Nuevo informe demanda la protección y el apoyo a los voluntarios en casos de emergencia

Publicado: 30 noviembre 2011 14:14 CET

La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja publicó hoy Proteger. Promover. Reconocer. El voluntariado en emergencias, su primer informe de sensibilización sobre este tema. Más abajo citamos un pasaje. 

El 7 de abril de 2011, Mohamed Mustafa Almisrati, un socorrista de la Media Luna Roja Libia, viajaba en una ambulancia claramente identificada con el emblema de la Media Luna Roja junto al conductor, dos médicos y una enfermera. Acababan de recoger a varias personas heridas en la línea de frente y las habían trasladado al hospital de Ajdabiya. En ese momento, intentaban regresar a la línea de frente. Las condiciones eran peligrosas, -las fuerzas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte habían disparado por error a los tanques de la oposición, las fuerzas del coronel Gadafi lanzaban misiles, la población civil y los insurgentes huían despavoridos de la ciudad-, por lo que su superior les ordenó volver a la base. Regresaron despacio, para recoger a los heridos que se encontraran por el camino.

De repente, un misil alcanzó la parte posterior de la ambulancia y la metralla se dispersó por doquier. Almisrati saltó fuera del vehículo cuando escuchó la explosión, temiendo que éste explotara. Cuando miró a su alrededor en busca de sus compañeros, se dio cuenta de que uno de los médicos, Saleh al-Awami, no estaba, así que volvió a la ambulancia para buscarlo. “Cuando abrí la puerta -comenta- lo vi tendido y, al levantarle la cabeza, le salía espuma por la boca. Tenía metralla en el pecho y su camisa estaba cubierta de sangre. Rompí a llorar, no podía contenerme.” Al-Awami murió camino al hospital. El joven auxiliar sanitario había sido voluntario en el hospital desde que comenzó el levantamiento y había solicitado formar parte del servicio de ambulancia para prestar asistencia en la línea de frente.

Otros voluntarios de asistencia sanitaria también se han visto envueltos en situaciones de peligro, especialmente durante las campañas de vacunación. En Afganistán, uno de los últimos países del mundo en que la poliomielitis es aún endémica, los vacunadores han sido objeto de amenazas e incluso han resultado muertos al intentar acceder a las zonas del país dominadas por los talibanes. En 2007, a petición de la Organización Mundial de la Salud, el CICR aprovechó su neutralidad para ponerse en contacto con el líder talibán y solicitar su apoyo durante las campañas de vacunación. El mulá Mohammad Omar remitió una carta que los vacunadores podían llevar consigo, en la que se daban instrucciones para que las personas cooperaran y permitieran el desplazamiento seguro los voluntarios.

Los valientes voluntarios visitan los hogares y administran a cada niño dos gotas de la vacuna contra la poliomielitis por vía oral. A continuación, les marcan los dedos con tinta indeleble para indicar que han recibido la vacuna y señalan con tiza las puertas de sus casas. Más de 12.000 voluntarios de la Media Luna Roja Afgana participaron en la campaña en marzo de 2011, junto con otros voluntarios capacitados por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, la Organización Mundial de la Salud y el Gobierno afgano. Juntos han vacunado a unos 10 millones de niños afganos contra esta enfermedad paralizante desde principios de 2011. “Nuestro objetivo es eliminar por completo la amenaza de la poliomielitis, pero todavía no lo hemos conseguido y aún nos queda mucho por hacer”, señala Fátima Gailani, presidenta de la Media Luna Roja Afgana. No obstante, ya se observan indicios de progreso. Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Afganistán notificó 25 casos de poliomielitis en 2010, mientras que en Pakistán y Tayikistán se registraron 144 y 458 casos, respectivamente.

Debería existir un acuerdo general para la protección permanente de los voluntarios.

Lea el informe.




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