Un
joven de barba y mirada seria levanta la vista de su trabajo
y se pone de pie para saludarnos cuando entramos a la oficina
de la Cruz Roja y la Media Luna Roja de Pottovil, ciudad costera
del Sri Lanka oriental. Dilshard Ahamed, de 22 años,
es coordinador de la unidad de emergencia de la filial de Ampara
de la Sociedad de la Cruz Roja de Sri Lanka.
Hasta hace seis meses, trabajaba en un hospedaje, propiedad
de su familia. Con sus modales tranquilos, explica que si bien
su incorporación como miembro del personal de la Cruz
Roja es reciente, trabaja con la Cruz Roja desde hace ocho años,
y los últimos dos años fue voluntario activo.
“Me gusta ayudar a la gente y pensé que la Cruz
Roja de Sri Lanka estaba haciendo un gran trabajo, así
que decidí hacerme voluntario”, dice Dilshard.
Hace unos pocos años, Dilshard y su familia se mudaron
al este de la capital, Colombo, para administrar la empresa
familiar que su abuelo había puesto en marcha 27 años
antes. Su madre y sus primos se ocuparon del negocio, que, hasta
el desastre del 26 de diciembre, estaba a cargo de Dilshard
y sus primos.
En una zona famosa por atraer a viajeros y turistas, el Mermaid’s
Rest Beach Resort gozaba de una ubicación privilegiada
en una pintoresca playa de la pequeña aldea de Ulla,
conocida en el mundo de los surfistas como Arugam Bay.
Cuando ocurrió el tsunami, el hotel estaba lleno de turistas,
tantos, que todos los miembros de la familia de Dilshard estaban
presentes dando una mano. Felizmente, a pesar de que el hotel
fue destruido, tanto la familia como los huéspedes sobrevivieron.
Lo único que queda como prueba de la existencia de aquel
edificio son los cimientos y un cartel con el nombre del establecimiento.
La casa de Dilshard, a unos cien metros de la playa, escapó
a la ira de las demoledoras olas que asolaron casi dos tercios
de la línea costera de Sri Lanka.
Basándose en la formación que había recibido
de la Cruz Roja en primeros auxilios y como socorrista, y, más
tarde, en distribución de socorro, Dilshard quiso ayudar.
“Después de asegurarme de que todos los huéspedes
del hotel estaban bien, comencé a ayudar en las actividades
de rescate. Junto a otros voluntarios, prestamos los primeros
auxilios a muchas personas”, recuerda.
Cuando se conoció el impacto y el alcance de la devastación,
a Sunil Dissanayake, responsable de la filial de Ampara, le
resultó evidente que habría una gran necesidad
de voluntarios calificados, explica Dilshard, quien ayudó
a instalar una unidad de emergencia y a impartir formación
a voluntarios en primeros auxilios. Con la ayuda de la Cruz
Roja Americana, los voluntarios suplementarios de la Sociedad
de la Cruz Roja de Sri Lanka también recibieron capacitación
en distribución de socorro. Fue una suerte que unos meses
antes algunos voluntarios hubiesen asistido a recibir formación
en apoyo psicológico en Jaffna, al norte del país.
“Vi la destrucción que había provocado por
el tsunami en tan poco tiempo, y quise ayudar a todas las personas
afectadas; todos los voluntarios de la Cruz Roja sintieron lo
mismo”, explica.
En la actualidad, Dilshard trabaja en estrecha cooperación
con los delegados de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna
Roja de todo el mundo que han venido a Sri Lanka a ayudar a
través de programas de socorro y recuperación.
Junto a su equipo de dedicados voluntarios, a Dilshard suele
vérselo en la carretera, viajando entre campamentos para
desplazados internos, supervisando una distribución de
socorro o ayudando a sus colegas de la Media Luna Roja.
¿Qué planes tiene Dilshard para el futuro? “Me
alegra que el trabajo que realizo tenga una repercusión
tan positiva en la vida de las personas de este distrito. Los
frutos de nuestro trabajo son tangibles. Asimismo, me alegra
poder realizar una aportación al desarrollo de mi país
y de la Sociedad de la Cruz Roja”, afirma. “Tengo
previsto seguir trabajando con el Movimiento de la Cruz Roja
y la Media Luna Roja tanto tiempo como sea posible, y espero
que mi sueño de convertirme en especialista en agua y
saneamiento se haga realidad.”
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Antiguo
hotelero y actual socorrista, Dilshard Ahamed (izquierda),
habla con Lena Eskeland, funcionaria de la Federación
Internacional en Pottuvil, distrito de Ampara, sobre la
vida después del tsunami.
(p12952) |
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| Los
voluntarios: cuerpo y alma del Movimiento de la Cruz Roja
y la Media Luna Roja. La Cruz Roja Alemana impartió
formación a estos voluntarios para realizar tareas
de suministro de agua y saneamiento en Pottuvil, distrito
de Ampara. |
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