Joyce
Chipfupi, joven y atareada mamá de cuatro hijos, vive
en Marondera, pequeña ciudad situada 75 kilómetros
al este de Harare, capital de Zimbabwe. Joyce es voluntaria
de la Cruz Roja desde 1993, presta apoyo emocional a las familias
aquejadas por el VIH/SIDA y les asesora sobre cuestiones de
salud y nutrición. También atiende a las víctimas
más tiernas de la pandemia: niños con el VIH y
niños huérfanos a causa del sida.
Se estima que 25 por ciento de la población adulta de
África meridional es seropositiva y que más de
4.000.000 de niños de la región perdieron uno
o ambos progenitores a causa del sida. Se prevé que esa
cifra duplique de aquí a 2010.
Hace 10 años, Joyce formó parte de los primeros
voluntarios de la Cruz Roja de Zimbabwe que iniciaron los programas
de atención a domicilio de personas que viven con el
VIH. Comenzó por ocuparse de 36 adultos y 33 niños
huérfanos a causa del sida.
“Al principio era difícil. Sabíamos muy
poco y podíamos ver morir mucha gente”, recuerda.
En la última década, Joyce perfeccionó
sus competencias y capacitó a otros 39 voluntarios en
atención de salud a domicilio, gracias al apoyo de la
Cruz Roja de Zimbabwe y la Federación Internacional de
Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.
Todos estos voluntarios ayudan a un número creciente
de personas. Actualmente, el equipo de Joyce atiende a más
de 830 adultos y más de 1.000 niños huérfanos
y vulnerables.
En barrios y comunidades visitan a personas que contrajeron
el VIH, les imparten nociones de salud, higiene y medicación,
y se aseguran que tengan suficiente comida. También organizan
sesiones de sensibilización para combatir el estigma
y facilitar la aceptación.
“Ahora, también ofrecemos apoyo psicológico
y aconsejamos sobre la nutrición”, señala
Joyce y añade que se reserva una atención particular
a los niños: “Nos reunimos con ellos todos los
viernes después de la escuela. Les ofrecemos apoyo psicológico
y artículos de higiene, si es necesario los llevamos
al hospital y procuramos que se les incluya en la lista de tratamiento
gratuito si no tienen dinero para comprar los medicamentos.”
En el marco de estas actividades también se costean matrículas,
uniformes y ropa.
Además, los voluntarios de la Cruz Roja de la zona de
Marondera están en contacto con el sistema nacional de
salud, pues participan en la reunión mensual de comunicación
que congrega a médicos, enfermeras y trabajadores sociales.
Joyce se enorgullece de mostrar los resultados de su labor;
sonríe cuando cuenta el caso de Lace, una niña
de nueve años y la menor de una familia de cinco hermanas
y hermanos huérfanos a causa del sida.
El año pasado, a Lace le diagnosticaron el VIH y su salud
se deterioró rápidamente; Joyce y su equipo controlaron
su estado, la llevaron al hospital y le facilitaron tratamiento
gratuito. Lace empezó a tomar medicamentos antirretrovirales
y pocas semanas después pudo volver a casa. Desde entonces,
su salud ha mejorado mucho, pero los voluntarios siguen visitándola
periódicamente.
Cuando se le pregunta qué la llevó a dedicar tanto
tiempo al voluntariado, sobre todo, por lo atareada que está
con la crianza de sus propios hijos, Joyce responde con calma
que “está dedicada al principio de humanidad de
la Federación Internacional”, que subraya la necesidad
de actuar para prevenir y aliviar el sufrimiento humano.
“Puedo ver la que aporta nuestra labor. Sólo cumplo
con mi deber de ser humano”, dice Joyce.
En abril de 2006, fue invitada a participar en el simposio regional
sobre programas de atención a domicilio, organizado por
la Federación Internacional en Johannesburgo, Sudáfrica,
donde recibió una recompensa que reconoce sus méritos.
Joyce espera que el nuevo plan quinquenal sobre el VIH para
África meridional, iniciado por la Federación
Internacional, la dotará de más formación
y recursos que le permitan levantar futuros retos.
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Joyce
Chipfupi. Actualmente, en todo Zimbabwe, hay 1.500 voluntarios
de la Cruz Roja que como ella trabajan en programas de
atención a domicilio de personas que viven con
el VIH/SIDA. (p13950)
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Voluntarios
de la Cruz Roja de Marondera (de izq. a der.): Christopher
Mavurudza, Sibonisiwe Sigabhela, Joyce Chipfupi, Idah
Matasva y Asipasia Zariro. (p13951)
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Cartel
utilizado por los voluntarios de la Cruz Roja de Zimbabwe
para promover su labor: “La atención a domicilio
es nuestro programa, apóyalo.” (p13953)
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Joyce
Chipfupi recibe su recompensa de manos de Françoise
Le Goff, Jefa de la Delegación Regional de la Federación
Internacional, durante el Simposio sobre VIH/SIDA, organizado
en Johannesburgo, en abril de 2006. (p13952)
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