A
medida que las aguas del Nilo se retiran lentamente de Jartum
y sus alrededores, los 15.000 habitantes de la isla de Tuti,
en la confluencia de los ríos Nilo Blanco y Nilo Azul,
inspeccionan los daños causados por las recientes inundaciones.
Podría haber sido peor, mucho peor, como la situación
que sufren las familias de otros lugares del país.
Se estima que las inundaciones, que han devastado extensas superficies
de tierras en Sudán durante las últimas semanas,
han afectado a más de 90.000 personas.
Hace pocas semanas, cuando las aguas del Nilo Blanco y del Nilo
Azul aún crecían y amenazaban seriamente la isla,
de poca altitud, voluntarios de la Sociedad de la Media Luna
Roja Sudanesa movilizaron a hombres experimentados para actuar
contra los torrentes.
Los hombres llenaron bolsas suministradas por la Sociedad con
arena y tierra y las apilaron en las orillas, tapando los huecos
que iban formándose al paso de las enfurecidas aguas;
en un breve espacio de tiempo el río creció más
de 11 metros. Desde la calle Nile River Boulevard, a poca distancia
hacia el sur, habitantes de la capital observaban cómo
los voluntarios de la Media Luna Roja, con los grandes emblemas
en sus espaldas, ayudaban a los isleños en su duro trabajo.
Pero no eran sólo los hombres de la isla de Tuti y los
voluntarios de la Media Luna Roja quienes luchaban contra el
poderoso Nilo. Cuando se prevén inundaciones, todos los
habitantes capaces de Tuti tienen una misión concreta:
proporcionar herramientas, llenar y vaciar sacos, elaborar planes
para los turnos de los voluntarios comunitarios que supervisan
el río y, en definitiva, prepararse para lo peor. Afortunadamente,
esta vez lo peor no ha ocurrido y los daños han sido
mínimos.
Los habitantes de Tuti –originalmente nubios que vinieron
del norte y a quienes, para no admitirlos en la ciudad, se cedió
la isla para que vivieran en ella– han vivido situaciones
peores y han ido adquiriendo unos sólidos conocimientos
sobre cómo prepararse para desastres y afrontarlos. Libraron
una dura batalla contra el Nilo en 1964, y nuevamente en 1988,
1998 y 2001.
Y la gente tampoco ha olvidado las impresionantes inundaciones
de 1946 y la heroica resistencia a las mismas de los hombres
de Tuti. Todavía hoy, su valiente comportamiento se menciona
en una conocida canción popular sudanesa que se canta
desde entonces siempre que hay inundaciones.
Aquí, las inundaciones, como en otras partes del mundo,
tienen su lado positivo y su lado negativo. El lado positivo
es que las aguas llevan a los campos limo fértil y contribuyen,
aunque ligeramente, a reponer el suelo erosionado por las aguas
en las orillas de la isla, particularmente en la orilla oriental,
en donde es frecuente que las aguas sobrepasen el dique.
Según Khalid Abdul Wahab, dirigente de voluntarios en
Tuti, el lado negativo es, además de los daños,
que cada vez hay más cocodrilos en el río y los
casos de paludismo y las mordeduras de culebras y escorpiones
han aumentado notablemente. Nos enseña dos pequeñas
ampollas, que un amigo le ha traído de la India, con
un polvo que cura con facilidad las mordeduras de escorpión.
El aumento del paludismo no ha sorprendido a nadie. Las aguas
estancadas que dejan las inundaciones son un lugar ideal de
cría para mosquitos. Además, la falta de agua
potable hace temer la aparición de brotes de cólera,
como ha ocurrido con la diarrea acuosa aguda en Etiopía.
Con el apoyo de la Federación Internacional, la Media
Luna Roja Sudanesa lucha activamente para que esta posibilidad
no se haga realidad. Para ello, suministra agua potable a desplazados
y a otras personas necesitadas y ayuda a mantener los puntos
de distribución de agua potable.
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Calurosa
acogida del personal y voluntarios de la Media Luna Roja
durante la distribución de artículos de
socorro. (p14712)
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Nivel
máximo de las inundaciones en la isla de Tuti.
(p14175)
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La
Media Luna Roja Sudanesa ha establecido en varias regiones
clínicas provisionales para ayudar a los más
gravemente afectados por las inundaciones. (p14711)
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Ahora
que las aguas se han retirado, el ganado vuelve a pastar
tranquilamente. (p14713)
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