Hoy (miércoles 17 de septiembre), los camiones de la Cruz Roja abandonarán los almacenes de Harare, Bulawayo y Mutare cargados de 383 toneladas de ayuda alimentaria para comunidades vulnerables de todo el país.
En el marco de la operación de seguridad alimentaria de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, de 27,7 millones de franco suizos (26,8 millones de dólares EE. UU./17,1 millones de euros), este primer despliegue proporcionará a casi 24.000 personas de ocho provincias del país maíz, frijoles y aceite para cocinar suficientes para un mes. Todos los meses se prestará asistencia a un total de 260.100 personas.
“Estas comunidades estan atravesando un período crítico”, explicaba Peter Lundberg, jefe de la delegación de la Federación Internacional en Harare. “Llevan meses haciendo frente a la escasez de alimentos, y para muchas familias la situación se ha deteriorado drásticamente en las últimas semanas.”
La situación de inseguridad alimentaria crónica en Zimbabwe es el resultado de la acumulación de una serie de factores negativos. Como consecuencia de la alternancia de sequías y períodos de lluvia, influida por el cambio climático, la cosecha de 2008 ha sido desastrosamente pobre: se considera de forma generalizada la peor cosecha de la historia del país. Por otra parte, el empeoramiento de la situación socioeconómica ha potenciado la grave escasez de insumos agrarios, como semillas y fertilizantes, y se han quedado sin sembrar incluso terrenos fértiles.
Para rematar esta situación, se estima que la hiperinflación récord del país supera actualmente 11 millones por ciento.
La Federación Internacional prevé mantener las distribuciones de alimentos durante los próximos nueve meses, y apoyar a 260.100 personas infectadas con o afectadas por el VIH/SIDA con 35.000 toneladas de alimentos. Según Françoise Le Goff, jefa de la oficina zonal de la Federación Internacional para África Meridional, este grupo es particularmente vulnerable a la escasez de alimentos.
“Muchas de estas personas siguen un tratamiento antirretrovírico, y para que los medicamentos actúen eficazmente es necesario ingerir alimentos. Muchos pacientes, con el estómago vacío, están decidiendo interrumpir el tratamiento, pues son incapaces de hacer frente a sus debilitadores efectos secundarios”, observó la Sra. Le Goff.
De acuerdo con las autoridades de salud de la provincia de Masvingo, una de las regiones mas afectadas por la crisis alimentaria, el 70 por ciento de las personas que siguen un tratamiento antirretrovírico lo ha interrumpido en los últimos meses por la falta de alimentos. Una vez se abandona el tratamiento, el virus VIH actúa con fuerza y se produce un rápido deterioro de la salud y, frecuentemente, la muerte .