“Quise unirme a Cruz Roja porque es un movimiento solidario y yo quiero ser parte de esto”

Publicado: 10 noviembre 2016 2:03 CET

El 16 de abril del 2016 Dellanira Suárez se encontraba en la ciudad de Manta, provincia de Manabí, estaba disfrutando de las hermosas y tranquilas playas del lugar. En su inmensa paz, jamás imaginó que un movimiento de magnitud 7,8 la tomaría por sorpresa. Apenas iniciada la tragedia, su ímpetu por ayudar la movilizó inmediatamente a la Cruz Roja a ofrecer sus servicios.

Dellanira es voluntaria de Cruz Roja en la ciudad de Pedernales, de donde es oriunda. Sin embargo, ese día, al no poder estar con sus hijos y su madre se llenó de angustia. No podía trasladarse de Manta a Pedernales, en situaciones normales le tomaría cerca de tres horas, pero debido al terremoto, todo lo colapsó y no podía transportarse por sí sola, pues la ciudad de Manta era un completo escenario de caos, dolor y destrucción. Sabía que en esos momentos se necesitaban muchas manos solidarias y no dudó en aplacar su angustia ayudando a otras personas: “Saber que no puedo estar ayudando en mi ciudad me puso ansiosa, pero todo lo recompensé porque esa noche ayudé a mucha gente, salvé dos vidas y eso me hizo sentir más tranquila”, recuerda sobre la noche del desastre.

La joven madre de 22 años vive en la ciudad de Pedernales con sus dos hijos y su madre, el día del terremoto perdió seres queridos y conocidos, asegura, que estos acontecimientos han sido un impulso que la motiva a seguir con su labor de voluntaria. “Quise unirme a Cruz Roja porque es un movimiento solidario y yo quiero ser parte de esto” afirma Dellanira.

El cuidado de sus dos hijos le demanda considerable parte de su tiempo, pero busca organizarse para realizar sus actividades de voluntaria. “Ayudar a las personas es algo que siempre he querido y así tenga muchas cosas que hacer siempre busco la manera de acudir a Cruz Roja, porque es algo que gusta demasiado”, asegura.

Dellanira se ha sentido muy a gusto en sus labores y esto la ha motivado para continuar en el movimiento, quiere además adquirir más conocimientos que le permitan desenvolverse mejor en sus actividades en su comunidad. Si bien el terremoto cambió su vida y la de muchas familias, también cambió la forma de ver la vida, las personas y la solidaridad. Decidió no ser más espectadora sino voluntaria para la acción y el cambio positivo.

La labor realizada por Cruz Roja Ecuatoriana en las zonas afectadas por el terremoto ha sido posible gracias al apoyo de los más de cuatro mil voluntarios que entregan desinteresadamente su tiempo a esta labor humanitaria que salva vidas y en la que día a día cientos de personas han encontrado esperanza y manos solidarias para aliviar el dolor de los más vulnerables.  




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