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Voluntarios
formados y motivados, la principal base de la Media Luna Roja Árabe
Siria
16 de abril
de 2003
Miguel Ángel Rodríguez
“Terminaré
mis estudios más tarde; ahora creo que debo estar aquí,
echando una mano a gente que lo ha perdido todo”. Así
se expresa Reeman Al-Yagshy, un estudiante de medicina que dejó
temporalmente su carrera para colaborar como voluntario en el campo
para refugiados que gestiona la Media Luna Roja Árabe Siria
(MLRAS) en Al Tanf, junto a la frontera con Iraq.
Reeman Al-Yagshy es uno de los 400 voluntarios que participan activamente
en los programas de emergencia puestos en marcha por la MLRAS para
apoyar a las víctimas del conflicto de Iraq. Su trabajo se
centra, fundamentalmente, en la gestión y mejora de las acciones
que llevan a cabo en los dos campos gestionados por la MLRAS, Al
Tanf y Al Bukamal, ambos en la frontera con Iraq.
En estos campos, los voluntarios, con el apoyo de la Federación
Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (FICR/MLR) llevan
a cabo un amplio programa de actividades para mejorar la atención
a las personas que huyen de la guerra en Iraq y que, en la mayor
parte de los casos, no tienen absolutamente nada. “Nos encargamos
del alojamiento de las personas que escapan de Iraq, de su atención
médica, la distribución de alimentos y agua potable,
la construcción de letrinas, etc”, señala Reeman
Al-Yagshy.
Según apunta D. Abdul Arman Al-Attar, Presidente de la MLRAS,
“estos voluntarios son, precisamente, el principal potencial
de nuestra Organización; están formados y motivados,
y por ello su actuación resulta fundamental”.
Efectivamente, los cerca de 6.000 voluntarios con los que cuenta
en total la MLRAS reciben una intensa formación en preparación
para desastres, primeros auxilios y gestión de campos, formación
que han puesto en práctica, de manera exitosa, ante recientes
desastres naturales como los de Zaizoon y Aleppo. Gracias a este
buen hacer, la MLRAS es miembro de la Alta Comisión de Respuesta
ante Desastres de Siria, organismo que juega un papel fundamental
en la preparación ante posibles desastres humanitarios como
el que actualmente padece la región por la crisis en Iraq.
Sin embargo, el principal aval del buen hacer de estos voluntarios
es su alta motivación. “Participar como voluntario
en la MLRAS y echar una mano a la gente que puede necesitar mi ayuda
me hace sentirme más humano; por eso estoy aquí”,
apunta Firas Ismail, un joven piloto que estos días ha cambiado
el avión por el desierto de Al Tanf para colaborar en el
campo de refugiados.
Enlaces :
Iraq: crisis humanitaria
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