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Los voluntarios: cuerpo y alma de la Cruz Roja y la Media Luna Roja
24 de junio 2005
Hotelero convertido en socorrista, Dilshard Ahamed es un testimonio vivo del lugar de la catástrofe. Rukshan Ratnam y Paruru Lawrence
Un joven de barba y mirada seria levanta la vista de su trabajo y se pone de pie para saludarnos cuando entramos a la oficina de la Cruz Roja y la Media Luna Roja de Pottovil, ciudad costera del Sri Lanka oriental. Dilshard Ahamed, de 22 años, es coordinador de la unidad de emergencia de la filial de Ampara de la Sociedad de la Cruz Roja de Sri Lanka.

Hasta hace seis meses, trabajaba en un hospedaje, propiedad de su familia. Con sus modales tranquilos, explica que si bien su incorporación como miembro del personal de la Cruz Roja es reciente, trabaja con la Cruz Roja desde hace ocho años, y los últimos dos años fue voluntario activo.

“Me gusta ayudar a la gente y pensé que la Cruz Roja de Sri Lanka estaba haciendo un gran trabajo, así que decidí hacerme voluntario”, dice Dilshard.

Hace unos pocos años, Dilshard y su familia se mudaron al este de la capital, Colombo, para administrar la empresa familiar que su abuelo había puesto en marcha 27 años antes. Su madre y sus primos se ocuparon del negocio, que, hasta el desastre del 26 de diciembre, estaba a cargo de Dilshard y sus primos.

En una zona famosa por atraer a viajeros y turistas, el Mermaid’s Rest Beach Resort gozaba de una ubicación privilegiada en una pintoresca playa de la pequeña aldea de Ulla, conocida en el mundo de los surfistas como Arugam Bay.

Cuando ocurrió el tsunami, el hotel estaba lleno de turistas, tantos, que todos los miembros de la familia de Dilshard estaban presentes dando una mano. Felizmente, a pesar de que el hotel fue destruido, tanto la familia como los huéspedes sobrevivieron. Lo único que queda como prueba de la existencia de aquel edificio son los cimientos y un cartel con el nombre del establecimiento. La casa de Dilshard, a unos cien metros de la playa, escapó a la ira de las demoledoras olas que asolaron casi dos tercios de la línea costera de Sri Lanka.

Basándose en la formación que había recibido de la Cruz Roja en primeros auxilios y como socorrista, y, más tarde, en distribución de socorro, Dilshard quiso ayudar. “Después de asegurarme de que todos los huéspedes del hotel estaban bien, comencé a ayudar en las actividades de rescate. Junto a otros voluntarios, prestamos los primeros auxilios a muchas personas”, recuerda.

Cuando se conoció el impacto y el alcance de la devastación, a Sunil Dissanayake, responsable de la filial de Ampara, le resultó evidente que habría una gran necesidad de voluntarios calificados, explica Dilshard, quien ayudó a instalar una unidad de emergencia y a impartir formación a voluntarios en primeros auxilios. Con la ayuda de la Cruz Roja Americana, los voluntarios suplementarios de la Sociedad de la Cruz Roja de Sri Lanka también recibieron capacitación en distribución de socorro. Fue una suerte que unos meses antes algunos voluntarios hubiesen asistido a recibir formación en apoyo psicológico en Jaffna, al norte del país.

“Vi la destrucción que había provocado por el tsunami en tan poco tiempo, y quise ayudar a todas las personas afectadas; todos los voluntarios de la Cruz Roja sintieron lo mismo”, explica.

En la actualidad, Dilshard trabaja en estrecha cooperación con los delegados de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja de todo el mundo que han venido a Sri Lanka a ayudar a través de programas de socorro y recuperación. Junto a su equipo de dedicados voluntarios, a Dilshard suele vérselo en la carretera, viajando entre campamentos para desplazados internos, supervisando una distribución de socorro o ayudando a sus colegas de la Media Luna Roja.

¿Qué planes tiene Dilshard para el futuro? “Me alegra que el trabajo que realizo tenga una repercusión tan positiva en la vida de las personas de este distrito. Los frutos de nuestro trabajo son tangibles. Asimismo, me alegra poder realizar una aportación al desarrollo de mi país y de la Sociedad de la Cruz Roja”, afirma. “Tengo previsto seguir trabajando con el Movimiento de la Cruz Roja y la Media Luna Roja tanto tiempo como sea posible, y espero que mi sueño de convertirme en especialista en agua y saneamiento se haga realidad.”
Antiguo hotelero y actual socorrista, Dilshard Ahamed (izquierda), habla con Lena Eskeland, funcionaria de la Federación Internacional en Pottuvil, distrito de Ampara, sobre la vida después del tsunami.
Antiguo hotelero y actual socorrista, Dilshard Ahamed (izquierda), habla con Lena Eskeland, funcionaria de la Federación Internacional en Pottuvil, distrito de Ampara, sobre la vida después del tsunami.
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