El dinero de la venta de agua se vuelve a invertir en la comunidad de La Piste.
“Si hay algún problema con una canilla o hay que tenemos que arreglar una cañería tenemos dinero para hacerlo. El dinero del agua ayuda, podemos ahorrar y si alguien del campamento tiene algún problema, podemos ayudarle”, concluye Jean.
Quioscos de agua al servicio de comunidades locales
Un gran número de personas se congrega en torno al quiosco de agua de Impasse Vanneau en Delmas 19.
“Atiendo de 30 a 40 personas por día”, comenta Yolande Thomas, de 42 años, encargada del punto de agua.
Este quiosco fue construido por equipos de la Cruz Roja, así como un tanque con capacidad para más de 100.000 litros de agua, que ahora gestionan Yolanda y la comunidad local.
Vive aquí con su esposo y sus tres hijos, pero su casa fue gravemente dañada por el terremoto.
“Las paredes de una parte de la casa se agrietaron, pero igual nos quedamos viviendo aquí”, cuenta.
El barrio está cerca de un gran campamento de familias desplazadas y, antes, muchos vecinos se abastecían en el punto de agua del mismo. Asegurar que los barrios tengan acceso al agua y puedan tomar el control del suministro de sus comunidades es un elemento esencial de la estrategia de recuperación que aplica la Cruz Roja.
Yolande vende un cubo de agua a cuatro gourdes o tres cubos a 10 gourdes (unos 0,25 dólares) y el dinero que gana es crucial para su sustento.
“Las primeras semanas, la Cruz Roja me dio el agua gratis, pero ahora se la compro a un vendedor privado. Después de pagarla, tengo una ganancia de alrededor de 20 dólares haitianos”, explica (esa divisa está prácticamente a la par del dólar estadounidense).