Es maravilloso haberlos acompañado en este proceso de recuperación

Publicado: 5 septiembre 2016 2:22 CET

Las imágenes del terremoto que azotó la costa ecuatoriana el pasado 16 de abril despertaron la solidaridad de decenas de personas dispuestas a ayudar a sus compatriotas en los momentos más difíciles. Inmediatamente después del desastre, voluntarios iniciaron una movilización hacia las zonas afectadas, mientras que otros se unieron a movimientos de ayuda social para brindar soporte en sus actividades durante la emergencia.

Damaris López es una de los tantos voluntarios que desinteresadamente se presentaron en las zonas afectadas para socorrer a los damnificados. Ella vive en Manta, ciudad también afectada notablemente por este desastre. No dudó ni un segundo y se unió al voluntariado de Cruz Roja Ecuatoriana para ayudar a su gente, a los que más requería de ayuda humanitaria.

Damaris recuerda que desde muy pequeña tuvo la tendencia de ayudar a las personas. Por varias ocasiones se motivó en realizar trabajos de voluntariado en alguna institución, pero nunca lo había concretado hasta hoy. Tras el terremoto, se acercó a Cruz Roja Ecuatoriana para ofrecer su apoyo en cualquier actividad donde pudiera ser útil. Su principal motivación se basó en el drama que atravesaban sus compatriotas y ella quería estar presente para brindar su aporte.  

“Al inicio de la emergencia me daba mucha pena ver las casas destrozadas, sin embargo, siempre saqué fuerzas para darles aliento a las personas que perdieron todo”, comenta Damaris, asegura que unirse al voluntariado de Cruz Roja ha sido muy enriquecedor para su crecimiento personal. “Ahora que ya ha pasado algún tiempo se nota el cambio en las personas y es maravilloso haberlos acompañado en este proceso de recuperación”, afirma.

La joven de 19 años –asimismo- incentiva a otros jóvenes a unirse al movimiento. “Mi recomendación es que tomen la decisión de ser voluntarios, es una experiencia maravillosa de la que no se van a arrepentir, porque no solo te aporta conocimientos sino también la satisfacción de poder ayudar a la gente que más lo necesita; es muy bonito”, señala Damaris.

Hasta la fecha, más de cuatro mil voluntarios han dado soporte a la labor que Cruz Roja Ecuatoriana realiza en las zonas afectadas por el terremoto. Es…el Poder de la Humanidad!




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