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Khairia Al Maqdisi,"la mami", es voluntaria de la Media Luna Roja de Iraq.(p9812)


Khairia, se hizo voluntaria de la Media Luna Roja Iraquí en 1948, apenas una niña (p9810).





La “Mami”, de la Media Luna Roja de Iraq
18 de Mayo de 2003
Por Miguel Ángel Rodríguez en Bagdad


La salvó una sonrisa. Los médicos la daban por pérdida, pero las enfermeras se volcaron en su cuidado.

“Las enfermeras no paraban de sonreír y de contarme cosas mientras atendían en el hospital”, cuenta Khairia Al Maqdisi voluntaria de la Media Luna Roja. “En ese momento me dije que de mayor sería enfermera”.

Casi ochenta años después, la niña del “milagro” ha multiplicado, con creces, las sonrisas y atenciones que recibió en el hospital. Khairia cumplió, y se hizo enfermera, de por vida.

‘Mami’, como la llama todo el mundo, es la responsable de la formación de Primeros Auxilios de la Media Luna Roja Iraquí, y probablemente, una de las voluntarias más antiguas de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

Khairia, se hizo voluntaria de la Media Luna Roja Iraquí en 1948, apenas una niña. Tras graduarse, comenzó a trabajar como enfermera en un hospital de Bagdad, pero sin dejar su voluntariado en la Media Luna.

En sus de más de cincuenta años como voluntaria, Khairia ha llorado, reído y parido un infinito de sinsabores y pasiones en su entrega hacia los demás. Pero, no para de sonreír, y comparte con nosotros los buenos momentos que le ha regalado la vida, le cuesta recordar momentos no felices.

Su estancia en la India, donde trabajó por un corto espacio de tiempo, o en Marshes, al sur de Irak, donde puso en marcha una campaña de vacunación de niños. “Todo agua... y todo pobre”, recuerda Khairia del enclave iraquí, marginal, conocido como ‘la pequeña Venecia”, dice.

Más tarde, comenzó s a impartir cursillos para enfermeras en todo el país, hasta que se incorporó al departamento de Maternidad de un Hospital gestionado por la Media Luna Roja de Iraq. Allí vivió, quizá, los momentos más felices de su vida.

“Cuando colaboraba en un parto complicado que salía bien, me ponía a llorar de felicidad”, apunta Khairia. Se siente feliz, confiesa, cuando ve marchar a sus pacientes, sanos y salvos.

La que algunos llaman ‘Madre Teresa de Calcuta de Irak’ nunca se casó. “No, no es cierto”, niega con la cabeza y cuando se repite en voz alta su estado civil.

“Me desposé con la Media Luna Roja Iraquí”, ríe a gusto.
Siempre feliz. Con su pócima de la sonrisa: “Amo a la gente, los quiero a todos, realmente, y eso me hace feliz”.

En medio de guerras, sanciones, privaciones... y pérdida de todos sus familiares, en Mosul. “Sí, ha sido duro, pero todo va mejor, mejor, poco a poco”, sella mientras sonríe, franca, jovial, dicharachera.

“¿Cuánto tiempo más quieres seguir de voluntaria en la Media Luna Roja de Iraq?”
Su boca dibuja una sonrisa de esquina a esquina de la habitación.

Enlaces :
Crisis humanitaira en Iraq
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