Fadl
Abu Milhem
“No pensé en mis juguetes. Sólo pensé
en mis hermanas y hermanos. Estábamos jugando en casa
cuando cayó el misil en la casa del vecino y la destruyó”,
recuerda Fadl Abu Milhem de seis años. El 16 de julio,
partió de Rihan, pueblo del Líbano meridional,
tras el bombardeo israelí y los avisos en que se pedía
evacuar la zona.
Fadl habla mientras espera, junto a su padre, su tío
y sus cuatro hermanas y hermanos, la visita de los voluntarios
de la filial de Homs de la Media Luna Roja Árabe Siria
(MLRAS) que distribuyen a diario raciones de alimentos, medicamentos
y otros suministros, entre ellos, colchones y mantas. Cada persona
recibir una canasta que contiene azúcar, té, arroz,
queso, verduras, carne, huevos, aceite de oliva y leche para
bebés. Estos suministros provienen de reservas de la
MLR y donaciones de la comunidad local.
“En cuanto oímos rugir los aviones israelíes,
nos escondimos detrás de mi madre y bajamos corriendo
al sótano para protegernos. Allí lloramos y oramos.
En ese momento papá no estaba con nosotros, estaba en
Al-Dacha, en Beirut, cuenta Fadl.
A Bilal, el padre de Fadl que tiene 38 años, se le caen
las lágrimas al oír el relato de su hijo y dice:
“Cuando escuché las noticias de la escalada de
las hostilidades, dejé Beirut y me dirigí hacia
el sur, a pesar de los bombardeos. Apresuradamente, recogí
a mi esposa y mis cinco hijos – el mayor tiene 14 años
y el menor dos y medio – y de la casa sólo nos
llevamos los documentos oficiales. Nos subimos al coche y partimos
en dirección de la frontera Siria por la carretera que
va de Trípoli a Homs. Aquí, en Homs, un ciudadano
sirio nos ofreció quedarnos gratis en su departamento
vacío y la MLRAS nos proporcionó los suministros
esenciales. Tomamos contacto con nuestros familiares y les informamos
que aquí todo iba bien y, entonces, se vinieron. Ahora,
vivimos con la familia de mi esposa y otros parientes que también
huyeron del pueblo. Fue una experiencia demoledora. No sé
qué pasó con nuestra casa. Espero que podamos
volver allí para verlo.”
Amira
Amira está sentada con otros 40 evacuados en la tienda
de campaña instalada por la filial de Homs de la MLRAS
en Dabbousia, puesto de control de la frontera sirio-libanesa,
que se encuentra a 40 kilómetros de Trípoli, la
ciudad más grande del norte del Líbano; a 70 kilómetros
de Homs, ciudad de Siria central y tan solo a un kilómetro
de Al-Abboudia, el primer pueblo libanés después
de la frontera. Voluntarios de la MLRAS ofrecen agua, comida
liviana y apoyo psicológico a los evacuados que también
tienen acceso a una clínica móvil y a un médico
generalista que examina a niños y adultos.
Amira anda por los 40, es oriunda de Majadel – pueblo
de la ciudad de Tiro, al sur del Líbano – y está
embarazada de ocho meses. “El miércoles, 19 de
julio, empezaron los bombardeos en nuestro pueblo. Buscamos
refugio en nuestras casas, pero cuando dos mísiles israelíes
cayeron en la nuestra, ya dañada, y destruyeron la del
vecino, no tuvimos más remedio que huir y nuestros vecinos
vinieron con nosotros. Éramos 18 en total: 13 mujeres,
tres niñas de 3, 7 y 10 años, mi padre que tiene
más de 70 y mi esposo”, explica y añade:
“Si no fuera por el temor de que los niños se mueran
de hambre y de miedo, no nos hubiéramos ido. No tenemos
nada. La ropa que llevamos puesta la encontramos por el camino
en una casa destruida por las bombas. La tomé cuando
me di cuenta que mis hijos la necesitaban. Todavía estamos
con la misma ropa interior que cuando huimos de casa. Mi hija
también está embarazada y espera para dentro de
seis meses. Está cansada. Es su primer embarazo.”
“Estamos esperando el autobús de la Media Luna
Roja que nos llevará a Damasco, porque unos parientes
que se fueron antes que nosotros, ahora, viven allí,
en el barrio Al-Sayida Zeinab.”
Jihad, voluntario de la Media Luna Roja Árabe
Siria
“Aquí, en el punto fronterizo de Dabbousia, trabajamos
en dos turnos, de las 8 de la mañana a las 10 de la noche
y de las 10 de la noche a las 8 de la mañana”,
cuenta Jihad, voluntario de 20 años, que lleva un año
trabajando en la filial de Homs de la MLRAS. “Trabajamos
todas esas horas desde que la Media Luna Roja nos informó
de la situación de emergencia, el 13 de julio.”
“La mayoría de las familias que llega aquí
no tiene nada, sobre todo, las que no vienen en su coche o en
vehículos de transporte público, y las que vienen
con otras en camiones o caminando desde su pueblo”, explica
y añade:
“Niños asustados, ancianos, enfermos y mujeres
cansadas en camisón o pijama. Niños con un solo
zapato o con zapatos de otros que, invariablemente, son demasiado
grandes para sus pequeños pies. Familias de las que sólo
lograron huir algunos de sus miembros. Cuando nos ven, siente
un poquito de alivio. Les ofrecemos agua, alimentos, medicamentos
de emergencia y apoyo psicológico. Aunque no podemos
ayudarles con los problemas relacionados con la pérdida
de documentos, los confiamos en condiciones de seguridad a los
empleados de este puesto de frontera.”
“Hemos visto que los transportan a casas de familiares
o amigos, a los refugios administrados por la Media Luna Roja
en cooperación con el gobierno, en la región de
Al-Qaseer, 15 kilómetros al sudeste de Homs, o a escuelas
y campamentos de la juventud de la propia Homs, o casas de familias
que acogen evacuados bajo la supervisión de la Media
Luna Roja.”
“A pesar del emblema bien visible en nuestras espaldas,
nos suelen preguntar si somos de la Cruz Roja Libanesa. Entonces,
les respondemos: “Somos de la Media Luna Roja Siria y
cumplimos las mismas funciones que la Cruz Roja Libanesa, pero
aquí en Siria. Todos pertenecemos al mismo Movimiento”
concluye Jihad.
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Cada
persona recibir una canasta que contiene azúcar,
té, arroz, queso, verduras, carne, huevos, aceite
de oliva y leche para bebés. Estos suministros
provienen de reservas de la MLR y donaciones de la comunidad
local. (p14339)
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Cuando
nos ven, siente un poquito de alivio. Les ofrecemos agua,
alimentos, medicamentos de emergencia y apoyo psicológico.
Aunque no podemos ayudarles con los problemas relacionados
con la pérdida de documentos, los confiamos en
condiciones de seguridad a los empleados de este puesto
de frontera. (p13340)
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