IFRC

La Cruz Roja aborda las necesidades actuales de las Islas Salomón

Publicado: 1 abril 2008 0:00 CET
  • “Tengo crisis de malaria casi seis veces al año”, cuenta Matthew Aurodo, padre de 31 años que vive en Tabaa. “Da dolor de cabeza, fiebre y vahídos. La malaria y la diarrea son los mayores problemas en la isla. No tenemos saneamiento ni retretes y todos hemos tenido la malaria.” Matthew y Miriam, su esposa, llevan un estilo de vida de subsistencia. Cultivan su huerto y Matthew lo complementa con la pesca. (p17455)
  • Tabaa, lejano pueblo de North Malaita, es una bella colección de casas de hojas a la que se llega por un camino de tierra que de vez en cuando desaparece bajo las aguas y se extiende en medio de una mezcla de selva tropical, cocoteros y manglares. (p17450)
“Tengo crisis de malaria casi seis veces al año”, cuenta Matthew Aurodo, padre de 31 años que vive en Tabaa. “Da dolor de cabeza, fiebre y vahídos. La malaria y la diarrea son los mayores problemas en la isla. No tenemos saneamiento ni retretes y todos he

Laurelle Keough, Australian Red CrossPhotos: Mel Tolnay

El 2 de abril del año pasado, un tsunami embistió la isla de Gizo, Islas Salomón, y dejó un saldo de 52 muertos y más de 9.000 personas sin techo.

Inmediatamente después del desastre, la Cruz Roja de las Islas Salomón y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja distribuyeron alimentos y prestaron asistencia de emergencia a más de 1.800 familias. 

Desde entonces, los esfuerzos de la Cruz Roja se centraron en la construcción de más de 1.500 viviendas, así como en el suministro de agua potable y un saneamiento adecuado.

Las noticias sobre el tsunami ya no ocupan los titulares de los periódicos pero otra emergencia “diaria” en la Islas Salomón es una epidemia silenciosa cuyos efectos en la población son aún más debilitantes y amplios que los de un desastre natural.

“Tengo crisis de malaria casi seis veces al año”, cuenta Matthew Aurodo de 31 años.

Él y Miriam, su esposa, tienen tres hijos y, al igual que otros habitantes esparcidos por las frondosas y montañosas Islas Salomón, la pareja cultiva su huerto y Matthew también pesca para la comida diaria.  

Viven en el lejano pueblo de Tabaa, North Malaita, bella colección de casas de hojas a la que se llega por un camino de tierra que de vez en cuando desaparece bajo las aguas y se extiende en medio de una mezcla de selva tropical, cocoteros y manglares. 

Las Islas Salomón, archipiélago de 992 islas, a tan solo tres horas de avión al noreste de Brisbane, Australia,  registran una de las tasas más altas de malaria fuera de África y la más alta del Pacífico.

“La malaria da dolor de cabeza, fiebre y vahídos. La malaria y la diarrea son los mayores problemas en la isla. No tenemos saneamiento ni retretes; todos nosotros  (los habitantes del pueblo) hemos tenido la malaria”, prosigue Matthew 

Quienquiera que venga a las Islas Salomón seguramente oirá decir como un refrán: “La malaria es nuestra enfermedad.”  

“Los habitantes de estas islas tratan la malaria como quien trata un resfrío. Se enferman, se restablecen y luego, meses o incluso semanas después, vuelven a caer enfermos”, explica Donna Webb, Encargada del Programa para el Pacífico de la Cruz Roja Australiana.

En un estilo de vida de subsistencia, un día de trabajo es un día de comida y las consecuencias son enormes.

No siempre fue así. Antes de 1998, la estrategia nacional de control de la malaria daba resultado y la tasa se cifraba en alrededor de 75 casos por 1.000.

Luego, los violentos disturbios civiles entre los habitantes de las provincias de Guadalcanal y Malaita devastaron el país. Junto con el colapso casi económico, los servicios sociales y de atención de salud, sobre todo en las comunidades afectadas, fueron diezmados.

En la región de la costa sudoriental de Guadalcanal, muchos profesionales de la salud huyeron y las clínicas fueron saqueadas, de ahí la precariedad de la dotación de equipos y personal de los centros de salud rurales.

La Misión de Asistencia Regional para las Islas Salomón,  fuerza de mantenimiento de la paz, liderada por  Australia, llegó en 2003 y supervisó el lento retorno al orden.

No obstante, el acceso a buenos servicios de salud sigue siendo limitado para gran parte de la población.  

El hecho de que la tasa de malaria fuera particularmente alta fue uno de los motivos por los cuales Tabaa, el pueblo de Matthew Aurodo,  se eligió para el Proyecto de sensibilización para la salud iniciado por la Cruz Roja en 2005.

Este proyecto basado en la comunidad se lleva a cabo en asociación con el Ministerio de Salud y cuenta con el apoyo de AusAID por conducto de la Cruz Roja Australiana.

El objetivo es dotar a las comunidades de conocimientos y competencias que les ayuden a mejorar prácticas de salud e higiene tales como cubrir los alimentos o drenar las aguas estancadas de los estanques.  

Todo ello puede contribuir a disminuir la propagación de la malaria, la diarrea, las infecciones de la piel y otras enfermedades.

Un funcionario de promoción de la salud y abnegados voluntarios de la Cruz Roja de las Islas Salomón junto con un funcionario del Ministerio de Salud se ocupan del programa en pueblos de North Malaita y la Weather Coast.

Las actividades están diseñadas para todos los habitantes del pueblo, hombres y mujeres,  jóvenes y ancianos. Ahora bien, unas están destinadas a los hombres y otras a las mujeres pero todas se basan en imágenes para no excluir a quienes no saben leer.

George Gao, jefe del pueblo de Tabaa, entiende que desde el inicio del proyecto, la gente empezó a tomar mejores decisiones acerca de su salud y aprendió a conservar un entorno sano. 

“Desde la formación impartida en el proyecto, la gente sabe cómo cuidar de sí y de su familia lo que forja una comunidad sana”, señala.

“Es bueno tener a la Cruz Roja en la comunidad. Había muchos problemas, incluidos los de salud, que teníamos que afrontar y en eso estamos. La Cruz Roja nos ayuda en nuestra vida y apreciamos lo que hace por nosotros.”

Mapa

La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es la mayor organización humanitaria del mundo, con 187 sociedades miembros. Siendo uno de los componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, nuestra labor se rige por los siete principios fundamentales: humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariado, unidad y universalidad.