Los
voluntarios desempeñan un papel esencial en la Media
Luna Roja Turca o Kizilay, como se le llama en Turquía.
Cada día, ayudan a prestar una amplia gama de servicios
en todo el país que van de primeros auxilios y asistencia
a los ancianos a actividades de la juventud, pasando por cursos
de preparación en previsión de desastres. También
ofrecen una asistencia vital tras desastres naturales o causados
por el hombre, tal como quedó demostrado recientemente,
en el feroz incendio que acabó con el pueblo de Karakoy.
“Estar cerca de los voluntarios me lleva a trabajar aún
más duro, sobre todo, cuando veo la alegría y
la energía que ponen en dedicar parte de su tiempo a
ayudar a los demás”, comenta Sevim Tanrikulu, enfermera
jefe de la filial de la Media Luna Roja Turca de la provincia
del Bursa, al noroeste del país.
En abril, durante el incendio de Karakoy, Sevim trabajó
codo a codo con una docena de voluntarios de la Media Luna Roja
que llegaron inmediatamente al lugar de los hechos. El incendio
estalló cuando unos vecinos intentaban hornear pan en
un horno al aire libre.
Las llamas, avivadas por el viento del sudoeste, se propagaron
rápidamente, destruyeron el pueblo y dejaron sin techo
a centenares de personas de las montañas. Según
testigos presenciales, sólo el aguacero que cayó
en medio de la noche ayudó a los equipos de la defensa
civil y unidades militares a extinguir el fuego.
La Media Luna Roja Turca (MLRT) mandó inmediatamente
a la región, 200 tiendas de campaña impermeables
y 1.000 mantas. “Pasé a recoger tiendas y socorristas
al mismo tiempo”, cuenta Can Arikan, voluntario de 26
años de la Kizilay. “Llegamos por la mañana
temprano e inmediatamente empezamos a distribuir comida caliente
a las víctimas del incendio”, acota Ayse Esin,
de 55 años y maestro jubilado, también voluntario
de la Media Luna Roja.
Can y Ayse forman parte de los voluntarios no remunerados, inscritos
en el registro de la filial de Bursa de la Media Luna Roja Turca
que son más de 400.
“Lo que ganamos con nuestro trabajo voluntario es una
satisfacción que ninguna otra clase de trabajo puede
dar. Mi trabajo con la Kizilay me da paz, me da poder”,
afirma Muserref Komac, de 65 años y voluntaria desde
hace casi 10 años, mientras sirve el almuerzo a los vecinos:
pollo, papas, pasta, yogurt y pan.
Una vez que han terminado de distribuir calentadores y colchones,
los voluntarios comienza a clasificar la ropa donada y a preparar
paquetes de alimentos para las familias.
“En cuanto podemos hacer una pausa en la labor de empaquetar
y distribuir, vamos a charlar con las vecinas y a jugar con
los niños para animarles un poco”, dice Ayse. El
equipo de voluntarios también ayudó a las socorristas
de la MLRT a establecer las necesidades de las víctimas.
Fatma Demirci, de 40 años, vecina de Karakoy, califica
el panorama de toda la zona carbonizada de “pasmoso y
aterrador”. “El primer día me pasé
llorando y no pude dormir”, explica. Mientras que Gulsum
Somuncu, su vecina, deplora la pérdida de su casa, sus
pertenencias y sus ahorros en el incendio. El apoyo psicosocial
que prestan el psicólogo y algunos voluntarios de la
Media Luna Roja ayudó a ambas mujeres a consolarse, pues
les hicieron notar el hecho de que no hubo que lamentar muertos
y heridos.
En cuanto a los servicios de socorro prestados por la MLRT,
ambas manifiestan su aprecio: “Estamos agradecidas con
la Kizilay por habernos dado todo lo que necesitábamos
tanto colchones como calentadores, mantas y comida caliente”,
dice Gulsum.
Comentarios como éste son los que llevan a Melahat Sak,
de 56 años, a trabajar día y noche después
de un desastre. “Ver por un instante el agradecimiento
en los ojos de alguien que lo ha perdido todo o la sonrisa de
un niño es más que suficiente para mí.
Siempre trato de acordarme que algún día me puede
tocar vivir lo mismo y... me gustaría que alguien me
diera una mano”, comenta.
|
 |
 |
|
Niños
y mujeres esperan para recibir la ropa y las mantas que
distribuyen los voluntarios de la Media Luna Roja Turca.
(p13956)
|
|
|
|
|
 |
|
La
Media Luna Roja Turca instaló 200 tiendas de campaña
impermeables para ayudar a alojar a centenares de personas
que perdieron su casa en el incendio. (p13954)
|
|
 |
|
Una
mujer sentada frente a una de las tiendas de campaña
de la Media Luna Roja Turca, instalada cerca del pueblo
de Karakoy, aniquilado por el incendio. (p13955)
|
|