“Cruz Roja ha sido un gran apoyo para nosotros en este momento tan difícil”

Publicado: 17 septiembre 2016 1:12 CET

“La Cabuya, un Regalo de Dios”, anuncia un letrero al pie de la carretera, el mismo que da la bienvenida a esta pintoresca comunidad ubicada a 15 minutos de Pedernales, en la provincia de Manabí. Recorrer las calles de La Cabuya es encontrarse con rústicas casas de caña, angostas calles, gente amable y una hermosa vista de una amplia playa con suaves olas. Cien familias viven en este “regalo de Dios”, que pese a ser parte de la turística Ruta del Sol en Ecuador, es muy poco conocida.

Esta comunidad, como muchas otras en la provincia de Manabí, sufrió las graves consecuencias del terremoto del pasado 16 de abril. Cuatro meses después de este desastre, los habitantes de La Cabuya han logrado sobreponerse –en cierta parte- a los estragos de este impredecible fenómeno natural.

Alina Magdalena Vaca, de 40 años, vive en La Cabuya desde pequeña. En esta tierra vio nacer a sus siete hijos, a quienes hasta el día de hoy cuida y protege sin ayuda de nadie. Antes del terremoto, Alina trabajaba en una empacadora de camarones ubicada en Coaque, a pocos kilómetros de su comunidad.

El día 16 de abril justo al llegar a su casa, después de la jornada laboral, sintió el fuerte movimiento. “Mis hijos estaban en el segundo piso y les dije que se quedaran ahí, pero cuando sentí que era muy fuerte decidí entrar y sacarlos. Mientras bajábamos las gradas, las paredes se iban cayendo. Alcancé a sacar a todos mis hijos de la casa y me senté en una piedra al frente de la casa, al cabo de unos minutos fue cuando me di cuenta que la casa se había caído y lo único que hice fue llorar y rezar”, recuerda Alina.

El miedo se volvió parte de su vida después de este acontecimiento. Alina prefirió renunciar a su trabajo para no alejarse nunca más de sus hijos. Por su cabeza atraviesa la idea que en cualquier momento ese desastre puede repetirse. Actualmente sobrevive con ahorros y con ayuda que recibe de instituciones humanitarias. “Cruz Roja ha sido un gran apoyo para nosotros en este momento tan difícil, desde que todo esto inició hemos recibido tantas cosas. Agradezco a Dios porque hay gente que nos apoya en momentos duros como este”, afirma.

Recuperar su casa es su prioridad en estos momentos, pues necesita un lugar seguro para vivir con sus hijos. Asimismo, está en busca de un nuevo trabajo –cerca de sus hijos- que le permita sustentar las necesidades de su familia y poder recuperar la tranquilidad con la que vivían antes del terremoto.

Cruz Roja Ecuatoriana ha atendido en la comunidad de La Cabuya desde minutos después de ocurrido el desastre. Los moradores del lugar han recibido kits de alimentos, kits de cocina y frazadas. Recibieron también un apoyo económico de 200 dólares para cubrir sus necesidades más emergentes en esta fase. Adicionalmente, se ha instalado en la comunidad un almacenador de agua segura para que los habitantes cuenten con abastecimiento continuo del líquido vital. 




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