Vecinos de la ciudad de Ben Guerdane trabajan con la Cruz Roja y la Media Luna Roja en la construcción de letrinas cerca de la frontera. Foto: Katherine Roux, FICR, p-TUN0166
Katherine Roux, Túnez
Cuando los ojos siguen la línea del horizonte cerca de la frontera entre Libia y Túnez, hay una constante corriente de personas que caminan entre el campamento y el desierto. La vista del horizonte es hermosa, pero lo que los ojos no detectan, la nariz sí.
Hasta hace poco, hacer las necesidades a la intemperie era la única posibilidad en ese punto de la frontera. La FICR y la Media Luna Tunecina acaban de construir las primeras 50 letrinas y en las próximas semanas construirán otras 400. El diseño y la estructura son simples, eficientes y, lo que es más importante, flexibles.
Vecinos de la cercana ciudad de Ben Guerdane participaron en el programa de dinero por trabajo para instalarlas. Se cavaron zanjas y se vaciaron sacos de arena en una superestructura que ofrece espacios individuales con placas para letrinas.
Cabe señalar que se trata de uno de los mejores sistemas posibles, pues los campamentos se encuentran en medio del desierto donde no hay electricidad y el agua corriente es escasa.
“Aunque rudimentarias, estas instalaciones en verdad ofrecen privacidad y dignidad, lo que es muy importante”, explica Anne Sine Horstad, Coordinadora de Agua y Saneamiento en Oriente Medio y Norte de África de la Cruz Roja Noruega.
Y una vez que las letrinas están llenas, se cubren de arena y el terreno vuelve a quedar como antes. Si hace falta, el proceso se puede repetir y las superestructuras reutilizarse.
Algunas personas que se encuentran aquí perdieron cuanto poseían en la huida de Libia, la Cruz Roja y la Media Luna Roja obran por asegurar que eso no implique que también tengan que perder su dignidad.