobre las actividades de la Federación en este ámbito, visite la página web sobre sarampión en la sección de salud de este sitio web.


La meningitis meningocócica

La meningitis meningocócica es una enfermedad bacteriana aguda. Se presenta en brotes epidémicos separados por intervalos de tiempo irregulares y de duración desconocida. Afecta principalmente a niños y adultos jóvenes, en especial a los que viven en condiciones de hacinamiento.

Esta enfermedad se transmite por contacto directo con secreciones nasales y de la faringe. Las personas infectadas deben aislarse de las demás, y otras personas con las que han estado en contacto deben someterse a una estrecha vigilancia médica.

Es esencial administrar un tratamiento rápido con penicilina o ampicilina. Las campañas de inmunización de emergencia son razonablemente eficaces.


La fiebre amarilla

La fiebre amarilla es una enfermedad viral mortal, de rápida propagación, transmitida por un mosquito. Se presenta únicamente en algunas partes de África y América del Sur. Es una enfermedad transmisible.

Las medidas para controlar una epidemia deben incluir la vacunación en gran escala de las personas en riesgo; el examen y la fumigación de las habitaciones de los pacientes y las salas hospitalarias para evitar la presencia de mosquitos; la eliminación de todos los lugares en que potencialmente puedan reproducirse los mosquitos o la aplicación de larvicidas en dichos lugares; y la fumigación de todas las viviendas de la comunidad con insecticidas. La vacunación proporciona inmunidad durante 10 años.


VIH/SIDA

El VIH/SIDA (virus de la inmunodeficiencia humana/síndrome de la inmunodeficiencia adquirida) se cobrará más vidas en esta década que el conjunto de las guerras y los desastres de los últimos 50 años. Desde que se declaró la epidemia del SIDA, han muerto 25 millones de personas. Actualmente viven con el VIH y el SIDA más de 40 millones de personas. Sólo en 2001 se infectaron en todo el mundo 5 millones de personas.

Las enfermedades epidémicas no son nuevas, pero lo que distingue al VIH/SIDA es su repercusión negativa sin precedentes sobre el desarrollo económico y social de los países. Todos, ricos y pobres, jóvenes y ancianos, se ven afectados por la epidemia, pero los habitantes de los países en desarrollo, y en particular las mujeres jóvenes, son más vulnerables. La mayoría de las víctimas son adultos en sus mejores años, como padres y trabajadores. Dejan como herencia una fuerza de trabajo diezmada, comunidades fracturadas y empobrecidas y millones de huérfanos.

Aunque el 70 por ciento de las personas infectadas por el VIH vive en el África subsahariana, el SIDA es un problema mundial. En países como Zimbabwe y Botswana, más del 25 por ciento de los habitantes de entre 15 y 49 años está infectado por el virus. El VIH se está propagando también rápidamente en Asia meridional y sudoriental, los países de la antigua Unión Soviética y el Caribe.

El SIDA se puede prevenir. La lucha contra esta enfermedad se debe librar en el plano local. Las personas y comunidades pueden hacer frente a la propagación del VIH/SIDA informándose debidamente, evaluando con precisión los factores que las ponen en riesgo de infectarse y actuando en consecuencia para reducir esos riesgos. El problema, según el Banco Mundial, es que la escala de actividades coordinadas no ha sido suficiente para desacelerar y finalmente reducir el ritmo de propagación de la enfermedad. Los individuos, los gobiernos, la sociedad civil, los grupos del sector privado, las organizaciones internacionales y las organizaciones no gubernamentales deben comprometerse y participar plenamente en el aumento de la escala de actuación y velar por que haya iniciativas complementarias en los planos nacional y regional.

Puede encontrarse más información sobre el VIH y el SIDA en la sección de salud del sitio web de la Federación Internacional.

La tuberculosis


La tuberculosis es la enfermedad infecciosa más letal y causa todos los años la muerte de dos millones de personas. De los ocho millones de nuevos casos que se notifican anualmente, el 95 por ciento se declara en países en desarrollo. Asia y el África subsahariana son las regiones más gravemente afectadas, pero últimamente la incidencia de esta enfermedad y las muertes relacionadas con la misma han aumentado notablemente en Europa oriental, después de muchos años de descenso constante. Se estima que un 75 por ciento de los tuberculosos tiene entre 15 y 44 años de edad, por lo que esta enfermedad afecta seriamente al desarrollo socioeconómico.

En 1993, como respuesta a la crisis cada vez más grave, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció la Alianza Alto a la tuberculosis. Desde 1998, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja colabora estrechamente con las Sociedades Nacionales y la OMS en la lucha contra la epidemia de tuberculosis en Europa oriental. En un principio, el objetivo de las actividades era servir de proyectos piloto para adquirir experiencia y brindar asistencia a los pacientes y sus familiares. Los programas han revelado que para luchar con más eficacia contra la epidemia en todo el mundo es urgentemente necesario aumentar la escala de las actividades.

Para obtener más información sobre las actividades de la Federación en este ámbito, visite la página web sobre tuberculosis en la sección de salud de este sitio web.

Documentos disponibles:

Operaciones Cruz Roja / Media Luna Roja:

La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es la mayor organización humanitaria del mundo, con 189 sociedades miembros. Siendo uno de los componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, nuestra labor se rige por los siete principios fundamentales: humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariado, unidad y universalidad.