Indonesia: Impresiones de Sumatra Occidental

Publicado: 2 noviembre 2009 0:00 CET
Esa frágil anciana de 82 años me tomó del brazo para mostrarme lo que quedaba su casa en Cubadak Air. Lo que vi, me dejó de piedra.(p-IDN1546)
Esa frágil anciana de 82 años me tomó del brazo para mostrarme lo que quedaba su casa en Cubadak Air. Lo que vi, me dejó de piedra.(p-IDN1546)

Kathy Mueller, Canadian Red Cross, in Indonesia

Los terremotos que sacudieron Sumatra Occidental, Indonesia, el 30 de septiembre y el 1 de octubre, dejaron a decenas de miles de personas en busca de asistencia humanitaria. La Cruz Roja Indonesia (PMI) y sus voluntarios acudieron de inmediato en ayuda de los necesitados. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) hizo un llamamiento de emergencia por valor de 19 millones de francos suizos para ayudar a la PMI a prestar asistencia durante seis meses a 100.000 damnificados (5.000 familias). Kathy Mueller, que estuvo en Padang y los pueblos aledaños, relata en primera persona lo que vio.

Después de 18 días, mi visita a Sumatra Occidental llega a su fin. Durante este período vi muchas cosas y viví muchas experiencias que me hicieron derramar algunas lágrimas por el camino pero también compartir risas. A continuación resumo algunos de mis recuerdos más conmovedores.

Rosna: Esa frágil anciana de 82 años me tomó del brazo para mostrarme lo que quedaba su casa en Cubadak Air. Lo que vi, me dejó de piedra. Mirara en la dirección que mirara, las casas del barrio que no se habían desmoronado habían sufrido graves daños. Los hijos de Rosna están en Yakarta tratando de sacar suficiente dinero de algún lado, pero ella sabe muy bien lo pobres que son y no quiere aceptar su ayuda por temor a convertirse en una carga. Llora mientras me lo cuenta.

Limpieza: Las grandes empresas de Padang tienen acceso a maquinaria pesada y aunque abrirse paso entre los escombros de tanto edificio desmoronado cuesta lo suyo, les resulta relativamente fácil. En cambio para los propietarios de viviendas y pequeñas tiendas no lo es. Sirviéndose de sus manos, palas y mazas resquebrajan pilas de cemento. Algunos se ponen mascarillas para protegerse de cualquier sustancia química y nociva que pueda haber en el polvo que levantan. Otros trabajan bajo estructuras semiderruidas que penden de un hilo. Trato de no imaginar lo que sucedería si hubiera una réplica u otro terremoto mientras trabajan.

Ambacang Hotel: Descubrí que cuando pasaba frente a este hotel derrumbado de Padang cada día, enlentecía el paso pensando que en aquel momento, los huéspedes estarían haciendo actividades tan comunes como participar en una conferencia, nadar, comer, trabajar, leer, dormir o registrarse. El Ambacang tenía 108 habitaciones. Eso es mucha gente. Pienso en quienes quedaron atrapados cuando se les vinieron encima pisos enteros y en los restos de centenares de personas que quizás yacen todavía allí, enterradas bajo los escombros. Entonces, en medio de toda esa destrucción, veo tres tazas de café con sus platillos, incólumes, apiladas e imperturbables sobre un escritorio de lo que, al parecer, era el tercer piso del hotel. Me hago preguntas que no tienen respuesta.

Yopi: Cuando lo conocí, Yopi era un flamante voluntario de la PMI, pues se había incorporado después del terremoto. Quería formar parte de un equipo de búsqueda y rescate para ir a cavar y encontrar víctimas y supervivientes. Sentado en el flanco de un colina, este voluntario de 18 años con la mascarilla de protección colgada al cuello observa una maquina pesada que excava, excava y excava tratando de encontrar una casa enterrada por la avalancha. En esa casa había tres personas, entre ellas, un muchacho casi de la misma edad que Yopi. Cuando le pregunté qué había ocurrido, se quedó mudo al darse cuenta que por alguna burla del destino, él hubiera podido correr la misma suerte.

Voluntarios: Yopi es uno de los centenares de voluntarios de la PMI que vinieron a Sumatra Occidental a dar una mano y cumplen distintas tareas; unos prestan atención médica o distribuyen suministros de socorro, otros asesoran a quienes sufren de traumas o ayudan en el abastecimiento de agua potable. Duermen en tiendas de campaña y comen en ollas populares a cargo de otros voluntarios de la PMI; todos dejaron tras de sí familia y trabajo. Los que son de Aceh dicen que quieren retribuir la gentiliza que se les mostró después del tsunami y el resto está aquí porque forma parte de la familia indonesia. Saben que  si los damnificados por el desastre fueran ellos, los voluntarios de Sumatra Occidental vendrían en su ayuda. En el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja todo es cuestión de unidad. Es bonito verla en acción aquí.

Damnificados: No puedo sacarme de la cabeza lo resiliente e ingeniosa que es la gente de aquí. Aunque espera recibir ayuda, no se sienta a esperar que llegue para empezar a restaurar las piezas de su vida destrozada. Encaramados al montón de escombros de los muros de sus casas, los damnificados recuperan todo lo que podrán reutilizar. Son tan prácticos frente a todo esto. Yuhendri, de 31 años, perdió a su esposa en el terremoto mientras volvía a su casa corriendo para salvar a su hijo de seis meses. Al recibir una caja de alimentos de la Media Luna Roja habla de su amor por ella y del amor de ella por la vida. No llora, solo dice que tiene que mudarse porque no le queda otra alternativa. Luego está Somada de 28 años. Lo conocí mientras voluntarios del Equipo de Acción Médica de la PMI le cambiaban las vendas de la cabeza; durante el terremoto se electrocutó y sufrió quemaduras graves. Es capaz de reír con el personal de enfermería. “¿Qué otra cosa puede hacer sino aceptarlo?”, me pregunta. Estas son personas fuertes y aprendí mucho de ellas.

Mapa

La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es la mayor organización humanitaria del mundo, con 187 sociedades miembros. Siendo uno de los componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, nuestra labor se rige por los siete principios fundamentales: humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariado, unidad y universalidad.