Elhadj As Sy, Secretario General, FICR

Publicado: 4 agosto 2014 0:02 CET

Elhadj As Sy, Secretario General, FICR

“Hacer de la FICR el aliado de referencia”

 


¿Qué le llevó a hacer carrera en los sectores humanitario y de desarrollo?

En realidad, esa orientación vino a mí. Crecí en un entorno donde había que afrontar todo tipo de problemas humanitarios y de desarrollo, de la sequía a las inundaciones pasando por las crisis políticas. 

La situación en Senegal era bastante pacífica cuando inicié mi trayectoria profesional y lo fue hasta 1989 cuando me tocó vivir el conflicto fronterizo con Mauritania que causó el desplazamiento de 75.000 personas. Ese conflicto dio un giro en mi vida profesional y confirmó mi compromiso con la labor humanitaria. También fue la primera vez que trabajé con la Cruz Roja a título profesional. 

¿Cuál fue su primera impresión de la Cruz Roja?

Siempre me impresionó la capacidad de respuesta de la Cruz Roja y la Media Luna Roja frente a cualquier situación, pues realiza una labor edificante y siempre está allí desde el momento en que ocurre un desastre, prestando servicios de atención de salud, agua y saneamiento o primeros auxilios. Es un privilegio formar parte de este Movimiento ahora. 

La primera organización donde trabajó fue Medio Ambiente y Desarrollo para el Tercer Mundo (ENDA), una conocida red Sur-Sur. ¿Qué nos puede decir al respecto?

ENDA Tiers-Monde, como se la conoce hoy en día, nace de la visión y los sueños de alto compromiso de personas de distintos ámbitos, pero unidas por el empeño en hacer cambios para luchar contra la pobreza y velar por el respeto del medio ambiente bajo el liderazgo excepcional del difunto Jacques Bugnicourt. Aún sigue atrayendo a mucha gente dispuesta a cambiar el mundo en diversas formas. Nos comprometimos a hacer todo lo posible para responder a las necesidades a corto plazo de las personas más vulnerables y también a reclamar inversiones a largo plazo para proteger el medio ambiente.

De hecho, la primera conferencia sobre medio ambiente y desarrollo, celebrada en Rio en 1992, fue una validación de muchos temas por los que estábamos luchando. A otro título, volví a tener el honor de participar en Rio+20 donde cada debate me recordaba la labor pionera de ENDA Tiers-Monde, en particular, la prontitud con que abordó sistemas y políticas, al tiempo que mantenía su arraigo en las comunidades. 

Ud. comenzó su carrera laboral trabajando en y con comunidades. ¿Cómo influyó esa perspectiva comunitaria en su enfoque y orientación profesionales? 

Con demasiada frecuencia, los pobres sufren de la degradación del medio ambiente causada por factores de los que no son responsables en absoluto. El medio ambiente es el tema mundial por excelencia que puso de relieve las interdependencias del mundo actual y  allanó el camino hacia la ciudadanía universal. 

Estando en las comunidades y viendo los problemas a través de sus propios lentes,  uno puede trabajar en forma proactiva para abordar los factores determinantes de las crisis y el estrés a fin de encontrar respuestas que protejan la vida y los medios de subsistencia e impidan que fenómenos naturales se conviertan en desastres. 

El enfoque centrado en la resiliencia se refiere principalmente a la capacidad de absorber choques mediante el fortalecimiento de mecanismos para hacerles frente.  La labor efectiva en las comunidades facilita la anticipación de eventos perturbadores y permite tomar medidas tempranas de protección basadas en el conocimiento comunitario, los recursos locales y, llegado el caso, con apoyo externo. Dicha labor exige una mayor rendición de cuentas a los beneficiarios y también implica dar un contenido sustancial a las palabras. 

Gracias a ese enfoque impulsado por la comunidad también pudo adquirir una experiencia de primera mano en problemas de rápido crecimiento como el VIH. 

Vi morir de sida a cientos de personas en plena edad productiva mientras trabajaba en pueblitos donde prácticamente no había población adulta y fui testigo directo de que el estigma y la discriminación son tan mortales como el virus.

De hecho, el VIH y el sida muestran tanto lo mejor de las comunidades –inclusión, asistencia, apoyo y protección– como lo peor, exclusión, rechazo y discriminación. Luego, la disponibilidad de tratamiento reveló la insostenible realidad de las carencias de los pacientes del Sur y la abundancia de medicamentos del Norte. Hoy en día, la solidaridad en los planos local, nacional e internacional modificó esa situación y logró que la respuesta dé resultado, incluso si todavía no se ha terminado con el sida.

¿Qué enseñanzas extrajo de su labor con ONUSIDA y el Fondo Mundial?

Sin la menor duda, la más importante es reconocer que las personas afectadas forman parte de la solución, su liderazgo le puso rostro a la epidemia del sida y contribuyó en forma significativa a la prevención y la asistencia. También pude ver el rol crucial que desempeñan las organizaciones de la sociedad civil aportando mejoras duraderas. La construcción del conocimiento local y el apoyo a las comunidades son elementos  clave de toda respuesta sostenible al VIH. El mismo método debería prevalecer en la respuesta a desastres y problemas humanitarios.  

Luego comienza su experiencia en el UNICEF. Cuéntenos. 

¿Quién desecharía las posibilidades que ofrece el mandato de construir un mundo mejor donde se realicen los derechos de todos los niños? Al trabajar para abordar las necesidades de cada niño en cada lugar, encontré en el UNICEF la oportunidad de hacer valer mi experiencia e invertir en el futuro. También estuve en sintonía con mi compromiso de vincular labor de emergencia y labor de desarrollo. La Cruz Roja y la Media Luna Roja son aliadas del UNICEF desde hace mucho tiempo y aguardo con ansias trabajar con mis ex colegas a fin de obtener resultados significativos para comunidades vulnerables.   

¿Qué aportará al cargo de secretario general de la FICR?

Mi puesto en la FICR me permitirá reunir todas las piezas de lo que hice hasta ahora. 

Los objetivos finales serán los mismos: responder a las necesidades de las poblaciones afectadas y vulnerables, invertir en las capacidades y los sistemas comunitarios de resistir a los choques y minimizar el impacto de los fenómenos naturales. Construiré partiendo de los puntos fuertes de nuestro Movimiento que tiene un gran arraigo comunitario, es respaldado por emblemas conocidos en el mundo entero y cuenta con millones de voluntarios. 

Por mi larga trayectoria profesional, de la labor en comunidades a los altos puestos en las Naciones Unidas, y mis competencias en dirección de programas, construcción de alianzas y diplomacia estaré bien preparado para ejercer el cargo de secretario general de la FICR. 

Las personas vulnerables y afectadas seguirán siendo el centro de nuestra acción y forjaremos las alianzas necesarias para responder efectivamente a sus necesidades. 

¿Cuáles son los problemas más apremiantes que afronta la comunidad humanitaria hoy en día? 

Afrontamos situaciones cada vez más problemáticas por la persistencia de crisis que desdibujan los límites entre desarrollo, respuesta de emergencia y recuperación.  Programar, financiar y responder a toda esa serie de contextos diferentes será crucial. 

El espacio humanitario se encoge y la seguridad de los trabajadores y voluntarios de la ayuda está cada vez más a riesgo. Es preciso intensificar la diplomacia humanitaria  para facilitar el acceso a zonas afectadas y proteger tanto las poblaciones como a los trabajadores de la ayuda. Se debe aumentar la financiación a pesar de las dificultades económicas porque las necesidades de las poblaciones vulnerables son mayores en tiempos de crisis. 

Las previsiones actuales también apuntan a un aumento de la frecuencia, gravedad y magnitud de los desastres. 

Hay una escuela de pensamiento que hace una distinción entre desastres naturales y desastres causados por el hombre. Desde esa perspectiva, los desastres obedecen a los factores de vulnerabilidad, la carencia de preparación a todo nivel, la urbanización no planificada y la falta de respeto al medio ambiente, antes bien que a fenómenos extremos. De ahí que algunos países puedan resistir a esos fenómenos mientras que un terremoto de magnitud relativamente baja pueda convertirse en un desastre sin precedente en un país mal preparado.  

Debemos seguir trabajando en la preparación y resiliencia comunitarias, y elaborar estrategias efectivas de alerta temprana y acción temprana.  

¿Considera el riesgo de cansancio de los donantes, al tener que hacer frente a crisis más largas y emergencias complejas? 

Sí, de hecho ese cansancio existe y guarda relación con la ubicación geoestratégica de las emergencias y el interés de los asociados. 

Nuestra misión humanitaria no se guía por esas consideraciones y continuaremos trabajando con todos los aliados para defender la pertinencia de la inversión en todos los casos de emergencia. 

También nos proponemos obtener más apoyo y contribuciones financieras de los gobiernos de países afectados por emergencias.  

¿Y qué opina del riesgo de una brecha entre donantes y beneficiarios? 

Ese riesgo existe. Ahora bien, considero que en cuanto Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, verdadera red mundial, podemos liderar con el ejemplo tendiendo un puente sobre esa brecha y actuando de conformidad con  nuestro principio de unidad y el entendimiento común de nuestras normas en materia de rendición de cuentas.  

Respecto a lo anterior, ¿cómo entiende desempeñar su rol de secretario general? 

Ejerciendo una gestión eficaz de la Secretaría que facilite y propicie la colaboración dinámica para ampliar nuestro alance y construir capacidades sostenibles mediante los programas, las comunicaciones y el intercambio de información. 

También obteniendo resultados tangibles a los que cada miembro se sienta orgulloso de estar asociado.  

A su juicio, ¿cuáles son las principales fortalezas de la FICR?

La Cruz Roja o la Media Luna Roja están siempre ahí. Así percibía la organización antes de incorporarme y esa percepción se fue fortaleciendo a medida que profundizaba en mi conocimiento detallado del Movimiento. 

Nuestra red de 189 Sociedades Nacionales y 17 millones de voluntarios nos dota de la incomparable capacidad de trabajar con las comunidades en todo momento; también tenemos el mayor potencial de involucrar a los beneficiarios y diseñar con ellos soluciones arraigadas en la comunidad y basadas en nuestro conocimiento cultural. 

Al formar parte de la red, todas y cada una de las Sociedades Nacionales también pertenecen a un colectivo mucho más grande que puede desarrollar la solidaridad y el apoyo mutuo. Tenemos el potencial sin parangón de compartir pericias, conocimientos y recursos que pueden beneficiar a todas y cada una de las Sociedades Nacionales, así como a nuestro colectivo. De hecho, cada miembro de la Federación contribuye a nuestro bien común y, a la vez, se beneficia del mismo.  

La Federación también tiene una complementariedad con el CICR que amplía las posibilidades de todos los miembros del Movimiento al saber quién está en mejor posición de prestar los mejores servicios. 

¿Cómo vislumbra el camino a seguir para hacer valer esas fortalezas? 

Un mandato y una identidad reconocida no bastan. Debemos granjearnos el respeto de nuestros asociados y ganarnos nuestro lugar en la mesa. También hemos de demostrar constantemente nuestro valor agregado mediante la buena gestión de nuestros recursos, la eficiencia de nuestras respuestas coordinadas y los resultados que producimos en beneficio de la gente. 

Además, siendo una Federación tenemos que ofrecer análisis y datos más sustanciales y seguir de cerca las situaciones para estar mejor equipados a la hora de responder a las crisis y suplir las necesidades humanitarias. En esta nueva era digital, también se nos pedirá ser ágiles y evaluar la masa crítica necesaria para ser decisivos en aquello en lo que nos vamos a centrar. 

En definitiva, ¿cuáles serán los criterios de éxito?

En definitiva, quisiera que la FICR y su Secretaría fueran el “interlocutor preferente” en quien se confía por su actualización de conocimientos, su excelencia en la coordinación, su efectividad en la prestación y su sentido colectivo de la rendición de cuentas. En pocas palabras, preveo que la FICR sea el aliado de referencia para abordar los actuales problemas humanitarios a través de Sociedades Nacionales más fuertes. 

Y por último, ¿cómo describiría su liderazgo? 

Simplemente como el de un colega que asume con seriedad su responsabilidad para obtener resultados junto con todos ustedes. 





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La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es la mayor organización humanitaria del mundo, con 190 sociedades miembros. Siendo uno de los componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, nuestra labor se rige por los siete principios fundamentales: humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariado, unidad y universalidad.