Amanece
y comienza una nueva jornada de distribuciones para el equipo
de socorro de la Cruz Roja en la costa oriental de Sri Lanka.
El equipo de la Cruz Roja en Ampara comenzó recientemente“las
distribuciones en el marco de la fase de recuperación”,
y proporcionó artículos básicos a entre
1000 y 1500 familias por día.
“La Cruz Roja ha apoyado a nuestras familias”, dijo
Markantu Yukearswan, padre de dos hijos, alojado con su familia
en un alojamiento provisional; se trata de una de las 1144 familias
que reciben artículos de socorro de la Cruz Roja. Seis
días a la semana, el equipo de socorro de la Cruz Roja
en Ampara entrega artículos para la higiene y artículos
para bebés a las personas afectadas por el tsunami en
el distrito de Ampara, donde se perdieron 10.000 vidas y que
fue el más castigado por la devastadora marejada que
se abatió sobre Sri Lanka.
El equipo de socorro de la Cruz Roja en Ampara ha logrado perfeccionar
mucho las distribuciones de socorro. Cada día, voluntarios
de la Cruz Roja de Sri Lanka dirigen a los residentes de tres
divisiones administrativas locales distintas de Sri Lanka a
las tres zonas prolijamente acordonadas en donde reciben las
tarjetas de registro de la Cruz Roja, antes la entrega de su
caja con artículos para la higiene.
Unos pocos voluntarios de la Sociedad de la Cruz Roja de Sri
Lanka y de la Cruz Roja Danesa formados en asistencia psicosocial,
reúnen a grupos de niños y los hacen sentar en
colchonetas en las que hay diversos juguetes. Pronto, los niños
conversan con los voluntarios, lanzan pelotas, juegan al cricket
o inflan globos. Los demás voluntarios del área
psicosocial recorren tranquilamente las filas de beneficiarios
y hacen pasar adelante a los ancianos y las embarazadas. El
cuidado puesto en los detalles puede verse en el hecho de que
estas actividades se han organizado a la sombra de unos pocos
árboles que rodean el terreno, a fin de que las personas
no tengan que estar de pie al rayo del sol.
“Como estamos presentes durante las distribuciones, conocemos
a las personas, podemos informar a la comunidad, y establecer
sus necesidades psicosociales”, dice el coordinador del
programa de la Sociedad de la Cruz Roja de Sri Lanka y la Cruz
Roja Danesa, K. L. Nusath. “Puesto que estamos aquí
con la gente, también podemos ayudarlos de otra forma.
Por ejemplo, si un hombre se queda sin trabajo, le puedo dar
información sobre los programas de asistencia para el
bienestar, o si vemos a una mujer embarazada, aprovechamos para
preguntarle si ha acudido a algún dispensario, y darle
información al respecto, a fin de que reciba orientación
médica”, agrega Nusath.
La eficaz coordinación de la distribución de socorro
queda puesta a prueba cuando un pequeño tumulto en una
de las filas atrae la atención del equipo de socorro.
Por lo visto, una anciana se ha desmayado y los voluntarios
de la Cruz Roja se apresuran a llevar una colchoneta y hacerla
acostar, colocando sus piernas sobre una silla. El responsable
de la Sociedad de la Cruz Roja de Sri Lanka en el terreno, Tharanga
Pradeep, toma el pulso a la anciana y determina que la mujer
necesita asistencia médica; se genera otro despliegue
de actividad mientras los voluntarios y el delegado de la Cruz
Roja Americana, Tracy Raines, transportan a la mujer a un vehículo
de la Cruz Roja que en poco tiempo baja por la carretera en
dirección al hospital más cercano.
Los voluntarios de la Cruz Roja se quedan con la documentación
de la anciana y de su hija, toman las correspondientes notas
y aseguran a la hija que se les reservarán los artículos
de socorro hasta que regresen del hospital.
Mientras tanto, a pocos metros, la inscripción de los
afectados por el tsunami sigue adelante y la distribución
de los artículos continúa sin interrupción.
Los beneficiarios realizan ordenadamente el trámite correspondiente
y avanzan al camión donde se halla la carga y desde el
cual retiran los artículos para la higiene que los voluntarios
van entregando a cada persona.
Aguardando su turno en el mostrador de inscripción se
encuentra la Sra. S. Vigneswari, que recientemente regresó
a su Sri Lanka natal, tras trabajar en el estado de Jeddah,
donde se encontraba cuando ocurrió el tsunami. “La
marejada se llevó a mi único nieto”, dice,
y agrega que la casa de su hija quedó destruida. La vida
resulta difícil cuando no se tiene trabajo y se ha de
cuidar a una hija. “La ayuda de la Cruz Roja es bienvenida
pues nos proporciona pequeños artículos que también
son necesarios”, comenta.
Otra beneficiaria, una anciana madre de siete hijos, se arrodilla
y, con las manos juntas, se apoya en sus artículos de
socorro y cuenta la forma en que perdió a su amado esposo
y su casa durante la marejada. Los ojos se le llenan de lágrimas
mientras cuenta cuánto extraña a su marido. “Los
artículos que nos da la Cruz Roja constituyen una gran
ayuda. Por el momento, tenemos todo cuanto necesitamos, y podemos
seguir viviendo”, dice la Sra. M. Poornama con gratitud.
En pocas horas, 1144 familias reciben sus cajas con artículos
para la higiene. Algunos voluntarios de la Sociedad de la Cruz
Roja de Sri Lanka se quedan en el lugar de la distribución,
aguardando a que sus colegas regresen del hospital con la hija
de la mujer que se había desvanecido durante la distribución.
A su regreso, la hija recibe los artculos. Lo más importante
es que su madre se encuentra bien y está descansando
en el hospital.
El éxito de las operaciones de socorro y recuperación
de la Cruz Roja en Ampara puede atribuirse a que se trata verdaderamente
de una respuesta del Movimiento de la Cruz Roja, en el que participan
el CICR, la Federación, las Sociedades Nacionales, entre
otras, la Cruz Roja Americana y la Cruz Roja Danesa, y, sobre
todo, la Cruz Roja de Sri Lanka, cuyos voluntarios y miembros
del personal participan en todas las fases de las operaciones.
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Las
operaciones que lleva a cabo en Sri Lanka oriental el
equipo de socorro de la Cruz Roja en Ampara entraron recientemente
en la fase de recuperación; dicho equipo presta
socorro a entre 1000 y 1500 familias cada día.
Foto: Federación Internacional (p12949)
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Mientas
tienen lugar las grandes distribuciones de socorro, voluntarios
de la Cruz Roja se aseguran de que los niños jueguen
y rían. Foto: Federación Internacional (p12950)
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