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El único hospital de derivación en Bam
14 de enero de 2004
Por Denis McClean en Bam
IEl terremoto de Bam destruyó los tres hospitales principales de la ciudad y centenares de profesionales de la salud perecieron en la catástrofe. A fin de prestar servicios médicos a la población, se instaló un hospital de derivación de urgencias que es atendido por personal de la Cruz Roja Finlandesa, la Cruz Roja Noruega y la Media Luna Roja Iraní.

“Buen día señoras y señores, y debería decir, Roger”, bromea sonriendo, la enfermera Rea Noponen, al inicio de la reunión matinal del personal médico de la Cruz Roja Finlandesa y la Cruz Roja Noruega que trabaja en el hospital de derivación de Bam. La broma va dirigida a Roger Pettersen, cirujano jefe. Las noticias del día anterior son dos: una mala y una buena. La mala es que un miembro de personal, imprescindible en este hospital con capacidad para 200 camas, cuyo vuelo ya se había atrasado por una tormenta de nieve en Viena, sigue varado en Teherán pues no consigue lugar en ningún vuelo para Bam.

La buena noticia es que en pocos días llegará un equipo de reemplazo de 10 enfermeras. Rea piensa que, verdaderamente, es una buena noticia, dado que esta operación conlleva una gran presión por lo difícil que resulta contratar personal local. Los tres hospitales principales fueron destruidos y cientos de profesionales de la salud perecieron en el cataclismo que sacudió la ciudad en la madrugada del 26 diciembre.

El Dr. Paul Odberg, Director Médico, toma la palabra y recalca que en estos primeros días de vida del hospital, “es importante sistematizar procedimientos y todavía tenemos algún que otro problema con las estadísticas”. Además, se necesitan lavadoras para la ropa del personal y los pacientes.

Este hospital de derivación, que la Cruz Roja y la Media Luna Roja instalaron en Bam, no se parece a ningún otro hospital del mundo. Fue concebido pocas horas después del desastre por la Cruz Roja Finlandesa y la Cruz Roja Noruega, en estrecha colaboración con la Media Luna Roja Iraní, bajo la égida coordinadora de la Federación Internacional. Una semana después, comenzaba a funcionar y recibía a los primeros pacientes en su ambulatorio. En el plazo de una semana, se había atendido a un millar de pacientes, entre ellos, la anciana de 97 años, rescatada de las ruinas de su casa por voluntarios de la Media Luna Roja Iraní, que durante su convalecencia recibió la visita de SM la Reina Rania de Jordania.

En esa primera semana completa de funcionamiento, la vida y la muerte también se dieron cita en el hospital. Un niño de tres años que había sobrevivido al terremoto y al que se le había diagnosticado leucemia, exhaló su último suspiro en el pabellón médico. El personal dirigido por la Dra. Merja Helmimen, pediatra, hizo cuanto estaba a su alcance para que el niño sufriera lo menos posible en sus últimas horas y reconfortar a sus padres. “Fue muy triste. Debe haber muchos otros niños como él, que necesitan un tratamiento médico complejo, pero en una situación como ésta, desgraciadamente, no estamos equipados para prestar esa clase de servicios”, comentó Helmimen. No obstante, poco después recobró el ánimo, al saber que a uno de los cuatro niños con neumonía atendidos en el hospital, se le había retirado el oxígeno y, pronto, se le daría de alta.

Tras una vida recuperada, llega una nueva vida. Con un óptimo sentido de la oportunidad, el primer bebé nacido en el hospital, llegó una hora antes de que la Reina Raina visitara el pabellón de maternidad. Orovokki Iso-Möttönen, partera finlandesa, estaba radiante cuando le mostró el robusto bebé a la reina. “Estamos muy felices de que sea la primera en saludar al primer bebé nacido en el hospital, pero puedo asegurarles que no será el único”, le dijo con satisfacción.

Rea Noponen, saca unos minutos de su apretada agenda para reflexionar sobre lo que se ha hecho.
“A la salida del sol, uno nunca sabe lo que le deparará el día. Siempre hay que estar preparado para hacer lo que haga falta, sea cual sea la profesión que uno ejerce.” Comparte la tienda de campaña con otras 15 enfermeras. Recién pudieron darse una ducha, cuatro días después de haber llegado a Bam. El verdadero acontecimiento de esos primeros días no sorprendió a Rea, porque también ella es partera. “El primer nacimiento siempre es especial, pues demuestra que la vida sigue incluso cuando uno ve la desesperación en muchos rostros. Muerte y catástrofe, por un lado, y una nueva vida, por el otro. Cuando estoy cansada voy al pabellón de maternidad. En misiones como ésta lo hago con bastante frecuencia. También es maravilloso ver cómo los niños recobran la salud. A veces, un niño está muy mal y, a la mañana siguiente, te lo encuentras sentado al borde de la cama, mirándote con sus grandes ojos y sintiéndose mucho mejor”, comenta.

En el caso de Roger Pettersen, cirujano jefe, esta es su tercera misión con la Cruz Roja. Trabaja en el Hospital Universitario de Oslo, y cuenta que, gracias a la comprensión de sus empleadores y colegas, en cuatro horas puede estar en el avión que lo lleva al lugar donde haya ocurrido un desastre como éste. “Estuve en Turquía y en India, después de otros terremotos. En estos casos, nos encontramos con cuadros muy similares, muchas lesiones de manos, pies y brazos”, explica. Al día siguiente de su llegada, recorre las instalaciones médicas temporales de Bam para determinar qué pacientes deben ser trasladados al hospital de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

Lo acompañan el Dr. Odberg y el Dr. Kjell Erick Stromskag, anestesista, que también son “veteranos”, del terremoto que hubo en Guajarat, India, hace tres años, y dejó un saldo de 20.000 muertos. Durante el recorrido evalúan una triste letanía de sufrimiento humano.

Una anciana que perdió una pierna. Una jovencita con una fractura pélvica, que trata de aceptar el hecho de haber perdido a toda su familia. Un joven a quien hubo que extirparle el bazo y se le infectó la herida; al parecer, también consume opio, por lo que será más difícil medicarlo.

En un momento de descanso, Roger y Kjell Erick hacen abstracción de las tiendas de campaña donde operan y vuelven a soñar con la situación ideal. Después de un gran terremoto como éste, quisieran poder llegar mucho antes. Piensan que si en la mañana del 27 de diciembre, ya hubiera habido una unidad de cirugía bien equipada por las calles de Bam, se hubieran podido salvar muchas vidas.

“Estamos estudiando la posibilidad de crear una unidad como esa, que pueda partir en pocas horas a la zona siniestrada, y que el resto del hospital llegue después. Trabajando rápido, ese equipo podría salvar cantidad de vidas los primeros días después del desastre, que son determinantes. Por ejemplo, impidiendo que los heridos se desangren; haciendo amputaciones o drenando pulmones congestionados”, explica Roger.

Helinä Laitinen se ocupa de la Unidad de Cuidado Intensivos y esta es su primera misión con la Cruz Roja Finlandesa. Ella, que trabaja en un establecimiento muy bien equipado, el Hospital Universitario de Helsinki, aquí tiene que fregar pisos y olvidarse que existen ventiladores. “Es difícil por el problema del idioma, pero los pacientes son amables y el trabajo me gusta.”

Paulatinamente, el hospital se irá dejando en manos de personal iraní, conforme al acuerdo establecido con el Ministerio de Salud y la Media Luna Roja Iraní.

“Durante un año, o más, este será el principal hospital que presta servicios a toda la región. Es una instalación muy importante. Desde el punto de vista psicológico, su sola presencia significa mucho para la gente”, afirma Mostafa Mohageh, Jefe del Departamento Internacional de la Media Luna Roja Iraní.
El Dr. Kjell Erik Stromskag, anestesista del hospital de campaña de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, reconforta a un paciente después de la operación (p11042)
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