Desde
que estallaron las hostilidades en el Líbano, hace un
par de semanas, más de 5.000 voluntarios y miembros del
personal de la Cruz Roja Libanesa (CRL), que trabajan en situaciones
cada vez más peligrosas a riesgo de su vida, siguen evacuando
heridos y enfermos, y distribuyendo suministros de socorro y
medicamentos esenciales a familias desplazadas, sobre todo,
en el sur del país. El personal paramédico de
la CRL es el único que presta servicios de ambulancia
en todo el país para trasladar pacientes de las zonas
más golpeadas cerca de la frontera entre Israel y Tiro
y, desde allí a ciudades más seguras como Beirut.
La CRL es una de las pocas instituciones que pueden evacuar
heridos militares y civiles en pleno combate.
Georges Kettaneh, Jefe de Equipo del Servicio Urgencia Médica,
explica que la CRL está en alerta las 24 horas y coordina
su acción con el Ministerio de Salud y la Alta Comisión
de Socorro. A raíz de los graves daños que sufrieron
puentes y caminos, a los equipos de la Cruz Roja les resulta
muy difícil intentar y lograr llegar a los pueblos del
sur aislados por los combates, donde hay miles de personas atrapadas,
prácticamente, sin agua ni alimentos. Dichos daños
también retrasan la evacuación de civiles, el
traslado de heridos y la distribución de medicamentos.
En las casi 3.000 misiones de rescate y primeros auxilios cumplidas
hasta la fecha, unos 2.400 voluntarios transportaron más
de 2.000 personas, casi 500 heridos al hospital y más
de 100 cadáveres.
Además, unos 2.000 voluntarios asisten a más de
43.000 enfermos y desplazados. Georges Kettaneh destaca las
graves dificultades con que tropiezan para poder llegar a quienes
quedaron aislados o viven en zonas de combate.
Incluso allí donde la situación es más
peligrosa, los voluntarios de la Cruz Roja se encuentran en
puestos de primeros auxilios para responder a las llamadas de
urgencia. Entre el anochecer y el amanecer viven horas de profunda
angustia en espera de oír el eco de los bombardeos, recibir
llamadas de urgencia e ir a rescatar víctimas entre escombros
y nubes de polvo.
Hace tres años, cuando Walid se incorporó a los
voluntarios de la Cruz Roja, nunca supuso que su misión
sobrepasaría la prestación de primeros auxilios
a ancianos que habían sufrido un infarto. Hasta hace
poco, pensaba que la situación más dura y dolorosa
para él sería tener que rescatar a víctimas
de accidentes de tránsito o extraer algún cadáver
de debajo de un coche.
Nunca se imaginó que su vida correría peligro
en tareas de rescate ni que algún día vería
tantos heridos y tantos muertos, sepultados en los escombros
de los edificios de unas calles que parecen de otro mundo y
son como el infierno en la Tierra.
Walid no es el único voluntario que jamás pensó
que su vida correría peligro, sino uno de los cientos
que llevan más de 15 días trabajando de continuo
como abejas en una colmena. Algunos comenzaron el voluntariado
hace muy poco, después que estallaran las hostilidades,
aun cuando sabían que la situación sería
muy difícil y peligrosa.
Otros voluntarios llevan años en la Cruz Roja. Tal es
el caso de Abdallah, socorrista desde 1992, que dice ser más
fuerte después de haber visto tantos muertos y afirma
que, aunque las escenas sean tan dolorosas, los duros días
que atraviesa no le impedirán seguir ayudando a las víctimas.
Recordando una situación peligrosa que vivió hace
poco juntos a sus colegas, comenta: “Ahora me pregunto
lo que podría haberme pasado cuando rescaté a
un herido cerca de los tanques de petróleo del aeropuerto
después que fuera bombardeado”, y añade:
“No sé por qué no fui herido y pude salvar
a esa persona.”
En varias ocasiones, las ambulancias de la CRL fueron alcanzadas
por tiros de metralla o estuvieron a punto de serlo. La Sociedad
Nacional informó de cinco incidentes de seguridad en
estos últimos días. El penúltimo, al anochecer
del 23 de julio en Cana, pueblo del sur. Mientras los socorristas
trasladaban pacientes de una ambulancia a otra, marcadas con
el emblema de la cruz roja y equipadas de la correspondiente
sirena luminosa, nueve personas resultaron heridas, entre ellas,
seis trabajadores de la Cruz Roja.
En Tebnine, el 25 de Julio, un puesto de primeros auxilios también
sufrió de un ataque indirecto en el que hubo socorristas
heridos y ambulancias dañadas. El Comité Internacional
de la Cruz Roja (CICR) denunció estos incidentes a las
autoridades israelíes y les instó a tomar medidas
para evitar que haya otros. La CRL posee 42 estaciones de ambulancias
y una flota de 200 ambulancias en todo el país. También
cuenta con una red nacional de 24 clínicas de atención
primaria de salud, 24 dispensarios, ocho clínicas móviles
y nueve bancos de sangre que, actualmente, funcionan las 24
horas debido a la situación de emergencia.
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las casi 3.000 misiones de rescate y primeros auxilios
cumplidas hasta la fecha, unos 2.400 voluntarios transportaron
más de 2.000 personas, casi 500 heridos al hospital
y más de 100 cadáveres. (p14338)
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Desde
que estallaron las hostilidades en el Líbano, hace
un par de semanas, más de 5.000 voluntarios y miembros
del personal de la Cruz Roja Libanesa (CRL), que trabajan
en situaciones cada vez más peligrosas a riesgo
de su vida, siguen evacuando heridos y enfermos, y distribuyendo
suministros de socorro y medicamentos esenciales a familias
desplazadas, sobre todo, en el sur del país. (p14337)
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