La sequía causa estragos en el norte de Afganistán

Publicado: 29 julio 2008 0:00 CET

Ali Hakimi, IFRC communications officer in Mazar-e-Sharif, northern Afghanistan

Un rudo invierno y una primavera seca y calurosa multiplicaron los inconvenientes y dificultados de los habitantes del norte de Afganistán.

La falta de lluvias y, en consecuencia, de agua potable, está diezmando el valioso ganado, asimismo los terrenos de cultivo se están secando poco a poco y muchos agricultores ya perdieron sus cosechas. Todo esto ha obligado a muchos habitantes del distrito de Alborz a abandonar sus casas y recorrer un largo camino para llegar a Cheshma-e-Shafa a unos 34 kilómetros al sudoeste de la ciudad de Mazar-e-Sharif.

Los voluntarios de la Media Luna Roja Afgana (MLRA) y su unidad móvil de urgencia fueron los primeros en llegar a Cheshma-e-Shafa para interesarse por dichos desplazados internos y suplir sus necesidades.

Tiendas de campaña

Al llegar, el personal de la Media Luna Roja se encontró con una zona cubierta de centenares de tiendas de campaña de diversas dimensiones. Aunque el calor y los vientos polvorientos dificultaban aun más sus precarias condiciones de vida, los desplazados no tienen alternativa porque en sus pueblos ya no queda nada.

“Llegamos muy tarde a Cheshma-e-Shafa, serian las 22.30, pero aún así, en cuanto instalamos nuestro primer campamento médico, una gran cantidad de desplazados acudieron de inmediato”, cuenta el Dr. Mohammad Rafi Hakimzade, responsable regional de salud de la MLRA en el norte del país.

Inicialmente, se establecieron cuatro campamentos para atender las ingentes necesidades de los desplazados. “Desnutrición, diarrea aguda sanguinolenta e insolaciones son los problemas de salud más comunes”, añade.

Voluntarios

Khoda Rahm Ziyai, instructor de primeros auxilios basados en la comunidad y Mohammad Navid Behroz, junto con otros 19 voluntarios, trabajaron las 24 horas.

“La falta de nociones de técnicas de saneamiento saltaba a la vista. Por lo que decidimos enviar voluntarios a la zona para que instruyeran en la materia. Fuimos incluso a los pueblos del distrito de Alborz, de donde proceden los desplazados, para instruir también a quienes se quedaron allí,” añade Behroz.

Los comerciantes y el resto de la comunidad de la provincia de Balkh contribuyeron con alimentos y medicamentos para los afectados por valor de más de 122.000 francos suizos. Esta cálida acogida permitió a la MLRA acelerar la prestación de asistencia a las personas vulnerables.

“Nos abastecemos de agua potable en zonas alejadas a las que tardamos siete u ocho horas en llegar. Anteriormente, los burros eran nuestro medio de transporte, pero, desgraciadamente, debido a la falta de agua y alimentos también los perdimos”, comenta Abdul Qader, de 56 años, uno de los desplazados en Cheshma-e-Shafa.

Bienestar

“Aquí en Cheshma-e-Shafa, la MLRA asumió la tarea de proteger nuestra salud y consideramos que su ayuda es crucial para nuestra bienestar.”

Después de casi un mes de operación dificultosa, el gobierno y otros organismos humanitarios comenzaron a ayudar en las localidades de origen de los desplazados, lo que permitió que algunos volvieran a su casa. En total, los médicos y voluntarios del equipo de la clínica móvil de urgencia de la MLRA atendieron a más de 2.126 pacientes.

Frente a la sequía, que se extendió y que aqueja muchas regiones de Afganistán, el gobierno y las Naciones Unidas hicieron un llamamiento por más de 413 millones de francos suizos cuyas prioridades son: seguridad alimentaria; nutrición; agua, saneamiento e higiene; salud; agricultura y protección. El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja forma parte del comité técnico, en calidad de observador, y la MLRA será una de las instituciones encargadas de los programas.




Mapa


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