Cruz Roja Colombiana: Capacitación en comunidades de difícil acceso

Publicado: 3 abril 2014 11:44 CET

“En las décadas de 1950 y 1960, la estrategia de salud pública adoptada por la Organización Panamericana de la Salud para combatir el dengue dio excelentes resultados en la reducción de la enfermedad y, en algunos casos, su eliminación en las Américas. No obstante, con el paso del tiempo, ese impulso se perdió. Los casos de dengue eran prácticamente inexistentes, pero hoy en día, países como Brasil, Colombia y México figuran entre los 10 más endémicos del mundo”, explica Walter Cotte, Subsecretario General de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR).

Tan solo en Colombia, el número de casos pasó de 5,2 por 100.000 en la década de 1990 a 18,1 por 100.000 en los últimos cinco años. El dengue se ha convertido en un gran problema de salud pública. El aumento de casos obedece a una combinación de factores tales como el crecimiento de la población, la urbanización no planeada, la falta de saneamiento ambiente, los crecientes viajes de larga distancia y el control ineficaz de los mosquitos.

En 2013, la Cruz Roja Colombiana, con apoyo del Fondo de Reserva para el Socorro en Casos de Desastre de la FICR (DREF por su sigla en inglés), respondió al brote de dengue en el país. La financiación puesta a disposición a través de dicho fondo permitió a la Sociedad Nacional prestar atención de salud y ofrecer material educativo y promocional de prevención y asistencia a 61.811 personas.

El municipio de Guapi en el departamento de Cauca, fue una de las zonas más afectadas a las que se llegó durante la respuesta al brote de 2013. La creciente inseguridad en ese municipio tuvo consecuencias nefastas para los 30.000 habitantes, 82 por ciento de los cuales no tiene acceso a agua apta para el consumo. El municipio tampoco cuenta con plantas de tratamiento de desechos y aguas servidas. La mayor parte de la basura se vierte directamente en el río o el océano. Además, la producción de coca y la minería ilegal aumentan la contaminación del río. La población urbana y rural utiliza el agua de lluvia o la que saca directamente del Guapi para satisfacer sus necesidades de consumo diario. La confluencia de todos estos factores deja a la población sumamente expuesta a enfermedades prevenibles como el dengue.

Rubiela Restrepo Cardona es voluntaria de la Cruz Roja Colombiana y trabaja en la unidad móvil de salud; presentó los primeros síntomas de dengue cuando cumplía una misión en el municipio de Guapi. En el hospital de primer nivel no pudieron confirmarle el diagnóstico, entonces, la Sociedad Nacional la trasladó por vía aérea y terrestre a una clínica mejor equipada donde pasó 12 días recuperándose del dengue.

Aunque en dicho municipio hay un hospital de primer nivel e instituciones de atención primaria de salud y se tiene conocimiento de enfermedades como el dengue, las instalaciones de pruebas y diagnóstico son pocas. Además, a los habitantes rurales les resulta difícil acudir a los centros de salud, porque el transporte es caro. A la población de Guapi solo se puede llegar por mar y aire, y a los habitantes rurales por las orillas del río Guapi y sus manantiales.

Debido a las dificultades de acceder a las instalaciones de salud, trabajadores y voluntarios de salud comunitaria junto con comunidades y particulares se ocupan de asegurar que las medidas de control del dengue den resultado y sean sostenibles a largo plazo. Ahora bien, cambiar mentalidades lleva tiempo.  Aplicando el enfoque de salud y primeros auxilios comunitarios (SPAC), la Cruz Roja Colombiana contribuyó a sensibilizar y capacitar a 5.000 personas en escuelas y comunidades del municipio de Guapi.

La Sociedad Nacional implementa el enfoque SPAC en colaboración con el Ministerio de Salud y Protección Social y el Instituto Nacional de Salud para sensibilizar sobre el dengue. Aunque responder a los brotes es importante, solo mediante iniciativas comunitarias a largo plazo se logrará cambiar actitudes y prácticas, lo que permitirá reducir la incidencia no solo del dengue, sino también de otras enfermedades prevenibles.

“Usar métodos participativos es sumamente efectivo y acrecienta la responsabilización. La presencia de trabajadores y voluntarios de salud comunitaria en cada comunidad nos permite prestar servicios de prevención y atención sanitaria, así como promover la acción comunitaria. Tal es el caso, sobre todo en comunidades de difícil acceso debido a una combinación de inseguridad y ubicación apartada”, explica el Dr. Juvenal Francisco Moreno Carrillo, Director General de Salud de la Cruz Roja Colombiana.

Las principales actividades que lleva a cabo la Cruz Roja Colombiana para prevenir y controlar el dengue abarcan:

  • formación de voluntarios en el enfoque SPAC, incluido el control de epidemias;

  • sensibilización sobre la prevención del dengue  y la identificación de signos de alerta temprana;

  • vigilancia epidemiológica combinada con sistemas de salud comunitaria,

  • vinculación con sistemas estadísticos, lo que permite manejar datos estadísticos fiables y

  • estrategia de comunicación “Sin agua estancada no hay dengue” para sensibilizar al público interno y externo con vídeos promocionales, avisos de radio, directrices de publicidad y difusión de mensajes a través de redes sociales a fin de prevenir el dengue.

Detener la propagación del dengue es nuestra responsabilidad colectiva. Solo invirtiendo en iniciativas comunitarias a largo plazo podremos acabar con el sufrimiento silencioso que causa esta enfermedad.

Lea más en www.ifrc.org/dengue.




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