Sierra Leona - La experiencia de Kalie: respeto y sueños después de la guerra

Publicado: 31 marzo 2011 14:59 CET

Kalie Kamara, de 18 años, sentado a la sombre de un árbol, habla de su pasión por el fútbol y el entusiasmo por su plan de trabajar en la construcción; en 12 meses recorrió un largo camino.

Hace un año, Kalie tenía muy poca esperanza respecto a su futuro. Era solo un ejemplo más de las múltiples consecuencias de la guerra civil de Sierra Leona que duró más de una década, por lo cual, tantos y tantos niños crecieron durante ese conflicto armado que terminó en 2002.

Cuando Kalie tenía apenas cuatro años, presenció el asesinato de su abuelo a manos de un joven combatiente. Luego, pasó la mayor parte de su infancia con las fuerzas en pugna. Al principio, ayudaba en las tareas domésticas de la casa del comandante porque era demasiado pequeño para cargar las pesadas armas que usaban los soldados. Pero, poco a poco, le fueron instruyendo para combatir hasta que lo mandaron al frente.

Regreso a casa

Después de la guerra, muchachos como Kalie afrontaron numerosos problemas al volver a su casa. En muchos casos no eran aceptados en su comunidad por el rol que habían desempeñado en el conflicto armado.

Kalie explica: “Después que todos los soldados fueron desarmados, vivía una vida espantosa: me había dado a la bebida, robaba y me sentía bastante abatido. Aunque mis amigos trataban de convencerme de que fuera a la Cruz Roja, yo me negaba porque era muy desdichado.”

Finalmente, los amigos lograron convencerlo de que se inscribiera en el centro de defensa y rehabilitación de niños que tiene la Cruz Roja, donde participó en un programa de asesoría que le ayudó a superar su pasado. “En este ultimo año cambié mucho y el personal de aquí me ayudó verdaderamente”, afirma Kalie.

Un futuro mejor

Además de asesoría, Kalie recibió educación y formación profesional para darle la posibilidad de reconstruir su vida. El centro ofrece toda una gama de cursos profesionales y Kalie eligió la construcción. Actualmente, pasa su tiempo libre ayudando a  los vecinos a reparar su casa y transmite sus conocimientos a la comunidad. 

Pero Kalie no solo aprendió a ganarse la vida, sino mucho más. “Ahora me respeto y quiero ser un hombre responsable. Fui a mi pueblo y construí una casa de dos habitaciones y me enorgullece haberlo hecho”, comenta y añade: “Ya encontré un contratista que me tomará de aprendiz. Siento mi vocación y un buen trabajo también me ayudará incluso a encontrar más trabajo cuando termine el aprendizaje. Mi sueño es llegar a ser alguien en el futuro, alguien respetado en la comunidad.”

Mapa

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