China: Comunidades transformadas tres años después del terremoto de Sichuan

Publicado: 12 mayo 2011 15:00 CET

Francis Markus, China

Tres años después del terremoto de ocho grados en la escala de Richter que devastó enormes zonas de la provincia de Sichuan, China, dejando un saldo de más de 87.000 muertos y millones de desplazados, la recuperación de la región es sorprendente. En el programa de reconstrucción masiva de la Cruz Roja y la Media Luna Roja se financió la reconstrucción de más de 2.000 escuelas y más de 5.000 clínicas y hospitales, además de ayudar a más de 183.000 familias a reconstruir su vivienda. 

El terremoto afectó seis provincias en total y después de Sichuan, las más afectadas fueron las cercanas Gansu y Shaanxi. Inmediatamente después del desastre, se enviaron a la zona aquejada unidades de intervención de urgencia de la Cruz Roja y la Media Luna Roja junto con 100.000 tiendas de campaña y la Cruz Roja China estuvo a la vanguardia de lo que sería el mayor esfuerzo internacional de socorro y recuperación jamás desplegado en el país.

En la conferencia organizada en Chengdu, capital de la provincia, en ocasión del tercer aniversario del sismo, Tadateru Konoe, Presidente de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), recordando las escenas que vio pocas semanas después del desastre, declaró: “Vi comunidades destrozadas por la fuerza arrasadora del terremoto y luchar para superar lo sucedido. Estaban preocupadas por la vivienda, el agua potable y la comida, y se preguntaban cómo reconstruirían su vida.”

Ahora, terminado el programa de viviendas, una parte importante del apoyo de la FICR se centra en ayudar a los damnificados a recuperar sus medios de subsistencia, que en muchos casos, fueron destrozados por el desastre. A más de 3.000 se les impartió formación profesional, pues muchos de ellos son agricultores trasladados de zonas montañosas que habían perdido su tierra. También participaron en los cursos más de 700 personas con discapacidad.

En el marco del proyecto de medios de subsistencia, un programa de microcréditos ofrece a quienes terminaron la formación, el capital para abrir un negocio o ampliar el que tienen. El apoyo para medios de subsistencia es una necesidad crítica, particularmente, a la luz de los sustanciales niveles de las deudas contraídas por muchos damnificados para reconstruir su vivienda, a pesar del apoyo de la Cruz Roja y el gobierno.

No obstante, salta a la vista que los esfuerzos contribuyen. Shuai Yuhua, propietaria de un restaurant rural, cuenta que ella y su esposo lograron reembolsar sus deudas, gracias a la incidencia que tuvo la formación de la Cruz Roja en la cual participó.

“Desde que hice la formación tenemos mucho más clientes; nuestra comida le gusta a más personas y algunas vuelven periódicamente. Antes, nuestra comida no era tan buena.”

En otros programas de la Cruz Roja se ayuda a consolidar la resiliencia a largo plazo de las comunidades mediante el desarrollo de mejores sistemas de salud y preparación en previsión de desastres, lo que incluye mejoras en el suministro de agua y el saneamiento, así como formación en primeros auxilios. 

Otra prioridad fue el apoyo psicosocial para que los damnificados superaran el impacto emocional del desastre a largo plazo. El programa se inició inmediatamente después del terremoto y no ha cesado de ampliarse; en escuelas de toda la zona afectada se utiliza una caja de herramientas adaptada especialmente para el contexto local. El programa ya llegó a 30.000 escolares y la Cruz Roja China procede a integrar cada vez más el apoyo psicosocial en su programación de preparación en previsión de desastres, un ejemplo de las diversas maneras en que junto con los programas de medios de subsistencia, el terremoto de Sichuan dio lugar a nuevos enfoques de la labor humanitaria de la Sociedad Nacional.

Otro ejemplo son las unidades de intervención de urgencia que la FICR envió a Sichuan, que se están transfiriendo a la Cruz Roja China y formarán la base de sus propios equipos nacionales de intervención en casos de emergencia. Habían sido enviados en abril de 2010, tras el terremoto de Yushu, provincia occidental de Qinghai, donde ayudaron a suministrar agua potable y saneamiento a miles de damnificados.

Hao Linna, Vicepresidente de la Cruz Roja China, sostiene que gracias a esa preparación su Sociedad Nacional es más efectiva y eficiente. “Trataremos de impartir formación para crear unidades de intervención de urgencia internacionales, así en el futuro, podremos enviar las nuestras a cualquier otro país donde sobrevenga un desastre”, señala.

Principalmente, la tarea de modelar un programa de apoyo internacional que funcionara en el contexto chino que se caracteriza por el enérgico papel directivo del gobierno en la respuesta a desastres y la ulterior recuperación, indudablemente, planteó dificultades a las habituales modalidades de trabajo de la FICR.

A juicio del Presidente Konoe: “Hubo algunos giros equivocados y retrasos a lo largo del camino que recorrimos juntos, pero cuando veo nuestro lugar de destino –estas fuertes comunidades recuperadas, esta transformación– sé que el resultado de nuestro esfuerzo común significa mucho más.”




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