En cinco años, las comunidades Haitianas tomaron su salud en mano

Publicado: 13 enero 2015 16:06 CET

Gennike Mayers/ FICR 

“Antes de la llegada de la Cruz Roja aquí, había muchas cosas que no conocía pero ahora tenemos muchas actividades en la zona para educar a la gente y sé muchas cosas ahorra.  Por ejemplo, antes nos reportaban muchos casos de colerina, pero ahora no. La gente contraía la fiebre muy fácilmente, pero ahora no. Las personas tienen gripe todavía pero no contraen  las fiebres tan fácilmente como antes, ”  según Ema Samedi, facilitadora comunitaria del programa Comunitario de Salud y de Primeros Auxilios, implementado por la Cruz Roja Canadiense en la aldea de Corail-Anna, ubicada en las regiones  montañosas en las alturas de la ciudad de Jacmel en el Sur. 

Ema se siente orgullosa  del papel que juega en la Comunidad. “He prestado servicios a la Cruz Roja  hablando con la gente y sensibilizándola sobre todo tipo de enfermedades descubiertas en dicha zona.  En lo personal, me siento mucho más fuerte en la comunidad gracias a la Cruz Roja porque ha dado una cierta importancia a los facilitadores de Corail-Anna. No nos dan de comer a pesar de que la comida sea importante, pero nos han dado unas informaciones importantes sobre la manera de mantener una buena salud y la salud pasa antes de la comida.”

Gracias a un proyecto conjunto de la Cruz Roja Canadiense y de la Cruz Roja Holandesa, los residentes de Corail-Anna tuvieron acceso a la salud global y a la formación sobre la higiene durante la primera etapa del proyecto. Según Ema, “Cuando participamos en la formación de la Cruz Roja, no guardamos las informaciones para nosotros y nuestra familia, damos la vuelta a la Comunidad, pasamos de casa en casa para intercambiar las informaciones con ellos para hacerles saber cómo lavarse las manos, como cuidarse a sí mismos, les pedimos lavarse las manos al salir del baño y después de haber trabajado en el campo y también se les dice que no deberían defecar en el suelo para proteger su salud.” 

 Durante la segunda etapa del proyecto, los residentes participan activamente en la construcción de letrinas con una orientación técnica y materiales de apoyo de la Cruz Roja, pero esto ha sido bastante difícil. “Agradecemos la Cruz Roja y los ingenieros de este proyecto de letrinas. Fueron muy pacientes con nosotros porque teníamos que ir muy lejos para buscar agua y no tenemos carreteras adecuadas para transportar los materiales de construcción para las letrinas. Cuando tuvimos que transportar la arena, fue difícil.  Tuvimos que utilizar los burros, pero hicimos todo lo posible porque estábamos contentos de construir las letrinas,” relata  Ema.

Aun para los que no hemos construido letrinas todavía, Ema asegura que, “la gente sabe ahora que aun cuando no tiene letrina, no deben defecar en todas partes pero deben buscar un lugar discreto alejado de la casa para hacerlo, para que las moscan no venga a posarse encima y luego volar en la casa para contaminar los alimentos y el agua almacenado.”

Otro componente del programa de sensibilización que ha cambiado el estatus quo ha sido la distribución de filtros de agua en arcilla. Ema comparte una anécdota que ilustra el cambio de comportamiento exitoso en la Comunidad. “Hoy, la gente que tiene filtros ya no toman agua que no haya sido filtrada. Si uno va a la casa de un vecino y le ofrece agua, la gente pregunta si el agua esta filtrada porque todos saben ahora que si uno toma agua que no ha sido filtrada o no procesada, puede enfermarse. Aunque se trate del agua de la lluvia, preguntarán si ha sido filtrada.

Gracias a su apoyo a la Cruz Roja, más de 39 000 hogares recibieron acceso a instalaciones de saneamiento mejoradas. Además, 91 737 hogares tienen mayor disponibilidad de agua potable mediante la rehabilitación de sistemas de agua y/o la creación de nuevas y mejoradas fuentes.




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