La Cruz Roja de Myanmar (CRM) es una de las pocas organizaciones humanitarias que siguen trabajando en el delta de Ayeyerwady dos años después del ciclón Nargis que devastó el país en mayo de 2008. Actualmente, la labor se centra en la recuperación, la construcción de más viviendas y la educación para la salud, así como en ofrecer a los damnificados la posibilidad de retomar su vida.
Dos años pueden parecer mucho tiempo, en particular, cuando sobrevienen desastres naturales de grandes proporciones con tanta frecuencia como fue el caso a principios de 2010.
Pero para Daw Myint Htay, los dos últimos años fueron particularmente largos. Desde que el ciclón Nargis arrastrara su casa y despedazara su lancha, le resulta muy difícil obtener ingresos para ella y su familia.
Sin lancha, llevar a sus hijos menores a la escuela también es un problema, sobre todo, durante la larga estación de lluvias que en Myanmar dura seis meses. Sus hijos estuvieron a punto de ser expulsados de la escuela por no cumplir con el 75 por ciento de asistencia requerido.
Al igual que muchos damnificados por el ciclón, Daw Myint Htay tuvo que pedir dinero prestado que le ayudara a ganarse la vida o pagar la tarifa de la mitad de lo que pesca cuando “autostopea” las lanchas de otras pescadores para sustentar a su familia.
Decenas de miles no solo perdieron familiares y viviendas sino también lanchas, tiendas, herramientas, búfalos y árboles frutales. Además, el agua salada del mar arruinó los arrozales.
2.400.000 damnificados
De ahí que la recuperación de medios de subsistencia sea una de las mayores tareas y uno de los mayores retos de la operación de socorro y recuperación iniciada después que el ciclón Nargis embistiera el delta de Ayeyerwady en la noche del 2 al 3 de mayo de 2008.
Según la ONU, el ciclón dejó un saldo de 84.500 muertos y 53.800 desaparecidos. También hubo más de 2.400.000 damnificados por el desastre, lo que llevó a la CRM y a la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) a hacer un llamamiento internacional de asistencia de emergencia.
La FICR solicitó más de 70 millones de francos suizos (72 millones de dólares o 45 millones de euros) y en la fase de socorro asistió a más de 1.000.000 de damnificados. Ahora, a través de los programas de recuperación, se asiste a 100.000 familias de 13 municipios en términos de vivienda, agua y saneamiento, educación para la salud y preparación en previsión de desastres. Asimismo, se presta una ayuda especial a 11.500 familias para que recobren sus medios de subsistencia.
La recuperación se inició cuando aún se seguía prestando socorro. Poco después del ciclón, la CRM puso en marcha un programa de “dinero por trabajo” en cuyo marco las comunidades seleccionaron a las familias más vulnerables para que participaran en proyectos de reparación de la infraestructura y se les pagara por su trabajo.
En el marco del programa de ayuda a agricultores se proporcionaron herramientas, semillas, fertilizantes y formación para que cultivaran sus campos y aumentaran el rendimiento, lo que aportó una notoria diferencia. Se estima que hoy, la producción de arroz en el delta representa casi al 60 por ciento de lo que era antes de mayo de 2008.
Los resultados son claros
En el marco del programa de recuperación de bienes, iniciado recientemente, las familias seleccionadas recibieron lanchas, animales, plantas, herramientas y subsidios en efectivo. Los resultados no tardaron en verse, pues los beneficiarios aumentaron el rendimiento de sus cultivos, el número de animales y los ingresos, abriéndose camino para ir saldando poco a poco sus deudas.
Daw Myint Htay forma parte de esos beneficiarios y en febrero pasado recibió una lancha nueva y un pequeño subsidio en efectivo. Está convencida que la lancha le durará de tres a cuatro años, lo que le permitirá volver a ganarse el sustento para su familia y seguir mandando a sus dos hijos menores a la escuela, asegurándoles una educación.
Nueve centros operativos
La CRM es una de las pocas organizaciones que sigue ayudando a los damnificados del delta. Personal y voluntarios de nueve centros realizan las actividades de la operación con apoyo de la sede central de la Sociedad Nacional y la oficina nacional de la FICR en Yangón.
“Naturalmente, una operación de tales proporciones en una zona tan vasta conllevó muchas dificultades”, comenta Bernd Schell, jefe de la oficina nacional de la FICR.
“Pero también sentimos que tuvimos muchos éxitos, no solo en la prestación de socorro sino también en la fase de recuperación. En nuestro programa de vivienda participan comunidades, beneficiarios, proveedores y carpinteros locales. Estos vecinos y trabajadores comunitarios no solo reciben apoyo financiero, también aprenden mejores técnicas de construcción para que las casas resistan más a las tormentas.”
Schell añade que el programa de educación para la salud que abarcó a más de 300.000 personas y la mejora de instalaciones de agua y saneamiento pueden haber contribuido a que después del ciclón Nargis, en el delta no haya habido ningún brote importante de enfermedades transmisibles.
La operación de recuperación que llevan a cabo la CRM y la FICR proseguirá hasta mayo de 2011 como mínimo.