Cuando no se tiene nada, aún hay mucho por dar

Publicado: 20 mayo 2016 22:26 CET

Por: Diana Medina, Gerente de Comunicaciones - Oficina Regional para las Américas

Cuando llegan los vehículos de Cruz Roja Ecuatoriana al lugar de la distribución, la emoción se siente en las personas que esperan. Hay caras de expectantes, risas de niños y un poco de emoción. Sin embargo todo transcurre de manera ordenada. Las y los jefes de familia se organizan en fila para que se verifiquen las tarjetas de código de barra donde se han registrado los datos de cada familia.

Los voluntarios organizan todo y la entrega comienza. Algunos, como yo que no formamos parte del equipo responsable de la entrega nos mantenemos a un lado conversando con la gente, escuchando sus historias, preguntando cómo van sus vidas después de este lamentable desastre.

La gente habla con franqueza. Aunque hay dolor también hay muchas ganas de comenzar de nuevo, nadie se quiere quedar en el vacío, saben que el momento es difícil pero ya han salido a la calle a buscar trabajo, el que sea, algo que les permita no sólo ganar dinero sino recuperar la sensación de que la vida continúa a pesar del duelo que embarga a muchos pobladores de las zonas afectadas.

Yo estoy allí, soy testigo de sus emociones y de su deseo de pasar esto, de retomar sus vidas y avanzar. La ayuda que desde Cruz Roja Ecuatoriana les llega, es un estímulo. Algunos comentan que esas herramientas de trabajo van a ser bien utilizadas, no sólo mejorando sus viviendas temporales sino ayudando a otros a salir adelante. Yo estoy allí escuchando sus historias, queriendo ayudar más sin saber muy bien cómo. Soy testigo de sus vidas y al parecer eso es suficiente, también esa ayuda inmaterial era necesaria para ellos en ese momento. Tanto así que al marcharnos alguien toma mi brazo y me detiene… “no te vayas sin esto”, abre sus manos y me muestra un par de aretes. “son tuyos, mi mamá quiere que los lleves”.

Por un momento no sé qué responder, al final le digo que no es necesario, que mejor los guarde y así los puede utilizar en alguna ocasión más adelante. Insiste...

“llévatelos, es la única manera que puedo darle las gracias por todo lo que están haciendo por mi familia y por Ecuador”. 




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