Mi historia con la Cruz Roja - Tadateru Konoé

Publicado: 6 mayo 2014 15:30 CET

De pequeño fui evacuado al campo. Era la Segunda Guerra Mundial y la bomba atómica no tardaría en caer sobre Hiroshima. A veces me pregunto cuántos amigos y vecinos míos ayudó Ia Cruz Roja en aquellos días. Estoy seguro que una infinidad. Mi propia historia personal con la Cruz Roja  comenzó algunos años después. Cuando terminé la universidad, viajé a Europa y un buen día me encontré en Ginebra sin tener donde quedarme.  Probé suerte y toqué a la puerta de la casa del embajador de Japón y le pregunté si podía pasar la noche allí. Me dijo que sí, pero solo a condición de que al día siguiente participara en el desfile del Día Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Necesitaba a alguien que pudiera vestir el kimono de gran talla que tenía para la ocasión. Como mido 1,83 centímetros, era el único ¡a quien el kimono le quedaba bien! Aquel desfile fue extraordinario; la solidaridad y el espíritu de compañerismo en servir a toda la humanidad sin distinción de raza, credo o color fueron inspiradores. Volví a casa y empecé a hacer trabajo voluntario en la Cruz Roja Japonesa. Hoy, más de 50 años después, sirvo con humildad en la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.




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La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es la mayor organización humanitaria del mundo, con 190 sociedades miembros. Siendo uno de los componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, nuestra labor se rige por los siete principios fundamentales: humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariado, unidad y universalidad.