Ahora pintan con colores más brillantes…
Después de clases, un grupo de niños se reúne en una habitación recientemente reformada del centro comunitario de la Cruz Roja Rusa. Las paredes están tapizadas de coloridos dibujos y pinturas; en los estantes hay una hilera de floreros y otros adornos.
En una mesa grande, unas 15 niñas aprenden a fabricar bisutería. Más allá, un grupito de niñas adolescentes bromea y ríe mirando algo que ocultan a los demás. Unas pocas mujeres sonrientes caminan entre las niñas, dando consejos sobre la elección de los colores y los modelos. Podría parecerse a cualquier actividad extraescolar, pero es también algo más.
Este taller de Beslan ha sido bautizado con el muy acertado nombre de "Un rayo de esperanza" y fue organizado por miembros del personal y voluntarios de la Media Luna Roja para ayudar a los niños que en 2004 se vieron envueltos en el sitio a la escuela.
En aquella crisis, más de 1.200 niños, maestros y padres fueron tomados como rehenes durante tres días; y más de 300 personas perdieron la vida. Todos los niños que participan en el taller sufrieron daños físicos o psicológicos a causa de esta tragedia. Una niña que trabaja en la mesa grande acerca lo que tiene en sus manos a unos pocos centímetros de su cara porque durante el tiroteo perdió la vista casi por completo. Otros perdieron a familiares y amigos.
Irina Kusova, presidenta de la delegación de la Cruz Roja Rusa de Osetia del Norte, dice que estos programas han sido de gran ayuda para los niños, e ilustra su comentario con un ejemplo. "Ahora, cuando los niños comienzan a pintar sólo se ven colores brillantes", dice sonriendo. "Ya no utilizan el negro." "Y no cabe duda", continúa, "de que, al igual que los colores que emplean, el futuro de Beslan va tomando más brillo".