Migrantes en Centro América

Publicado: 28 septiembre 2016 1:02 CET

El contexto de la situación actual

Desde el mes de noviembre de 2015 Panamá y Costa Rica han venido viviendo un fenómeno que para ambos países resultaba completamente extraño. Para ese momento, Panamá identificó un flujo inusual de personas provenientes de Cuba que al no cumplir con los requisitos legales para ingresar a Costa Rica se encontraban estacionados en la localidad fronteriza de Paso Canoas. Para ese momento el número superaba los mil y continuó creciendo a medida que los días pasaban. Al correr de los días el gobierno costarricense puso a disposición de los migrantes un permiso para ingresar al país con el objetivo de que continuaran su ruta hacia Estados Unidos. Miles de migrantes se vieron beneficiados por este permiso; sin embargo, no lograron avanzar debido a que el gobierno nicaragüense impuso medidas que impedían su tránsito por el territorio de Nicaragua. Para marzo de 2016 ya se contabilizaban más de 8.000 migrantes en territorio costarricense.

La solución para los ciudadanos cubanos llegó varios meses después (durante abril y mayo de 2016) cuando se estableció un puente aéreo entre Costa Rica y El Salvador. Durante el tiempo que permanecieron estas personas en el territorio costarricense, la Cruz Roja implementó una intervención de índole humanitaria a la que se sumaron posteriormente otras instituciones del gobierno, iglesias, comunidades organizadas, entre otros; lo que se tradujo en la apertura de 37 albergues, la provisión de necesidades alimentarias, agua y saneamiento, promoción de la salud, y por parte del gobierno central, la creación de puentes aéreos, para un aproximado de 8.000 personas.

En Costa Rica, hasta mayo de 2016 se reportaron 43 albergues temporales, 33 comunidades que fueron receptoras de migrantes, 15 comités municipales de emergencia activos, más de 500 voluntarios y más de 5 millones de dólares se destinaron en mantenimiento operativo y administrativo ejecutado por la Comisión de Emergencia del Gobierno de Costa Rica.

Por otra parte, posterior a la salida de casi la totalidad de los cubanos, en el mes de marzo del 2016 se reportó en las fronteras panameñas de Paso Canoas y Peñas Blancas un grupo de personas de origen haitiano, africano y asiático, provenientes de diferentes países en su mayoría del continente africano: Burkina Faso, Congo, Costa de Marfil, Ghana, Guinea-Bissau, Mali, Senegal, Somalia, entre otros. Los mismos se congregaron en plena calle dado que su ingreso a Costa Rica no estaba autorizado, y las autoridades panameñas no permitían su retorno. Aquellos que lograron evadir los controles policiales, comenzaron a concentrarse en diferentes lugares de la frontera entre Costa Rica y Nicaragua. Estos lugares no contaban con la capacidad para albergarlos dada la falta de acceso a agua potable y las condiciones de higiene y alimentación precarias.

El 12 de abril, los nuevos migrantes fueron devueltos en transportes del Ministerio de Seguridad Pública costarricense a la frontera con Panamá en Paso Canoas. Lo cual incrementó el problema dadas las precarias condiciones y el volumen de personas; razón por la cual entre varias instituciones se habilitó un puesto de atención humanitaria, a fin de ofrecer revisión de sus condiciones de salud, alimentación básica e higiene. Dicho puesto pasó a ser administrado y operado por la Cruz Roja Costarricense.

En el caso de Panamá, en mayo de 2016 nuevamente se observó un aumento acelerado de migrantes cubanos, que quedaron “atascados” en Panamá, cuando el gobierno costarricense detuvo la emisión de los permisos para el tránsito de los migrantes. Esto ocasionó que en territorio panameño se acumularan aproximadamente 4.000 migrantes en varios hoteles, apartamentos y casas de la ciudad de Paso Canoas. La situación se mantuvo así hasta finales de junio cuando los migrantes pudieron tomar vuelos o tomar otras rutas no formales para transitar por el resto de los países centroamericanos.

Durante los meses de julio y agosto se registró un grupo importante de migrantes haitianos transitando por territorio panameño, muchos de estos migrantes habían estado una temporada en Brasil, pero a causa de la situación económica del país suramericano decidieron continuar viaje hacia el norte buscando otras oportunidades. Un grupo de migrantes Haitianos permanecieron en territorio panameño y fueron albergados por el gobierno en la terminal de autobuses de Albrook.

En el mes de agosto el Sistema Nacional de Protección Civil de Panamá (SINAPROC) solicitó a la Cruz Roja Panameña y a la Oficina Regional de la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja,  200 carpas familiares para utilizarlas en varios de los sitios de acogida para migrantes.

A raíz de la creciente preocupación en los países de la región, el Movimiento Internacional de la Cruz Roja (el Comité Internacional, la Cruz Roja Costarricense - Panameña y la Federación Internacional) realizó una evaluación en terreno en conjunto con otras agencias (OIM, Consejo Noruego, entre otros) el 11 y 12 de agosto. Posteriormente a finales del mismo mes el Movimiento Internacional de la Cruz Roja (Comité Internacional, Cruz Roja Costarricense y Federación Internacional) realizó otra evaluación desde la frontera Panamá-Costa Rica, ruta de paso por Costa Rica, hasta frontera Costa Rica-Nicaragua, con el fin de levantar sugerencias y planificar a corto y mediano plazo las acciones.

Para este mes de septiembre ya son miles de migrantes que se encuentran en la ruta hacia Estados Unidos, muchos de ellos transitan desde Brasil; recorriendo Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala y México. En cada país, los migrantes enfrentan diferentes retos, condiciones de alojamiento, seguridad y de salud. Aunque actualmente no se cuenta con cifras exactas, de acuerdo a las evaluaciones realizadas por parte de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja en la región y la información de las Direcciones de Migración de los gobiernos, se estima que en la frontera entre Panamá y Colombia se encuentran aproximadamente 3.000 migrantes, en Costa Rica 4.000 y en Honduras 2.000. En Nicaragua; el día 2 de agosto, la Policía Nacional reportó la muerte por ahogamiento de ocho migrantes en la bocana del río Sapoa, en el departamento de Rivas, siete hombres y una mujer y dos hombres en las aguas del Lago Cocibolca, para un total de 10 migrantes fallecidos. 

Las autoridades de migración de cada uno de los gobiernos están realizando todos los esfuerzos posibles para cubrir la demanda de los trámites migratorios; y las autoridades de emergencia están asumiendo el rol coordinador sobre las necesidades humanitarias que se presentan en cada uno de los puntos de encuentro o de tránsito de la población migrante.

Sin embargo la situación se complica dado la falta de recursos y a la presencia de grupos de coyotaje y que incrementa el riesgo para los migrantes de ser víctimas de trata o tráfico de personas.

Ayuda humanitaria en la ruta migratoria

Dada la situación planteada, y siguiendo la política de Migración de la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (Federación Internacional), las Sociedades Nacionales de los países afectados por esta coyuntura comenzaron a actuar desde el primer momento en que se hizo evidente la problemática. 

En el caso de Cruz Roja Costarricense, se ha mantenido un constante apoyo a la población migrante, en los diferentes puestos fronterizos en el sur y norte de Costa Rica, este servicio ha consistido en atención pre-hospitalaria a más de 2.157 migrantes de diferentes nacionalidades desde el inicio de la crisis en el mes de noviembre de 2015 y continua actualmente con el apoyo de voluntarios y la coordinación con el Gobierno de Costa Rica.

En el caso de los demás componentes del Movimiento, tanto la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja como el Comité Internacional de la Cruz Roja, han estado apoyando las acciones y facilitando procesos de abogacía con los gobiernos.

En Costa Rica, aproximadamente 100.000 platos de alimentos calientes han sido distribuidos desde el mes de noviembre con el apoyo de la Federación Internacional, el Gobierno de Costa Rica, Caritas y donaciones locales. Adicionalmente, 6.100 kits de higiene fueron distribuidos entre los meses de diciembre de 2015 y enero de 2016, estos kits fueron adquiridos con fondos del Llamamiento de la Federación Internacional, el Fondo para la Población de las Nacionales Unidas, la Comunidad Cubana de Miami y donaciones locales. Desde el mes de abril hasta junio de 2016, se habilitó un puesto de atención humanitaria en Paso Canoas el cual fue administrado por Cruz Roja Costarricense, la Dirección de Migración y la Fuerza Pública. En este puesto se brindó asistencia en primeros auxilios, alimentación e higiene (duchas y cabinas sanitarias), cubriendo las necesidades básicas de los migrantes en tránsito.

Actualmente, la Cruz Roja Costarricense administra dos centros de atención al migrante, donde se trabaja de forma coordinada con la Comisión Nacional de Emergencias, Migración, Fuerza Pública y la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS). El primer centro está ubicado en la zona sur del país en el Kilómetro 20, Cantón de Golfito, provincia de Puntarenas; y atiende una población aproximada de 300 personas diariamente ─tomando en cuenta que existe una alta fluctuación de número de personas─. El segundo centro se ubica en la zona norte del país en El Jobo, Cantón de La Cruz, Provincia de Guanacaste, y atiende a una población de 2.500 personas diariamente. En estos centros se suministra alojamiento temporal, alimentación, asistencia en primeros auxilios y traslado a centros médicos, agua potable e higiene, así como acciones de apoyo psicosocial.

En el caso de Panamá, de noviembre de 2015 a mayo de 2016, se mantuvieron activas las tres ambulancias del Comité de Barú de la Cruz Roja Panameña. Además, 2.482 kits de higiene personal y 2.500 frazadas fueron distribuidos en abril de 2016 en 7 albergues ubicados en la frontera de Paso Canoas en Panamá. Los kits y frazadas fueron complementados con charlas de promoción de la higiene en los 7 albergues, y distribución de alimentación.

Adicionalmente, se ha venido trabajando de manera conjunta con entes gubernamentales en los tres países, Panamá, Costa Rica y Honduras, para garantizar la protección de los migrantes y condiciones saludables para su albergue.

También las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja han coordinado con organizaciones como el Fondo Mundial de Poblaciones (UNFPA), la Organización Internacional de Migraciones (OIM) y la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) para velar por que las condiciones en las que se encuentran los migrantes estén acordes con los estándares humanitarios.

En Honduras el Gobierno de la República y la Cruz Roja Hondureña han establecido un acuerdo de apoyo de atención a migrantes en el paso fronterizo de Choluteca con Nicaragua. 




Mapa


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