Mi historia con la Cruz Roja - Bekele Geleta

Publicado: 6 mayo 2014 15:08 CET

Mis amigos y yo donamos sangre en la universidad; ese es mi primer recuerdo directo de la Cruz Roja. Años después, me incorporé a la Cruz Roja Etíope para lo que sería la trayectoria de toda una vida llena de humildad, dolor y esperanza por partes iguales. Una vez, siendo prisionero político, supe lo que era la penuria, pero nada me había preparado para aquella primera semana. Fui a un campamento de la Cruz Roja que acogía a 30.000 personas que habían huido de las tierras que cultivaban para alimentarse porque ya no eran fértiles y se habían quedado sin agua. Cada día morían más de 100 personas. Nunca vi una hambruna como esa. Reestructuramos los procesos de la cadena de suministro para poder distribuir alimentos más rápido y en más lugares a fin de alimentar a más personas. También presté servicios en el Movimiento en otras partes, tras desastres, conflictos armados y brotes de enfermedades, siempre con la esperanza de adelantarnos a otros,  pero sin nunca lograrlo. Hoy en día, nos centramos en construir comunidades más fuertes y resilientes, al tiempo que respondemos a desastres. Dado que prestamos servicios a personas vulnerables, supongo que la Cruz Roja y la Media Luna Roja siempre estarán allí cada vez que cunda la desesperación porque ayudamos a construir la esperanza. Después de todo lo que he visto y hecho, aún me siento esperanzado.




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La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es la mayor organización humanitaria del mundo, con 190 sociedades miembros. Siendo uno de los componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, nuestra labor se rige por los siete principios fundamentales: humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariado, unidad y universalidad.