Firas
tiene 26 años, es voluntario de la Media Luna Roja Árabe
Siria desde 1998 y forma parte del número creciente de
voluntarios del Oriente Medio y África del Norte que
se especializa en gestión de desastres. Se incorporó
al Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna
Roja tras haber asistido impotente a la muerte de su tío
favorito, a pesar de los esfuerzos frenéticos de los
médicos por salvarlo.
Aquella noche, en el hospital, Firas, que por entonces tenía
18 años, le preguntó a un doctor qué podría
haber hecho para salvar a su tío. Habiendo sido voluntario
de la Media Luna Roja Árabe Siria durante algunos años,
el médico lo envió a la filial de Damasco.
Hoy, Firas es instructor regional de gestión de desastres
y, en abril, participó en el primer campamento organizado
en el Golfo Árabe.
Instalado en pleno desierto de Qatar, el campamento se utilizó
para instruir a los jóvenes sobre intervenciones en casos
de desastre natural. Los ejercicios incluían el simulacro
de un desastre de grandes proporciones y los participantes debían
ofrecer refugio y alimentos a 300 niños en una hora.
“Ser instructor me llevó casi seis años,
varios cursos de formación y, por lo menos, un desastre”,
señala Firas mientras se seca el sudor de la frente bajo
el sol abrasador del desierto, y añade: “Este es
mi primer campamento fuera de Siria y hoy, tenemos que dar refugio
a más de 300 niños.”
De regreso a Damasco, capital de Siria, Firas vuelve a estar
muy ocupado, pues ayuda a su padre a administrar una compañía
de embarque en el aeropuerto. No obstante, se asegura de reservar
tiempo suficiente para su labor de voluntario.
“En estos últimos años, logré salvarle
la vida a dos personas mediante intervenciones simples, uno
era un niño de 7 años”, explica Firas con
orgullo y concluye: “ Cuando instruyo a otros para que
estén mejor preparados para hacer frente a los desastres,
indirectamente, también salvo vidas y, por eso, quiero
seguir siendo voluntario.”
En una región expuesta a desastres como Oriente Medio
y África del Norte, la actitud de Firas es acertada y
se podría recurrir a más voluntarios como él.
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Firas
(izq.) reconforta a uno de los niños que hace de
herido en el simulacro del desastre. (p13981)
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Firas
instala una tienda de campaña en el Campamento
de Gestión de Desastres de la Media Luna Roja en
Qatar. (p13979)
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