Nepal: VIH – Salvar a la próxima generación

Publicado: 3 octubre 2008 0:00 CET
  • Kalshi y Jarna Thapa podrán vivir más y mejor, gracias a los programas de educación interpares y de detección del VIH que la Cruz Roja y la Media Luna Roja llevan a cabo en este pueblo. Su madre y su padre viven con el VIH. Su madre es voluntaria de la Cruz Roja. (Jason Smith/FICR) (p18455)
  • La Dra. Sushma Bhusal Lamichhane, Coordinadora de Programas de Salud de la Cruz Roja Nepalesa entabla una animada conversación con mujeres que viven con el VIH y prestan servicios de educadoras intepares de la Cruz Roja. (Devendra Tak/FICR) (p18461)
  • Netra Kunwar, de 17 años, educador interpares, orienta a nuevos colegas, muchos de los cuales viven con el VIH. A través del servicio voluntario ayuda a su comunidad y gana confianza en sí mismo. (Jason Smith / FICR) (p18460)
Kalshi y Jarna Thapa podrán vivir más y mejor, gracias a los programas de educación interpares y de detección del VIH que la Cruz Roja y la Media Luna Roja llevan a cabo en este pueblo. Su madre y su padre viven con el VIH. Su madre es voluntaria de la Cr

Jason A. Smith, IFRC communications manager, Asia Pacific zone

El pequeño pueblo de Gajari cuelga de la ladera de una colina desde donde se ve un profundo valle de Nepal occidental. Se trata de una zona muy apartada a una hora de vuelo de Katmandú en un pequeño avión, o bien, a 10 horas en auto durante dos de las cuales el camino atraviesa terrenos escarpados y rocosos. Pero incluso allí, en una de las comunidades más apartadas de la Tierra, voluntarios de la Cruz Roja y la Media Luna Roja salvan vidas, capacitan a los habitantes e instruyen a las futuras generaciones sobre los principales riesgos mundiales para la salud.

Todos los años, jóvenes de Gajari atraviesan la frontera de Nepal para buscar trabajo en grandes ciudades de la India. Durante su estadía, algunos de estos jóvenes buscan la compañía de trabajadoras del sexo, contraen el VIH y vuelven a su pueblo sin saber que están infectados ni que pueden transmitir el virus a su esposa.

Las esposas contraen entonces el VIH y cuando quedan embarazadas, en algunos casos, transmiten el virus al bebé. Debido a la ignorancia y el temor del estigma, quienes contrajeron el VIH no se hacen el examen de detección, caen enfermos y, recién entonces, buscan ayuda. Con frecuencia, a esas alturas, ya es demasiado tarde. Muchos murieron y otros gravemente enfermos se debaten por sobrevivir en un lugar donde hay pocos alimentos y escasean los recursos médicos. Tal vez sean las viudas quienes más luchan.

La experiencia de una viuda

Jagu Thapa es una de esas viudas y hasta el día de hoy le anima un gran entusiasmo. Viste un tradicional traje nepalés de un verde brillante. Ella también vive con el VIH y lleva siete años presidiendo el grupo de educadores interpares de la Cruz Roja.

“Haber perdido a mi esposo y participar en este programa cambiaron mi vida. Al principio, me sentía avergonzada y temerosa, ahora sé que es importante abrirse a los demás. Tenemos que compartir nuestra experiencia y ayudarles a tomar decisiones acertadas”, comenta.

Aquejadas por la tragedia del VIH, estas viudas y sus hijos adolescentes forman el cuerpo de voluntarios de la Cruz Roja y la Media Luna Roja que trabajan cada día para detener la oleada de la pandemia. Desde hace tres años, con el liderato de la Cruz Roja Nepalesa y su oficina del distrito de Doti, se lleva a cabo un programa sumamente eficaz para mitigar el impacto del VIH en pueblos como éste.

Un esfuerzo triple

Dicho programa, apoyado por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) y la Cruz Roja Sueca, consta de tres elementos fundamentales. Primero: Se imparte formación a educadores interpares para que instruyan sobre prácticas sexuales sin riesgo y la importancia de hacerse el examen de detección e indiquen donde se realizan y también se dispone de otros recursos relacionados con el VIH. Además, estos voluntarios comunitarios contribuyen a reducir el estigma y la discriminación suministrando información acerca del VIH y cómo se transmite.

Segundo: La Cruz Roja administra centros de examen y asesoramiento voluntarios en el Nepal rural que cada año prestan servicios a centenares de hombre y mujeres. Dichos centro sirven de referencia para la coordinación y la colaboración entre varias organizaciones humanitarias que prestan apoyo a personas con el VIH. Al administrar estos puestos de avanzada, la Cruz Roja Nepalesa se ha convertido en la principal promotora de actividades de desarrollo global de la región.

Por ultimo, la Cruz Roja Nepalesa ofrece apoyo nutricional suplementario a quienes se les diagnosticó el VIH y siguen un complejo régimen de tratamiento. Los medicamentos que se proporcionan por conducto de programas gubernamentales exigen que quienes los toman coman regularmente y consuman alimentos de alta calidad. En colaboración con el departamento de salud estatal y su hospital rural de Doti, la Cruz Roja Nepalesa procura y  provee esos alimentos esenciales.

Basado en el pueblo

Según la Dra. Sushma Bhusal Lamichhane, Coordinadora de Programas de Salud de la Cruz Roja Nepalesa, este programa fue especial desde un principio.

“En la Cruz Roja y la Media Luna Roja, tanto aquí en Nepal como en el resto del mundo, al parecer, tenemos la peculiaridad de levantar los retos más difíciles en aquellos sitios donde resulta más duro llegar. Somos los primeros en prestar servicios y lo hacemos con la gente del lugar y a través de ella. Por eso, hemos tenido impacto en Gajari.”

A su juicio, esa insistencia en una actividad sostenible y basada en la comunidad es lo que diferencia a la Cruz Roja y la Media Luna Roja de las otras organizaciones internacionales.

Mientras conversa con muchas viudas de Gajari, en una tarde calurosa y luminosa, les escucha reforzar su opinión. “Cantidad de hombres y mujeres, aquí en Nepal occidental, nos hablan de organizaciones no gubernamentales que vienen de visita por un par de días con cámaras, dan signos y después desaparecen. Para ellos, la Cruz Roja y la Media Luna Roja siempre ha sido diferente y forma parte de la comunidad”, añade.

Capacitación de jóvenes voluntarios

Formar parte de la comunidad de Gajari fue lo que motivó a Netra Kunwar de 17 años que está al frente de un grupo de más de 30 hombres, mujeres y chicos, la mayoría de los cuales son colegas voluntarios a quienes les describe su labor de educador internares. Sabe que sus compañeros serán los próximos a partir del pueblo en busca de trabajo y la vida mejor que eso aporta y se propone con todas sus fuerza influir en el comportamiento de todos ellos.

“En mi familia somos nueve; siete hermanas y hermanos. Mis padres nunca prestaron ayuda en nuestro pueblo, así que nadie espera demasiado de mí, pero yo pienso que puedo hacer algo positivo”, afirma.

“Ser educador interpares me dio confianza y un sentimiento de satisfacción. Soy bajito para mi edad y antes de ser voluntario de la Cruz Roja los otros chicos se burlaban de mí. Ahora me respetan y yo ayudo a la gente.”

Tal vez sea importante señalar que programas de la Cruz Roja y la Media Luna Roja como éste también pueden tener imprevistas consecuencias positivas. En la caso de Netra, su experiencia de voluntario le inspiró a hacer carrera en el servicio público o la política.

“Me consagro a los siete Principios Fundamentales del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. ¿Los violaré si me dedico a la política?”, se preguntaba.

Se le aseguró que mientras esos principios le ayuden a tomar decisiones acertadas, su carrera en la política y el servicio irá por buen camino.

Mapa

La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es la mayor organización humanitaria del mundo, con 189 sociedades miembros. Siendo uno de los componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, nuestra labor se rige por los siete principios fundamentales: humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariado, unidad y universalidad.