Tecnología sencilla: un símbolo de resiliencia para una comunidad determinada a prosperar

Publicado: 29 octubre 2013 5:00 CET

Julián Arango, Norwegian Red Cross

Una bandera de color amarillo termina de subir a la parte más alta del mástil de la comunidad de Cavanak. La comunidad reconoce cuál es el mensaje: primera alerta, hay que prepararse y abastecerse de alimentos, guardar los documentos importantes (documentos de identificación y de propiedad) en un lugar seguro y cerciorarse de tener una reserva de agua potable. Un comité designado se reúne en un punto escogido y empieza uno de los simulacros que periódicamente hace la comunidad de Cavanak ubicada a unas cuatro horas de Puerto Príncipe, cerca de la población de Petit-Goâve.

Esta comunidad está compuesta por 600 familias y cuenta con una población cercana a las 6.000 personas. Fuertes lluvias, inundaciones, huracanes y hasta sequías son las condiciones que los han llevado a implementar un sistema de organización comunitaria cuyo fin es básico y fundamental: salvar vidas.

El huracán Sandy fue el ultimo desastre natural que los visitó, trayendo consigo fuertes lluvias, ríos que se salieron de su cauce para finalmente terminar en un período de sequía. Esto, unido a que luego de la desaparición del agua, la tierra que era apta para cultivar quedó sumergida en una masa de barro y sedimentación que hace imposible la siembra.

Sin embargo, la pobreza y la destrucción han encontrado un enemigo que se resiste a ser derrotado: la misma comunidad. Un sistema de organización comunitaria ejemplar, un plan de respuesta efectivo frente a los desastres, y hasta un plan de reforestación hacen parte de las herramientas con las que esta comunidad se ha armado para enfrentar su destino y construir resiliencia.

El plan de reforestación evita la erosión de sus montañas, ayudando a la conservación del cauce del río. El plan también cumple una función alimenticia ya que son árboles frutales. Su idea es la de poder complementar la dieta de algunos de los muchos niños de la zona.

La Cruz Roja Haitiana, con apoyo de la Cruz Roja Noruega, ha implementado un apoyo directo a esta comunidad enfocado en el plan de Reducción de Riegos a Desastres, asesorándolos y acompañándolos en su proceso organizativo, siendo hoy un ejemplo de solidaridad y trabajo comunitario.  Su trabajo en prevención y reducción de riesgos ha tenido un impacto importante y fue mostrado durante el huracán Sandy; aunque el daño fue incalculable debido a la inmensa destrucción de viviendas y los estragos por causa del desbordamiento de algunos ríos, ninguna persona murió.

Sus habitantes no cuentan con la opción de irse a alguna otra parte. Las condiciones de pobreza y las escasas oportunidades de trabajo son iguales en toda la región. Pero la solidaridad de esta comunidad es también la fortaleza para mantener unidos los lazos comunitarios, preservar su cultura y mantener el concepto de asumir las dificultades juntos como mejor estrategia de supervivencia.

Una bandera roja ondea ahora y el mensaje es que todos deben esperar en sus casas hasta que la eventualidad, sea la que sea, haya pasado. Más de cuatro huracanes, terremotos y demás desastres no han logrado impedir que estas personas sigan construyendo y trabajando no solo por sus familias, también por sus vecinos y demás miembros de su comunidad. Un ejemplo para su país y para todos los que habitamos este mundo.




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