En
Níger, vasto país enclavado de África occidental,
hay una creciente demanda de sus escasas fuentes de agua, lo
que sumado a la precariedad de higiene y saneamiento redunda
en altos índices de mortalidad y enfermedades de sus
13 millones de habitantes, muchos de los cuales subsisten con
menos de un dólar diario, dedicándose a la agricultura
y la ganadería tradicional en medio de un clima rudo
e implacable.
Níger forma parte de la región del Sahel que en
los 30 últimos años se ha visto aquejada de sequías
recurrentes, inseguridad alimentaria y creciente desertificación,
debido, al menos en parte, al cambio climático y la explotación
excesiva de los escasos recursos naturales.
En los dos últimos años, la sequía y la
inseguridad alimentaria llegaron a niveles excepcionalmente
altos, lo que dio lugar a la intervención de la comunidad
internacional y una intensiva operación de seguridad
alimentaria de la Federación Internacional de Sociedades
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en la cual se proporcionaron
alimentos, insumos de medios de subsistencia y apoyo en salud
y logística a la Cruz Roja Nigerina para prevenir un
desastre mayor, reducir el número de muertes y enfermedades
y restaurar la dignidad de las comunidades más afectadas.
Una vez estabilizada la situación, se consideraron las
necesidades a mediano y largo plazo de estas últimas
y se estableció un ambicioso programa de agua, saneamiento
y promoción de la higiene en el marco de la Iniciativas
Mundial de Agua y Saneamiento (IMAS) de la Federación
Internacional cuya meta es contribuir a los objetivos de desarrollo
del milenio mediante la ampliación de las capacidades
actuales.
Más de 250.000 personas de algunas de las comunidades
más pobres de Níger se beneficiarán de
este proyecto, respaldada por la Media Luna Roja de Qatar, que
llevan a cabo la Cruz Roja Nigerina y un equipo de apoyo técnico
de la Federación Internacional con sede en Níger
y Senegal.
El proyecto de Níger forma parte de los 15 proyectos
de agua, saneamiento y promoción de la higiene a gran
escala establecidos por la IMAS de la Federación Internacional
en algunos de los países más pobres de África,
Asia y el Caribe, iniciativa que apunta a mejorar la vida de
5.000.000 de personas de aquí a 2015.
El reto particular en Níger consiste en asegurar que
los resultados del proyecto no agraven la desertificación
velando por el uso idóneo y más ventajoso de los
recursos existentes, al tiempo que se acrecienta la sostenibilidad
de las comunidades con la plena participación del gobierno
y se cimienta la capacidad de la Cruz Roja Nigerina.
Se rehabilitarán los puntos de agua existentes para garantizar
que se utilicen en la mayor medida posible a fin de preservar
otras fuentes para el futuro. Sólo se crearán
nuevas fuentes allí donde no haya ninguna otra posibilidad.
Además, se utilizarán tecnologías simples
y apropiadas para que las comunidades se ocupen del mantenimiento
del suministro de agua en los pueblos a un bajo costo que puedan
solventar.
Por otra parte, se propiciará al máximo el aporte
y la participación de las comunidades siendo la “necesidad
sentida” un prerrequisito de la intervención. También
se hará igual hincapié tanto en el cambio de comportamiento
y la promoción de la salud como en los aspectos técnicos
y de construcción.
Es preciso construir letrinas en las escuelas para lograr que
los alumnos cambien de comportamiento en materia de higiene
y, a tales efectos, ellos y sus padres participarán en
la construcción y mantenimiento de dichas letrinas.
A medida que el proyecto vaya avanzando y comiencen a concretarse
sus beneficios, el constante peligro del cólera, que
en Níger es endémico, así como el impacto
de la mortalidad y las enfermedades, principalmente de niños
pequeños, también disminuirán en forma
significativa.
Los primeros resultados muestran que tras haber sensibilizado
a las comunidades, no se registraron casos de cólera
en el valle de Maggia donde era habitual que los hubiera cada
año.
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En
Níger, vasto país enclavado de África
occidental, hay una creciente demanda de sus escasas fuentes
de agua, lo que sumado a la precariedad de higiene y saneamiento
redunda en altos índices de mortalidad y enfermedades
de sus 13 millones de habitantes. (p15507)
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Una
vez estabilizada la situación, se consideraron
las necesidades a mediano y largo plazo de estas últimas
y se estableció un ambicioso programa de agua,
saneamiento y promoción de la higiene en el marco
de la Iniciativas Mundial de Agua y Saneamiento (IMAS)
de la Federación Internacional. (p15510)
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Se
rehabilitarán los puntos de agua existentes para
garantizar que se utilicen en la mayor medida posible
a fin de preservar otras fuentes para el futuro. (p15509)
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Además,
se utilizarán tecnologías simples y apropiadas
para que las comunidades se ocupen del mantenimiento del
suministro de agua en los pueblos a un bajo costo que
puedan solventar. (p15508)
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