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Una inyección de dinero sustenta esperanzas de futuro en Níger
29 de noviembre de 2005
Cathy Lengyel, Tanout
Es una escena que remonta a tiempos inmemoriales. Cuando despunta el sol en los matorrales sinfín del Sahel, se empiezan a perfilar al horizonte camellos ondulantes.

La hilera se convierte en corriente compacta de delgados tuareg vestidos de azul, sable a la cintura; hausa a horcajadas de sus mulas; peul de ojos acerados, que conducen sus rebaños de cabras y cebúes bajo elaborados sombreros cónicos y mujeres ataviadas de un blanco brillante con cántaros que se balancean en su cabeza.

Sin embargo, este día de mercado en Tanout – pequeña ciudad de la provincia de Zinder, Níger central – podría ser diferente, pues servirá de prueba al nuevo proyecto de la Cruz Roja destinado a restituir alguna resiliencia a las tan castigadas economías familiares.

Tanout, con su piña de casas de barro rojo, a dos días de arduo camino de Niamey, la capital, se encuentra en una de las regiones más pobres de uno de los países más pobres del mundo. Tanout es también tierra de encuentro entre los agricultores del pueblo y los pastores nómades. Ambos grupos tienen algo en común: su total dependencia del rendimiento de la cosecha y el forraje anuales.

El año pasado fue un mal año. Langostas y sequía prácticamente acabaron con los cultivos. Aunque no hubo hambruna propiamente dicha, los rostros angulosos que se ven en el mercado nos hablan de hambre y privaciones.

“Compartimos lo que quedó, incluso si no es suficiente, para no contraer deudas, explica Mamadou Tarno, jefe del pueblo de Anekas, y quienes están en torno a él asienten con la cabeza.

Aquí, la gente está acostumbrada a arreglárselas con muy poco. En la mayoría de los pueblos no hay siquiera servicios de atención básica de salud, educación y saneamiento, ni mucho menos acceso al agua. Está claro que este año les dejó al borde de la indigencia. En las zonas más afectadas, las reservas de alimentos de las familias se agotaron en julio. El precio de los cereales se disparó y se drenaron las reservas en efectivo. Para hacer frente a la situación, las comunidades salieron a buscar afanosamente plantas silvestres que serían su principal fuente de alimentación. Vendieron artículos básicos del hogar y su precioso ganado, simplemente, para sobrevivir.

La Cruz Roja, en una de sus mayores operaciones, distribuyó ayuda alimentaria a 500.000 personas Burkina Faso, Malí, Mauritania y Níger antes de la cosecha. En este último país, se ha mitigado el hambre aguda, pero todavía hay bolsas de inseguridad alimentaria y la Cruz Roja sigue distribuyendo alimentos suplementarios a niños desnutridos.

Paralelamente, la Cruz Roja se plantea cómo hará la gente para sobrevivir en el futuro.

En Tanout, donde persiste el riesgo del hambre, 30 voluntarios jóvenes de la sección local de la Cruz Roja Nigerina, junto con la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y con el apoyo de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de Gran Bretaña, Suecia y Suiza, distribuyeron dinero en efectivo. Los voluntarios viajaron al interior del país, mediante sistemas de posicionamiento global (GPS) localizaron a las familias y las inscribieron en el registro, a pesar de los rigores del ayuno durante el santo mes de Ramadán.

Los voluntarios de la Cruz Roja entregaron 120.000 francos CFA (unos 240 dólares o 183 euros) a mujeres jefes de familia de más de 5.700 hogares de 87 pueblos y tres asentamientos nómades de los más afectados por la carestía. El monto se calculó según la tasa de subsistencia para alimentar una familia de siete personas durante 40 días. En total, se beneficiarán 34.000 personas.

Con esta suma se entiende ayudar a las familias en peores condiciones a solventar sus necesidades inmediatas y a sentar bases más sólidas para el futuro de sus hogares. La Cruz Roja espera que esta única inyección de dinero impedirá que los beneficiaros se sigan sumiendo en el ciclo de necesidad: vender la cosecha o el ganado a bajo precio para rembolsar deudas, sólo para tener que volver a comprarlo en el curso del año cuando la necesidad es mayor y los precios están por las nubes.

Para que esta distribución de dinero en efectivo dé resultado, funcionarios del Ministerio de Desarrollo Comunitario de Níger organizan de antemano sesiones de información para aconsejar a los beneficiarios que compren alimentos, ganado y herramientas de labranza a fin de recuperar la capacidad de valerse por sí mismos.

El mercado de este sábado, es el primero de Tanout después de la distribución. La cosecha, moderadamente buena este año, acaba de comenzar y hay un ambiente festivo.

En las últimas semanas el comercio fue moroso, aunque había alimentos. Uno que otro puñado de monedas que pasaba de una mano a otra, tal vez, un billete de 1.000 francos CFA arrugado y bien escondido entre las ropas raídas.
Hoy es distinto. Los flamantes billetes de francos CFA circulan fácilmente y el comercio es intenso. La gente sonríe.

Amina Laouali, del pueblo de Batthe, está contenta.
“Estoy encantada y doy gracias a Dios. Esta será una gran oportunidad para nosotros que en el pasado sufrimos tanto.”
“Dividiré el dinero en tres partes. Un tercio para mis hijos, otro para comprar mijo y el último para el ganado.”

Los voluntarios informan que en algunos pueblos, la gente decidió mancomunar parte del dinero para construir un pozo o comprar ganado y carretones en común.

Para El Moctar Yacouba Sido, Coordinador de la Sección de Tanout de la Cruz Roja Nigerina, son buenas noticias.

“Por supuesto tenemos muchos interrogantes sobre la repercusión de este proyecto. Es una primicia y, al igual que un plato que se prepara por primera vez, uno nunca sabe qué sabor tendrá. Lo que sí sabemos es que ese plato es bienvenido. La gente se alegra mucho cuando ve llegar a la Cruz Roja.”

La Cruz Roja viene observando los efectos que surtió esta inyección de dinero para asegurarse de que no cause inflación, lo que dejaría fuera de alcance los artículos de primera necesidad.

Las autoridades del mercado comunicaron que el volumen aumentó 40 por ciento respecto a la actividad antes de la distribución. La mayoría de los precios es estable, pero los del mijo, el sorgo y la judía de a vara aumentaron. Ahora bien, la subida de los precios implica que los agricultores que venden esos cereales ganan más dinero.

El gerente de un banco de Zinder informó que el volumen de transacciones aumentó 30 por ciento porque la gente deposita dinero o cancela deudas, lo que es buena señal.

Si el final del día de mercado sirve de referencia, los signos son positivos. Los burros van sobrecargados de sacos de granos, las cabras balan sobre los portaequipajes atestados de los minibuses. Los carretones vuelven a las casas lentamente por el peso que transportan. Aquí, la vida no ha cambiado demasiado a lo largo de los siglos. Tal vez, el día de hoy, simplemente, haya aportado alguna oportunidad más.
Es una escena que remonta a tiempos inmemoriales. Cuando despunta el sol en los matorrales sinfín del Sahel, se empiezan a perfilar al horizonte camellos ondulantes.(p13584)
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La hilera se convierte en corriente compacta de delgados tuareg vestidos de azul, sable a la cintura y hausa a horcajadas de sus mula (p13583)
El mercado de este sábado, es el primero de Tanout después de la distribución. La cosecha, moderadamente buena este año, acaba de comenzar y hay un ambiente festivo. (p13585)
En Tanout, donde persiste el riesgo del hambre, 30 voluntarios jóvenes de la sección local de la Cruz Roja Nigerina, junto con la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y con el apoyo de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de Gran Bretaña, Suecia y Suiza, distribuyeron dinero en efectivo. (p13588)
Los voluntarios de la Cruz Roja entregaron 120.000 francos CFA (unos 240 dólares o 183 euros) a mujeres jefes de familia de más de 5.700 hogares de 87 pueblos y tres asentamientos nómades de los más afectados por la carestía.(p13587)



Los voluntarios informan que en algunos pueblos, la gente decidió mancomunar parte del dinero para construir un pozo o comprar ganado y carretones en común. (p13586)



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