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Los habitantes de entornos urbanos bien organizados tienen, en general, una esperanza de vida mayor, puesto que conocen los beneficios que suponen para la salud el no fumar, mantener una buena higiene, seguir una dieta equilibrada y hacer ejercicio. El otro extremo del espectro de la salud de las zonas urbanas se sitúa en los países de bajos y medianos ingresos, donde vive la mayoría de los habitantes urbanos pobres del mundo. |