Informe verbal del secretario general destinado a la Asamblea General

Publicado: 12 noviembre 2013

Señor presidente, distinguidos miembros de la Junta de Gobierno, delegados ante la Asamblea General, miembros del personal y voluntarios,

Es para mí un gran placer y un honor estar aquí presente y exponer mi informe verbal definitivo a esta distinguida asamblea.

Han recibido mi informe escrito, que detalla los progresos realizados en la ejecución de programas, el fortalecimiento de la capacidad, la diplomacia humanitaria y los servicios de apoyo.

Obran igualmente en su poder otros informes importantes, incluidos el Marco para el desarrollo de las Sociedades Nacionales, exámenes de consultores sobre temas como la descentralización y el alojamiento provisional y de emergencia, y otros documentos acerca de los cuales apreciaríamos recibir sus opiniones y comentarios. El grupo directivo está dispuesto a responder a sus preguntas y a dar seguimiento ulterior a sus deseos y decisiones en las medidas que se adopten.

Sobre la base de la información contenida en los informes difundidos, aprovecho esta oportunidad para reflexionar sobre aquello que hemos logrado juntos y los desafíos que se plantean a la Federación Internacional en este momento y en el futuro, así como para compartir mis reflexiones a la luz de los cinco años y medio en que he desempeñado las funciones de secretario general.

Formularé comentarios sobre el trayecto que hemos recorrido juntos, con relación a tres aspectos que, a mi juicio, son importantes. 

En primer lugar, me referiré a lo que denomino esferas de actividad de la Federación Internacional, a saber, los ámbitos ya conocidos y las eventuales esferas emergentes de actividad. Estas abarcan los servicios a las personas vulnerables, el trabajo colectivo para fortalecer las capacidades de las Sociedades Nacionales, la función de la reflexión de vanguardia, la labor de sensibilización, y las actividades de gestión del cambio interno, cuyo propósito es velar por que la organización se adapte a los cambios del entorno en que trabaja.

En segundo lugar, el posicionamiento mundial de la organización en relación con las alianzas y la coordinación con las autoridades públicas y los actores externos, así como dentro del Movimiento Internacional, y con su propia estructura de gobierno. Abarca la naturaleza de la competencia dentro del Movimiento Internacional y la forma en que debe afianzar su posición a fin de lograr una mayor colaboración y ampliar el alcance y las repercusiones de su labor.

En tercer lugar, la comprensión de las tendencias mundiales y la reacción ante cambios en las pautas de vulnerabilidad y necesidad. Cabe preguntarse acerca de  son las hipótesis posibles para el futuro de la organización, y las enseñanzas que cabe extraer de mi experiencia en calidad de secretario general.

Señor presidente, señoras y señores.

Permítanme iniciar este panorama con un relato que espero les resulte agradable.

Hace cuatro años, la Asamblea General suscribió la Estrategia 2020. Esta estrategia incluía un conjunto de medidas de fortalecimiento de la capacidad para el fomento del desarrollo de las Sociedades Nacionales. Una de las herramientas contempladas fue el banco de datos y el sistema de información general interno de la Federación Internacional, mediante el que se alentó a las Sociedades Nacionales a proporcionar datos en relación con siete indicadores.

En estos últimos cuatro años, ha aumentado la cantidad de Sociedades Nacionales miembros que aportan información. A la fecha, ciento setenta y ocho Sociedades Nacionales incorporan información en el banco de datos, ciento treinta y ocho Sociedades Nacionales han remitido planes estratégicos, ciento treinta y dos han presentado estados financieros (sesenta y nueve de ellos verificados mediante auditorías externas), y ciento treinta han incluido informes anuales.

Deseo expresarles mi agradecimiento, porque, por primera vez en la historia de la Federación Internacional, se tiene una idea clara de los logros obtenidos en todo el mundo. Me permitiré presentarles el contexto de esa labor.

En la red mundial de la Federación Internacional existen más de cuatrocientos quince mil miembros del personal remunerados y las Sociedades Nacionales miembros tienen más de ciento sesenta mil filiales y unidades locales.

Puesto que somos una organización que se sustenta en el servicio voluntario, en 2010, se estableció que la Federación Internacional contaba con la colaboración de trece millones cien mil voluntarios. Hoy, se sabe que las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja cuentan con casi quince millones quinientos mil voluntarios que salvan y transforman la vida de las personas.

¿A cuántas personas prestan asistencia estos valientes y dedicados voluntarios cada año? ¿por ejemplo, en 2012?

  • Mediante los programas de intervención en casos de desastre y de recuperación inicial a nivel mundial se ha atendido a más de setenta y siete millones de personas.
  • Así pues, el número total de beneficiarios de los programas a largo plazo y de programas de fomento del desarrollo a nivel mundial asciende a más de setenta y siete millones doscientas mil personas.
  • Ello supone más de ciento cincuenta y cuatro millones de beneficiarios tan solo en 2012, y la mitad de ellos recibieron asistencia en el marco de la labor de desarrollo de la Federación Internacional. Ello constituye una prueba estadística de la importancia de la labor de la organización en el ámbito del desarrollo.
  • Además, los datos facilitados por las Sociedades Nacionales muestran que más de ciento quince millones cuatrocientas mil personas tienen acceso a los programas de preparación para desastres y reducción del riesgo de desastres de las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, y que treinta y tres millones novecientas mil personas han donado sangre a través de los servicios de sangre de las Sociedades Nacionales en todo el mundo.

Apenas en 2012, los ingresos totales de la red mundial ascendieron a más de 31.400 millones de francos suizos, y su gasto total fue de poco más de 31.100 millones de francos suizos. Estos servicios de las Sociedades Nacionales a las poblaciones beneficiarias son, a mi juicio, impresionantes.

Señor presidente, señoras y señores.

Las estadísticas citadas demuestran claramente la magnitud y la importancia de la red de la Federación Internacional en el mundo actual sujeto a cambios. Con esos elementos es posible, a título individual y colectivo, abrir nuevos cauces de influencia y desbloquear nuevas fuentes de recursos para situar a los programas y actividades de la organización en un nivel que refleje mejor su experiencia, sus dimensiones y las inmensas posibilidades que conllevan sus actividades.

En los últimos cinco años y medio, se han ejecutado con eficiencia operaciones de intervención ante desastres y crisis. Se ha concedido visibilidad a los desastres silenciosos y olvidados del mundo, y la organización se ha situado a la vanguardia en la atención a las necesidades inmediatas de las personas afectadas por las grandes catástrofes de nuestra era. En todos los contextos, la organización ha predicado con el ejemplo, como paladín de una acción humanitaria fundada en principios.

La Federación Internacional ocupa un lugar destacado en el sector humanitario, con iniciativas como el recurso a transferencias monetarias en casos de emergencia y las comunicaciones con los beneficiarios; en estos ámbitos está estableciendo nuevas normas, al conceder a las personas afectadas por desastres acceso a la información, y permitirles decidir sobre la utilización de los fondos y los artículos de socorro que se pueden movilizar en su favor.

Pese a los logros obtenidos, aún resta mucho camino por recorrer para corregir las deficiencias en las intervenciones en casos de desastre a nivel mundial y para aprovechar el pleno potencial de la red de colaboración. La organización está cada vez más limitada por la falta de financiación, la distribución poco equitativa de los recursos disponibles, y las dificultades que obstaculizan el acceso a la asistencia humanitaria.

Existe una relación inequitativa de poder entre donantes y receptores, que se refleja a menudo en las relaciones entre las Sociedades Nacionales que prestan y que reciben asistencia y entre las Sociedades Nacionales y la secretaría.

El aumento de la intervención bilateral en casos de emergencia en el seno de la Federación Internacional añade presión sobre las Sociedades Nacionales afectadas por desastres, en cuanto a la coordinación, y socava el mandato multilateral de la Federación Internacional en materia de intervención a raíz de desastres. Muchas Sociedades Nacionales no tienen las posibilidades o la convicción necesaria para rechazar ofertas de apoyo bilaterales, a pesar de las ineficiencias evidentes.

Se busca hacer frente a esos desequilibrios de forma colectiva, mediante sólidos principios y normas que rijan la asistencia humanitaria dentro de la Federación Internacional y se espera, en los próximos años, negociar acuerdos de coordinación y cooperación más sólidos dentro del Movimiento Internacional.

Si bien se debe proseguir con la promoción de la aplicación de los principios y normas, todavía se carece de un sistema vigoroso para el cumplimiento de la responsabilidad colectiva y la rendición de cuentas por las decisiones adoptadas en casos de desastre.

La operación a raíz el terremoto ocurrido en Haití es un buen ejemplo de la incorporación de un foro de adopción de decisiones bien coordinado e integrado, compuesto por los secretarios generales las Sociedades Nacionales participantes y un órgano de supervisión de la Junta de Gobierno, a saber, el grupo temático de alto nivel sobre Haití, que obtuvo algunos resultados cuantificables.  Sin embargo, para reforzar la rendición de cuentas sobre las decisiones que se adopten en una operación de gran envergadura es necesario establecer un mecanismo sólido que articule de forma clara las funciones en todos los niveles.

Señor presidente, señoras y señores.

Otro aspecto importante del trabajo de la Federación Internacional radica en los programas a largo plazo en los ámbitos de la reducción del riesgo de desastres y el fortalecimiento de la capacidad de resistencia y recuperación, la seguridad alimentaria, la protección del medio ambiente, el agua y el saneamiento, la salud preventiva aplicada a las enfermedades transmisibles y no transmisibles, incluido el VIH/SIDA, el paludismo y la tuberculosis, y la promoción de la no violencia y de una vida pacífica, en general, mediante un cambio de las formas de vida, las actitudes y las mentalidades.

Las Sociedades Nacionales trabajan arduamente para mejorar la vida de millones de personas vulnerables cada año. Han acumulado vasta experiencia dentro del ámbito de los respectivos  mandatos, y constituyen un factor importante, aunque no siempre reconocido, que contribuye al desarrollo.

Para lograrlo se han utilizado recursos humanitarios que ahora son muy insuficientes en relación con las posibilidades de acción de la organización a nivel mundial, teniendo en cuenta las experiencias acumuladas y el fortalecimiento de las capacidades de los voluntarios y de las comunidades en los últimos años.

Una vez más, en lo que respecta  a la financiación del desarrollo y los programas a más largo plazo, algunas Sociedades donantes actúan predominantemente con modalidades bilaterales, sin esforzarse lo suficiente en asociar plenamente a las Sociedades Nacionales anfitrionas en la adopción de las decisiones. Ello perjudica la sostenibilidad de cualquier colaboración y puede conllevar dificultades para las Sociedades Nacionales que reciben asistencia cuando estas deban reajustar la dimensión de las operaciones, una vez que el proyecto se haya completado.

En los programas a largo plazo o de desarrollo, si no se aúnan esfuerzos para aprovechar la posición internacional de la Federación Internacional en la colaboración con gobiernos, empresas y fundaciones en los diferentes niveles, nacional y mundial, se podría perder una gran oportunidad para aumentar la parte de mercado de la red mundial, en la lucha contra la vulnerabilidad en el marco de su mandato.

Señor presidente, señoras y señores.

El fomento de las capacidades institucionales y comunitarias ha sido uno de los pilares de la labor de la Federación Internacional durante casi tres decenios, lográndose grandes avances. Casi todas las Sociedades Nacionales gozan de estatuto jurídico reconocido en sus respectivos países, cuentan con una importante capacidad de servicio voluntario, que abarca desde los niveles de gobierno hasta la prestación de servicios, y disponen de sistemas sólidos de prestación de servicios y rendición de cuentas.

Por consiguiente, cabe reconocer que una mayor capacidad aporta mayor firmeza, y  se comprende que las pujantes Sociedades Nacionales deseen verse asociadas a iniciativas de asistencia en igualdad de condiciones, esto es, con la posibilidad de adoptar sus propias decisiones respecto a los ámbitos y las modalidades de desarrollo.

Reconociéndose esta realidad, en los procesos de adopción de decisiones en la secretaría y en las Sociedades Nacionales donantes se deberá tener en cuenta, en mayor medida, las opiniones de la Sociedad Nacional beneficiaria sobre la utilización conveniente de los recursos, en particular al final de una operación de gran envergadura.

Lo que es más importante aún, en calidad de miembros de una red mundial en la Federación y en el Movimiento, se debería percibir que todas las Sociedades Nacionales cumplen el mismo conjunto de normas y reglas. Se debe eliminar las disparidades actuales y reemplazarlas por una colaboración verdadera y respetuosa, que permita la circulación de saberes, conocimientos, aptitudes y experiencias en todas las direcciones.

Considero que la aplicación universal de los sistemas contenidos en el conjunto de herramientas de fortalecimiento de la capacidad contempladas en la Estrategia 2020  — el proceso de certificación y evaluación de la capacidad institucional, la formación y la certificación, el banco de datos y el sistema de información general interno de la Federación Internacional y el marco de rendición de cuentas— pueden contribuir a generar confianza mutua y mayor seguridad.

Señor presidente, señoras y señores.

En el último período de sesiones de la Asamblea General prometí que solicitaría un examen independiente sobre la descentralización de la secretaría y presentaría las  conclusiones al respecto en el siguiente período de sesiones. Ese análisis ha concluido y se les ha distribuido el informe de manera transparente, con miras a esta reunión. De las conclusiones se desprende que el modelo de descentralización funciona pero que se requiere ciertos reajustes en las estructuras a fin de mejorar la pertinencia, la influencia y la eficiencia en función del costo.

La principal preocupación de la secretaría es aún su cometido en calidad de agente del cambio. Presta apoyo a las Sociedades Nacionales para que crezcan y propicien sus respectivos cambios, de manera que el apoyo se debe prestar cerca del lugar donde deben ocurrir esas transformaciones, y por lo tanto la descentralización es pertinente con los reajustes necesarios y apropiados.

Me referiré ahora al posicionamiento mundial de la Federación Internacional.

Los órganos de gobierno de la Federación Internacional están establecidos en consonancia con los estatutos de la organización. Esta es una organización constituida por miembros en la que cada uno de ellos goza de soberanía y las decisiones de la Junta de Gobierno se aplican gracias a la buena disposición y al sentido de compromiso de los miembros.

Las expectativas, las motivaciones y la cultura de adopción de decisiones de los miembros de la Junta de Gobierno pueden diferir, y ello  puede dificultar la uniformidad de las decisiones y las medidas. La representación geográfica permanecerá como una faceta importante de nuestra diversa familia mundial. Esto ha contribuido al funcionamiento de un sistema singular de representación y participación  durante casi un siglo, y a la preservación de una red cohesionada, unida en el propósito y los objetivos, de forma que la distingue de los órganos de gobierno de empresas y del sistema de las Naciones Unidas.

Es muy importante señalar que el mundo en transformación puede imponer grandes expectativas respecto de la Junta de Gobierno. La naturaleza de la vulnerabilidad y la forma en que se la aborda cambia con rapidez. Hemos de comprender las tendencias de manera conceptual y afrontar los grandes problemas mundiales a medida que se plantean a fin de posicionar a la red de la Federación Internacional en un nivel suficientemente destacado en el futuro.

Los órganos de gobierno de las Sociedades Nacionales miembros pueden requerir un apoyo más cercano de los dirigentes de la Federación Internacional para hacer frente a los desafíos mundiales que pueden incidir en las vulnerabilidades en sus respectivos países.

Para ejercer influencia en los líderes de opinión a nivel mundial, las autoridades gubernamentales y empresariales, serán decisivas las competencias profesionales y la experiencia de dirección de los miembros de la Junta de Gobierno. En resumen, la calidad de los órganos de gobierno es sumamente importante para el éxito futuro de la red de colaboración. La nueva Junta de Gobierno deberá tener en cuenta estas consideraciones al analizar las conclusiones del examen reciente de los órganos y las funciones de gobierno y en el momento de adoptar los cambios pertinentes y apropiados.

Señor presidente, señoras y señores.

Debo destacar también la  importancia permanente de la función de las Sociedades Nacionales en calidad de auxiliares de los poderes públicos y la forma en que las Sociedades Nacionales pueden aprovecharla para convertirse en asociados predilectos de los gobiernos de sus respectivos países. La asociación conlleva obligaciones para los gobiernos, a saber, la garantía de libertad de movimiento y acceso, de libertad para que las Sociedades Nacionales decidan las iniciativas que emprenden y los destinatarios de la ayuda, la asignación de recursos suficientes y la posibilidad de que la Sociedad Nacional participe en el proceso de adopción de decisiones en lo que atañe a las actividades humanitarias y de desarrollo.

Debemos ejercer colectivamente la diplomacia humanitaria con mayor eficacia para reconfigurar nuestras relaciones con los gobiernos, en particular para tener acceso a una parte de la corriente de recursos. Para ello, los dirigentes de los órganos de gobierno y de gestión de la Federación Internacional han realizado numerosas visitas a las Sociedades Nacionales y han aprovechado diversas oportunidades para examinar medios para mejorar las relaciones con los gobiernos de los respectivos países. Se intensificó la labor de sensibilización y se mejoraron las relaciones en varios países. Sin embargo, aún queda mucho por hacer.

Se despliega grandes esfuerzos para afianzar las relaciones con los gobiernos, las organizaciones multilaterales, las empresas comerciales y las instituciones de enseñanza a nivel nacional e internacional, en estrecha colaboración con las respectivas Sociedades Nacionales. La secretaría ha suscrito varios acuerdos de cooperación y están en curso negociaciones para la concertación de otros acuerdos.

Los avances contemporáneos en lo que atañe a las tecnologías de la información y de la comunicación tienen un efecto positivo en el sector humanitario. La Federación Internacional está a la vanguardia de muchas iniciativas innovadoras encaminadas a “superar la brecha digital”, encaminadas a proporcionar un acceso vital a la información y a mejorando la rapidez y la eficacia de la capacidad de la organización en materia de evaluación de situaciones y de servicios logísticos. Para aprovechar los beneficios de las tecnologías, debemos asociarnos con los líderes de la industria y desarrollar aplicaciones de tecnología innovadoras, que sean tanto éticas como eficientes y que protejan y apoyen a las personas vulnerables y la labor de las Sociedades Nacionales y los voluntarios.

Señor presidente, señoras y señores, esto me lleva a la cuestión de las relaciones en el Movimiento.

Conforme indiqué anteriormente al referirme a las relaciones con los gobiernos, las Sociedades Nacionales han madurado. Conocen a sus pueblos, su cultura, sus motivaciones y sus aspiraciones y cada vez más esperan que la secretaría y las Sociedades Nacionales hermanas les presten apoyo y fomenten su autonomía para cumplir sus mandatos en sus respectivos países.

A pesar de los cambios en el mundo contemporáneo, la coordinación en calidad de Federación Internacional o de Movimiento, reposa en gran medida en enfoques convencionales. Los Principios y normas de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja para el socorro en casos de desastre se aprobaron en 1995 y están en gran parte desfasados. En la Asamblea General, se someterá a consideración la aprobación del texto revisado de los Principios y normas, cuyo objeto es optimizar la movilización y la coordinación de los recursos y las pericias de la Federación Internacional.

Uno de los principales cambios que aporta el documento revisado reside en que se ha elaborado desde la perspectiva de las Sociedad Nacional en cuanto a las funciones que desempeñan en sus países y se reconoce las asociaciones cada vez más numerosas.

El diálogo que se mantuvo durante dos años sobre la revisión de los Principios y normas ha propiciado un proceso conexo, aunque mucho más amplio, sobre el fortalecimiento de la coordinación y de la cooperación en el Movimiento, que se expondrá durante la reunión del Consejo de Delegados la semana próxima. Este nuevo proceso  se basa en la determinación de emprender un examen  exhaustivo de las modalidades de trabajo conjunto con miras a la elaboración de un nuevo marco para la coordinación en el Movimiento que corresponda a las necesidades en evolución  sobre el terreno.

Aunque durante mucho tiempo los gobiernos reconocieran funciones específicas inherentes a los distintos componentes, se observa con cada vez mayor frecuencia que las Sociedades Nacionales asumen funciones rectoras en sus respectivos países, en todos los ámbitos comprendidos en el mandato de las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, con pleno conocimiento, aceptación y expectativas de gobiernos y oposiciones nacionales, estableciendo asociaciones dentro y fuera del Movimiento para atender a las necesidades de las personas vulnerables, difuminando así los mandatos tradicionales de las dos organizaciones internacionales.

Por ello, quizás puede ser importante que el CICR y la Federación Internacional soliciten conjuntamente la realización de un estudio independiente del que emane una propuesta para la configuración más apta de una futura estructura en relación con la elaboración de un nuevo marco. Independientemente de esta futura conformación, el Movimiento necesita proyectar la imagen de una organización más coherente.

Señor presidente, señoras y señores, a continuación abordaré la tercera y última parte de mi informe, en la que me referiré a las tendencias mundiales y a las posibles hipótesis para el futuro.

El mundo está cambiando en muchos aspectos. La naturaleza de los conflictos, las crisis y los desastres se transforma. Las capacidades para gestionar esas situaciones han aumentado en los planos nacional e internacional.

Se incrementa la firmeza y la soberanía de los gobiernos, pero se ha reducido significativamente la confianza en el gobierno y la autoridad. Se erosionan los centros de poder a todos los niveles mientras que aumenta la confianza individual y en la comunidad.

No obstante el crecimiento económico registrado en los países en desarrollo más adelantados, también se agudiza la desigualdad. Las crisis financieras y la desaceleración económica en los países desarrollados han entrañado mayor incertidumbre acerca de los flujos de recursos para el sector humanitario y de desarrollo. Se observa un constante aumento de la competencia.

Habida cuenta de las tendencias mundiales, cabe preguntarnos ¿cómo vemos el futuro de las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja?

Los cambios son significativos, y no podremos adaptarnos a la nueva situación limitándonos a introducir ajustes graduales. Tal vez necesitemos efectuar un examen exhaustivo de la magnitud del cambio que se impone y del ritmo de ese cambio.

El enfoque convencional de la obtención de fondos no bastará para que la Federación Internacional conserve su condición de importante agente humanitario en el mundo. Necesitamos y merecemos significativos recursos financieros. Estos existen y se puede acceder a ellos a condición de que reformemos la organización.

Existen corrientes de recursos gubernamentales e institucionales a las que se puede acceder, siempre y cuando seamos la opción preferida de los respectivos asociados. Tal podría ser el caso con las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas, especialmente si se afianzan las relaciones en calidad de auxiliares de los poderes públicos y se incrementa la confianza en las capacidades de las Sociedades Nacionales para prestar servicios.

Se debería examinar las posibilidades para obtener recursos de iniciativas de responsabilidad social empresarial mediante asociaciones mutuamente beneficiosas. Se podría fomentar las transferencias basadas en las necesidades y la colaboración colectiva de grupos de la  diáspora y otros,  desarrollarlas mediante un uso más eficaz de las tecnologías, y ampliarlas en el futuro. Asimismo, las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja pueden granjearse la simpatía del público centrándose en las generaciones más jóvenes a través de la interacción abierta y transparente que permiten los medios sociales.

Los factores más importantes para lograr el acceso a esos recursos financieros son el liderazgo, las sólidas relaciones en calidad de auxiliares de los poderes públicos y un equilibrio crítico entre la soberanía de las Sociedades Nacionales y el respeto a los principios, valores y normas.

Señor presidente, señoras y señores.

En conclusión, permítaseme concluir mencionando tres prioridades para el cambio en la Federación Internacional.

Estamos innovando, evolucionando y adaptándonos de manera satisfactoria al cambiante entorno humanitario y de desarrollo, pero lo hacemos principalmente de manera individual y puntual. Es necesario que invirtamos más en el fortalecimiento de la coordinación colectiva, la cooperación y la colaboración, y que no estemos divididos por la competencia.

Debemos reformar los sistemas de gestión y de gobierno para impartir una dirección profesional y fortalecer la rendición de cuentas y el cumplimiento de normas.

Debemos redefinir el valor agregado de la secretaría y establecer un modelo institucional para esta que le confiera los recursos necesarios para desempeñar las funciones contempladas en su mandato con calidad y responsabilidad.

Lo realmente importante en este mundo en transformación es que la Federación Internacional pueda prestar los mejores servicios y apoyar a las personas que necesitan su asistencia. En muchos países y en muchas situaciones, somos los únicos que podemos prestarles asistencia.

El liderazgo y el apoyo que han brindado en estos últimos cinco años y medio ha sido útiles tanto para los servicios que presta la organización como para la forma en que lo hace a nivel de la secretaría y en calidad de Federación Internacional. Sin embargo,  ante el aumento constante en la cantidad y la  gravedad de los desastres, las crisis y los conflictos, y ante la naturaleza cambiante de la labor humanitaria y de desarrollo a nivel mundial, la acción humanitaria fundada en principios de las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja resulta hoy más pertinente e importante que nunca antes.

Gracias.

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La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es la mayor organización humanitaria del mundo, con 189 sociedades miembros. Siendo uno de los componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, nuestra labor se rige por los siete principios fundamentales: humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariado, unidad y universalidad.