“Agradezco a Cruz Roja por presentarse y ayudarnos”

Publicado: 24 septiembre 2016 1:16 CET

Cuando tenía 19 años, Antonio Vilela sufrió un aparatoso accidente que aún recuerda con claridad. “Un carro me pasó por encima”, dice el morador de la comunidad de Coaque, cantón Pedernales. Quedó con una discapacidad en la pierna derecha y después de este suceso que marcó su vida, jamás imaginó que a sus 67 años volvería a vivir un suceso tan traumático como el último terremoto del pasado 16 de abril.

​Aquel día, Antonio, uno de los miles de afectados por este desastre natural, estaba sentado y disfrutando de una cena en un modesto restaurante de su localidad. Al día siguiente, como usualmente acostumbraba, tenía pensando visitar Pedernales para comprar víveres y alimentos. Cuando el fuerte movimiento telúrico inició, todos los comensales salieron corriendo, pero Antonio no pudo hacerlo por su discapacidad. En medio del alboroto, nadie se percató en ayudarlo. Los pedazos de paredes y techos cayeron sobre él. Quedó atrapado.

​Pasaron varias horas hasta que pudieron sacarlo de los escombros. La felicidad de ser rescatado se vio opacada con la noticia que su casa, en la que vivía con su prima, se había destruido.  “Esto nos agarró tan desprevenidos, yo pensé: ´mañana hago tantas cosas y no logré hacer nada de lo que tenía pensado´ y lo que vino después fue horroroso”, comenta Antonio.

​Aquella fue la noche más larga de su vida. Todos los moradores del lugar durmieron en la calle; unos por miedo y otros porque perdieron su vivienda. El hambre se apoderaba de todas las personas de la comunidad, no tenían comida ni dónde comprarla, pues Pedernales estaba destruido y ese era su sitio más cercano de abastecimiento. Sobrevivieron compartiendo lo poco que rescataron hasta que llegue ayuda a su comunidad.

Cinco meses después del desastre, Antonio y su familia aún viven en una estructura de caña y lonas. No han logrado reponerse por completo de las consecuencias del terremoto, pero las ganas de seguir adelante están presentes. Poco a poco se han reintegrado a sus actividades cotidianas. “Mi discapacidad me produce mucho dolor, a veces no la soporto, pero cuando voy al río es como una terapia que me ayuda para aliviar mi dolor, intento ir todos los días” cuenta Antonio acerca de esta actividad necesaria que se volvió parte de su día a día.

Al igual que Antonio, muchas familias en Coaque han sido beneficiadas de la asistencia humanitaria de Cruz Roja Ecuatoriana que los ha acompañado en todo el proceso post terremoto; entregando kits de alimentos, lonas, frazadas, carpas y otros insumos de primera necesidad como el almacenador de agua para el abastecimiento del líquido vital para la comunidad.

​Los más afectados, han recibido desde asistencia pre hospitalaria hasta apoyo psicosocial, siempre respetando la dignidad de las personas. Para el mes de julio, previa evaluación, se incentivó a las familias con 200 dólares con el objetivo de brindar apoyo económico a las familias afectadas por el terremoto del 16 de abril y apoyar la reactivación de la economía local.

​“Agradezco a Cruz Roja por presentarse y ayudarnos con víveres y con este dinero que nos dieron, con eso voy a poder arreglar mi casa que se cayó, gracias por ayudarnos y seguir ayudándonos” Antonio Vilela, afectado.




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