“Un
voluntario de la Cruz Roja debería estar acostumbrado
a ver cosas como ésta, pero, a veces, a uno se le saltan
as lágrimas sin darse cuenta. Es una reacción
humana. A veces, lo que uno ve es demoledor.”
Hace más de 20 años que Oscar es voluntario de
la Cruz Roja en Maradi, Níger. Alto y delgado, usa anteojos
enormes y el rostro se le ilumina cuando sonríe.
Se incorporó a la Cruz Roja por su humanidad y no pierde
ocasión de recitar los sietes principios fundamentales
de la organización. Actor aficionado, integra el elenco
de su comunidad.
“Utilizamos obras de teatro para instruir sobre primeros
auxilios y la prevención de la polio, la malaria, la
meningitis y la infección por el VIH o cómo vivir
con el VIH/SIDA”, explica.
Actualmente, Oscar trabaja en los centros de alimentación
alimentaria instalados por la Cruz Roja Española con
apoyo medico y logístico de la Federación Internacional.
La sequía y la plaga de langostas acabaron con los cultivos
de este país de África occidental donde la pobreza
es endémica y la tasa de mortalidad infantil, una de
las más altas del mundo. Muchas familias se han visto
obligadas a vender sus animales y otros medios de subsistencia.
Se estima que en Níger, la desnutrición moderada
aqueja a 20 por ciento de los niños menores de cinco
años. La tarea de Oscar consiste en enseñar a
las madres a preparar la mezcla de Unimix (alimento a base de
harina, de alto contenido proteico y enriquecido con vitaminas
y minerales) y aceite que contribuirá a acelerar la recuperación
y prevenir enfermedades.
“Es muy importante que entiendan cómo usarlo. Deben
saber la cantidad que necesita el niño cada día
y que tienen que hervir el agua antes de hacer la mezcla para
evitar que se enferme más”, explica Oscar.
Con apoyo de la Federación Internacional, la Cruz Roja
Nigerina presta servicios de alimentación suplementaria
y atención básica de salud a 24.500 niños
y sus familias en cuatro de las zonas más afectadas.
En Maradi, se propone asistir a 6.000 niños menores de
cinco años aquejados de desnutrición moderada.
La Cruz Roja Española abrió su primer centro en
Chadakori, un pequeño pueblo al norte de Maradi, y otros
cinco en Maiki, Souloulou, Guidan Roumji, Sae Saboua y Dargue,
respectivamente.
“En menos de dos semanas pudimos asistir a unos 3.000
niños con desnutrición moderada y a sus familias.
Identificamos otros 140 niños con desnutrición
aguda y los trasladamos a la clínica de Médicos
sin Fronteras. Nos focalizamos en los más vulnerables,
en particular, niños y mujeres embarazadas o que están
amamantando.
El número aumenta día tras día”,
explica Lorenzo Violante, delegado la Cruz Roja Española
y coordinador del programa.
En Chadakori, cientos de niños esperan con sus mamás
que la enfermera de la Cruz Roja Nigerina, les mida y les examine.
“Son muchos y uno quisiera ayudarlos a todos”, comenta
Oscar.
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Hace
más de 20 años que Oscar es voluntario de
la Cruz Roja en Maradi, Níger. (p13181)
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La
tarea de Oscar consiste en enseñar a las madres
a preparar la mezcla de Unimix y aceite que contribuirá
a acelerar la recuperación y prevenir enfermedades.
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“Es
muy importante que entiendan cómo usarlo. Deben
saber la cantidad que necesita el niño cada día
y que tienen que hervir el agua antes de hacer la mezcla
para evitar que se enferme más”, explica
Oscar. (p13179)
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En
Chadakori, cientos de niños esperan con sus mamás
que la enfermera de la Cruz Roja Nigerina, les mida y
les examine. (p13182)
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