Los héroes están muertos, la gente común es la que salva vidas

Publicado: 25 mayo 2016 0:33 CET

Jhon Efraín Bailón ha sido bombero voluntario del cuerpo de bomberos de Manta por muchos años. Su vocación de ayudar a la gente ha marcado su vida. El 16 de abril se encontraba haciendo su turno de vigilancia en su trabajo cuando la tierra se estremeció.

“Para mí fue tan duro porque me encontraba en mi trabajo cuando sucedió el terremoto. Soy bombero voluntario de hace muchos años, vivía en la zona afectada en la calle 104. Cuando sucedió el terremoto yo estaba en mi trabajo, lo primero que hice fue cerrar y me fui hacia mi casa y cuando vi los escombros y el destrozo lo primero que pensé fue que se había caído el hotel de mi casa. Al momento de llegar al hotel lo primero que hice fue buscar a mi familia para saber que estaban bien”.

Jhon y su familia no tenían vivienda propia y vivían en casa de un familiar que les había acogido. Este familiar no vive en el Ecuador, sin embargo para el momento del terremoto estaba visitando a la familia. “La casa se perdió por completo, ahora los dos estamos sin casa, pero él también tienen un terreno que es este donde estamos ahora y que él nos ha permitido establecernos aquí”,  comenta Jhon.

“Después del terremoto cuando llegué a la casa lo primero que hice fue evacuar a mi familia, y agarré mi uniforme de bombero y me fui a hacer rescates. Fui al primer rescate a 3 cuadras de mi trabajo y sacamos a una niña con vida de ahí me llamaron que estaban robando en mi trabajo, fui a mi trabajo y allí ya había llegado la policía así que me fui al Hotel Lun Fung ahí recuperé un cuerpo con otro compañero y salvamos a 2 personas que estaban atrapadas y de ahí nos fuimos al hotel Umiña a trabajar hasta el amanecer”.

A media mañana del día domingo Jhon regresó con su familia para tratar de rescatar algunas cosa de la casa destruida, sólo para encontrarse que habían sido robados y que lo poco que les quedaba había desaparecido por completo.

A pesar de este nuevo golpe Jhon continuó trabajando con los equipos de rescate. En el hotel Viña del Mar, dice, fue el trabajo que “ más me llena de dolor yo lloro cada vez que me acuerdo. Yo vi a mis vecinos como estaban abrazados en medio de tantos escombros, habían muerto”.

Según comenta Jhon muchos le llaman héroe, pero a él no le gusta, no se siente héroe, para él si hay algún héroe es la comunidad. “Yo si le agradezco a la comunidad, a nuestra gente, a nuestro pueblo. Donde tú te parabas te decían, ¡eh rescatista tome una agüita!, ¡rescatista tome un juguito!, rescatista ¿comió? Tenga sírvase y así iban”.

“Para mí los héroes están muertos, la gente común es la que salva vidas”, concluye tapándose la cara para no dejar ver sus lágrimas.

Juntos nos ayudamos más

En el terreno donde vive Jhon luego del terremoto hay 12 familias que entre si son todos parientes. Según comentan entre todos, dentro de la adversidad ha sido una suerte encontrar un lugar donde establecerse todos juntos porque así se ayudan y cuidan de los niños. La familia de Jhon es numerosa, entre todas las familias suman 9 niños entre 6 meses y 5 años. Es un terreno de tierra amarrilla, lleno de piedras y palos, donde han colocado 12 carpas para que cada familia tenga su espacio y privacidad. Pero toda la acción ocurre en el patio y la cocina. “Estas carpas me las ha enviado un gran amigo desde Guayaquil, a él le estaré agradecido siempre”, comenta Jhon.

“El día aquí pasa lleno de ruidos, los niños tienen este patio para jugar porque no están en la escuela. Dentro de todo hay alegría y calor de hogar en este terreno. Eso es lo bueno de estar juntos que nos ayudamos. Fíjate ahora mismo yo soy el único que tiene trabajo. Mi cuñado trabaja en un barco de pesca, pero el dueño del barco perdió su casa y ahora tiene que vender todo porque no tiene dinero. Mi señora trabajaba en el hotel Viña del Mar en la lavandería y en la cocina y ahora el hotel está destruido. La prima de mi señora ha salido hoy porque le ofrecieron un día para trabajar lavando y planchando y así ganar algo de dinero”.

La sensación que transmite Jhon es la de un hombre preocupado, sabe que es el líder de esta pequeña comunidad compuesta por su familia, él quiere ayudar a todos pero está consciente que no puede solo. “Esta ayuda de Cruz Roja no tiene precio, con las palas y las otras herramientas vamos arreglar este patio, y con los utensilios de cocina podremos preparar mejores comidas para las mujeres y los niños. Juntos la familia y la ayuda que hemos recibido podremos salir adelante”.




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