Contribución a leyes que respondan a las necesidades de damnificados por desastres

Publicado: 7 mayo 2013 11:32 CET

En un principio, el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja se fundó para reducir los horrores de la guerra atendiendo directamente a los afectados y respaldando el desarrollo y la aplicación del derecho internacional humanitario (DIH). Ahora bien, ya en la II Conferencia Internacional de la Cruz Roja, que tuvo lugar en 1869, las Sociedades Nacionales prometieron ampliar su ayuda a damnificados por emergencias de cualquier otra índole y, en particular, desastres naturales.

Hoy en día, el Movimiento presta ayuda a personas afectadas por los conflictos armados de todas partes del mundo, pero las Sociedades Nacionales también responden cada año a centenares de desastres naturales dondequiera que sobrevengan. 

El DIH evolucionó rápidamente y en forma prominente, pero las normas internacionales para responder a los desastres naturales lo hicieron en forma mucho más lenta y con menor coherencia y visibilidad. Las Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja se embarcaron en muchas otras actividades que fueron otros tantos hitos como la creación de la Unión Internacional de Socorro en 1927, la adopción de un conjunto de Medidas encaminadas a acelerar los socorros internacionales en 1977, el Código de conducta relativo al socorro en casos de desastre para el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y las Organizaciones no Gubernamentales (ONG) de 1994 y el Convenio de Tampere sobre el suministro de recursos de telecomunicaciones para la mitigación de catástrofes y las operaciones de socorro en caso de catástrofe, de 1998.

Ahora bien, recién en 2001, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) elaboró su primer programa formal sobre el derecho relativo a desastres.

Inicialmente denominado Programa Internacional de Leyes, Normas y Principios para la Respuesta a Desastres (IDRL por su sigla en inglés), en su marco se comenzó a abordar la creciente complejidad de los asuntos regulatorios que afectaban las operaciones de socorro internacional en casos de desastre. Tras años de investigación y consulta se comprobó que muchas operaciones de socorro no solo se ven dificultadas por retrasos, costos y restricciones, sino también por problemas de coordinación, calidad y compatibilidad de los esfuerzos internacionales con las instituciones nacionales.

Habida cuenta de esas conclusiones, en la XXX Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, celebrada en 2007, los Estados parte en los Convenios de Ginebra, adoptaron  las Directrices IDRL para ayudar a los Estados a reforzar sus reglamentos y procedimientos relativos al socorro internacional. Desde entonces, la FICR y las Sociedades Nacionales ofrecieron asistencia técnica a más de 25 gobiernos y una docena de países adoptaron leyes o procedimientos basados en aspectos de esas directrices; además, organizaciones regionales y mundiales comenzaron a incorporarlas en su propia labor.

En 2011, la XXXI Conferencia Internacional llamó a la FICR y las Sociedades Nacionales a proseguir su labor en la materia y ampliar su apoyo a los asuntos jurídicos de gestión de desastres más allá de las operaciones internacionales. Entonces, el programa pasó a llamarse Programa sobre derecho relativo a los desastres y en su marco, la FICR trabaja actualmente con las Sociedades Nacionales y otros asociados para construir conocimientos sobre el mejor uso de instrumentos jurídicos para reducir riesgos, responder efectivamente a desastres y recuperarse rápidamente de los mismos.




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La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es la mayor organización humanitaria del mundo, con 190 sociedades miembros. Siendo uno de los componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, nuestra labor se rige por los siete principios fundamentales: humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariado, unidad y universalidad.