La Preparación y la Coordinación son esenciales para salvar más vidas y reducir el impacto de los desastres naturales

Publicado: 25 junio 2013

Por Jan Gelfand, Jefe de Programas y Operaciones, Oficina de Zona para América, Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja

Una vez más nos enfrentamos con el inicio de la temporada de huracanes y las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja en América continúan con la difícil labor de prepararse para futuras emergencias. Las Sociedades Nacionales continúan trabajando junto a gobiernos y comunidades, trabajan para reducir los riesgos y amenazas que confrontan las comunidades vulnerables en busca de aumentar su capacidad de resiliencia. Según las predicciones, se espera que esta temporada de huracanes sea 30 por ciento más fuerte que la norma marcada desde 1915-2012. En concreto, se esperan que haya 16 tormentas tropicales y 8 huracanes mayores.

Terremotos, huracanes, erupciones volcánicas, sequías e inundaciones han causado la pérdida de unas 65,000 vidas humanas, han generado daños por unos 20 billones de dólares norteamericanos  y afectado la vida de 15 millones de personas de la región en las últimas tres décadas. Latinoamérica y el Caribe ya registran el mayor número de desastres en el mundo, y el segundo más alto de muertes debidas a desastres. Debido al cambio climático, las temperaturas probablemente se alzarán unos 4 grados durante este siglo, afectando la frecuencia de desastres, la calidad del agua, los medios de vida, y mucho más. 

Un aumento en el número de eventos agobiarían los sistemas nacionales y globales de respuesta a desastres. Las organizaciones humanitarias debe confrontar este reto con medidas para fortalecer la preparación y la respuesta a todos los niveles, desde lo local a lo global. 

Ya estamos enfrentando varios de los efectos negativos del cambio climático como lo son las fuertes tormentas, las inundaciones, y las sequías severas. Por lo tanto, hay que prestarle más atención a las acciones de adaptación para poder evadir, o al menos reducir, las peores consecuencias del cambio climático como lo son la pérdidas de vidas, hogares y medios de vida. Se deben hacer grandes esfuerzos para incrementar rápidamente las acciones de adaptación a través de intervenciones de base comunitaria en reducción de riesgo. 

La vulnerabilidad a desastres está determinada no tanto por el tamaño del evento, sino por razones subyacentes como la pobreza crónica, el desempleo, la falta de agua, malnutrición, falta de acceso a la salud y la educación, entre otros. Las personas que viven en pobreza son las más vulnerables a los desastres recurrentes porque no cuentan con los recursos a nivel del hogar y de la comunidad para poder recuperarse del impacto de los eventos naturales.

Fortalecer la capacidad de resiliencia y la de preparación es la primera línea de defensa para los más vulnerables en la mayoría de los países bajo riesgo. Campañas de sensibilización y educación públicas ayudan a reducir los riesgo y mejoran la preparación. Esto permite que las personas estén conscientes de sus riesgos, vulnerabilidades, y capacidades, facilitando que puedan trabajar en la reducción de  los mismos y construir resiliencia.

La colaboración también es clave para construir resiliencia y reducir riesgos. Debe existir una mejor colaboración entre todos los actores clave, incluyendo los gobiernos, la sociedad civil, y el sector privado, al igual que otras organizaciones humanitarias y de desarrollo. Si deseamos reducir el impacto de los desastres, debemos trabajar juntos en beneficio de comunidades más seguras, sanas y resilientes. 

La integración multisectorial también es necesaria para reducir vulnerabilidades. Necesitamos trabajar de manera holística en nuestros programas para poder combatir las causas subyacentes de la vulnerabilidad que afectan el bienestar de las personas.

En consecuencia del aumento de necesidades humanitarias, las 35 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja del continente, junto a Sociedades Nacionales hermanas de otras regiones, y socios externos se están reuniendo en Bogotá, Colombia en un primer encuentro Continental de Pre-Desastres Pre-Huracanas. Nos estamos reuniendo para intercambiar conocimientos y experiencia, compartir lecciones aprendidas, aprender sobre nuevas tecnologías para la respuesta y la recuperación, y participar en talleres sobre el uso de estas nuevas herramientas para mejorar nuestras acciones humanitarias. 

En el 2012, la Unidad Panamericana de Respuesta a Desastre de la IFRC manejó 22 operaciones en 16 países. En apoyo a estas operaciones, se realizaron tres llamamientos internacionales y se activaron los fondos de emergencia para respuesta a desastres 19 veces, totalizando un total de 17,103,098 francos suizos y alcanzando 197,000 beneficiarios. 

Fortalecer las capacidades de preparación de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja, y de las comunidades en donde trabajamos y vivimos, es esencial para reducir riesgos y permitir que la Cruz Roja y la Media Luna Roja continúe mejorando su respuestas cuando ocurre un desastre y para también reducir riesgos. 

La IFRC y sus Sociedades Nacionales miembro tienen tres estrategias principales para reducir el riesgo a desastres: fortalecer la preparación y capacidades de comunidades vulnerables para que estén en mejores condiciones al momento del impacto de un desastre; promover actividades de mitigación de los efectos negativos eventos peligrosos, y proteger proyectos de desarrollo como por ejemplo las estructuras de salud y educación, además de infraestructuras comunitarias y medios de vida del impacto de desastres. 

Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de América, con el apoyo de su Secretariado, continuarán trabajando con comunidades vulnerables en sistemas comunitarios de alerta temprana, primeros auxilios, salud y alojamiento, desarrollando planes de preparación a desastres, actividades de micro-mitigación, y proveyendo de cuidados en salud e información nutricional en lugares remotos. 

En su rol de auxiliar al Estado y comunidades locales, las Sociedades de la Cruz Roja y Media Luna Roja a menudo son los primeros en ofrecer ayuda en situaciones de emergencia, y en algunas ocasiones pueden ser el único apoyo que tienen las comunidades. Debido al cada vez más complejo contexto de respuesta y recuperación a desastres, la coordinación y la colaboración tienen a su vez una mayor importancia en la reducción de impactos negativos, pérdida de vidas humanos y medios de vidas, no sólo durante la temporada de huracanes, pero a lo largo de todo el año.

Un contexto cambiante también involucra realizar cambios tecnológicos, incorporando importantes innovaciones que nos ayuden a mejorar nuestras intervenciones humanitarias. Por lo tanto, es cada vez más importante que las Sociedades Nacionales se reúnan y compartan experiencias, aprendiendo de otros para continuar haciendo más, hacerlo mejor y lograr más.

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La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es la mayor organización humanitaria del mundo, con 190 sociedades miembros. Siendo uno de los componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, nuestra labor se rige por los siete principios fundamentales: humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariado, unidad y universalidad.