Casi
un centenar de personas murieron a causa de las lluvias torrenciales
en Sudán desde principios de julio. Más de 300
resultaron heridas, casi 46.000 casa fueron destruidas y ya
hay 200.000 desplazados. Las crecidas del Nilo y varios ríos
estacionales inundaron más de ocho Estados. Hacía
20 años que no había inundaciones de tales proporciones
y puesto que se prevé que las precipitaciones pesadas
continuarán se teme que lo peor quede aún por
venir.
Nada escapó a la embestida de las aguas. Granjas y ganado,
carreteras y letrinas, hospitales y escuelas fueron dañados
o arrasados. Comunidades enteras quedaron en la indigencia.
Ibrahim Adam Yusuf, que vive en la región de Jedel awlia,
unos 45 kilómetros al este de Jartum, cuenta: “Todos
estábamos preocupados porque llovió durante cinco
horas sin parar y el agua nos llegaba a la cintura. Después
mi casa se vino abajo.”
Afortunadamente, pudieron salir antes que la casa desapareciera
bajo las aguas pero perdieron cuanto tenían: ropa; ollas
y sartenes; manuales escolares y demás. Ahora vive con
su familia de 12 personas en un refugio y una tienda de campaña
sin saber cuando podrá disponer de recursos para construirse
otra casa.
La hija de Ibrahim contrajo la diarrea acuosa aguda, enfermedad
parecida al cólera que se propaga rápidamente
debido a las inundaciones. Según el Dr. Adel Tadros,
Coordinador del Programa de salud de la Federación Internacional
en Jartum, “las inundaciones desencadenarán epidemias
de dicha enfermedad, malaria y diarrea. La Media Luna Roja tiene
que estar preparada para ello porque en caso contrario habrá
graves brotes de epidemias y, posiblemente, una pérdida
significativa de vidas.” Además, los casos de desnutrición
crónica están en aumento.
Vacas, cabras y aves también perecieron lo que compromete
seriamente los medios de subsistencia de muchos granjeros. Motasim
Balla, granjero de la región de Jedel awlia, perdió
siete vacas y las 40 aves que tenía y varios de sus locales
se derrumbaron. Hasta entonces tenía una actividad floreciente
pero ahora se ve limitado a la producción de leche con
las pocas vacas que se salvaron.
Puesto que se prevé que seguirá lloviendo en las
próximas semanas y los próximos meses, las organizaciones
meteorológicas de la región alertan que podrían
verse afectadas hasta 2.400.000 personas de 16 Estados siendo
las zonas del norte y el este las que sufrirán mayores
daños.
Sudán es uno de los países de África más
vulnerable y expuesto a desastres y en los últimos años
se vio aquejado por sequías e inundaciones. Entre 1990
y 2001 hubo seis inundaciones graves que dejaron un saldo de
más de 1.500.000 damnificados.
Los costos económicos fueron enormes; por ejemplo, en
1999, las pérdidas acumuladas por las crecidas del Nilo
y las inundaciones repentinas ascendieron a USD 450 millones.
El gobierno sudanés declaró el estado de alerta
de emergencia en las regiones afectadas.
En la sede central de la Media Luna Roja Sudanesa (MLRS), sita
en Jartum, se formó una célula de crisis, integrada
por personal de la Sociedad Nacional, la Federación y
el PNS, que trabaja duro movilizando recursos y coordinando
la intervención. El Plan de contingencia en caso de inundaciones
de la MLRS fue actualizado y se comparte con los asociados así
como un detallado Plan de acción y los informes de evaluación
a medida que van llegando. En varios sitios se procede a evaluar
la capacidad de intervención en casos de desastre, entre
ellos, los Estados de Nilo Blanco y Kordofan Norte.
Varios equipos de evaluación ya regresaron del terreno
y otros permanecen en las zonas afectadas para respaldar a los
voluntarios locales que prestan asistencia a los desplazados
mediante la evacuación de familias damnificadas y la
distribución de suministros de socorro en los Estados
de Gezira, Kassala, Mar Rojo y Nilo Azul. El personal ejecutivo
y el personal técnico cumple su labor con apoyo de la
Federación Internacional. En la sede central de la MLRS
y las filiales de los Estados afectados se sigue de cerca la
situación y se suministrará información
actualizada sobre su evolución.
Dado que muchos hospitales y clínicas fueron destruidos
o no se puede llegar a ellos, la MLRS instaló cinco clínicas
móviles pero se necesitarán más. También
trabaja con el Ministerio de Salud y los hospitales locales
en el control de enfermedades cuyo vector es el agua.
A principios de esta semana hubo una ceremonia de agradecimiento
a la MLRS y sus organizaciones asociadas –entre ellas,
Sanad (presidida por Widad Babikir, primera dama de Sudán)
y el UNICEF–por la asistencia prestada durante las inundaciones
en Jartum Septentrional donde 60 voluntarios de la MLRS siguen
colaborando en la tarea de colocar sacos de arena para impedir
que el agua entre en las casas.
La Federación Internacional transfirió USD 200.000
de su Fondo de Reserva para el Socorro en Casos de Desastre
con el objetivo de apoyar los esfuerzos iniciales de socorro
de emergencia de la MLRS. Hasta la fecha, sus voluntarios distribuyeron
1.200 tiendas de campaña, 2.000 láminas de plástico
y más de 3.200 mantas, así como pastillas de cloro,
jarras de plástico, bombas de agua y jabón en
el intento de combatir el impacto inevitable que tendrán
las crecidas en el acceso al agua potable y una higiene apropiada.
Ya comenzaron a llegar más suministros de las sociedades
hermanas de los Estados Árabes Unidos y Siria.
Después de la transferencia mencionada, la Federación
Internacional, en nombre de la Media Luna Roja Sudanesa, hizo
un llamamiento internacional de emergencia por valor de USD
1,65 millones para respaldar la operación de dicha Sociedad
Nacional. Con toda probabilidad, el monto del llamamiento será
revisado al alza en los próximos días y, habida
cuenta de las previsiones de ulteriores precipitaciones pesadas,
los fondos también se utilizarán para apoyar las
actividades destinadas a la preparación de aquellas comunidades
que podrían verse afectadas por inundaciones en los próximos
meses.
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El
número de casas destruidas por las inundaciones
no cesa de aumentar y ya hay 200.000 personas desplazadas.
(ANITA SWARUP/Federación Internacional) (p16004)
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Voluntarios
de la Media Luna Roja Sudanesa instalan un campamento
de tiendas de campaña para algunas de las miles
de personas que perdieron su casa. (Nawal Hassan/MLRS)
(p16005)
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Voluntarios
de la Juventud ayudan a una familia a trasladas sus pertenencias
a un terreno seco.
(Nawal Hassan/MLRS) (p16006)
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Equipos
del personal médico de la Media Luna Roja Sudanesa
trabajan las 24 horas para atender a más de 300
personas que resultaron heridas en las inundaciones. (Nawal
Hassan/MLRS) (p16007)
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Ibrahim
Adam Yusuf ahora vive con su familia de 12 personas en
un refugio de fortuna y una tienda de campaña sin
saber cuando podrá disponer de recursos para construirse
otra casa.
(ANITA SWARUP/Federación Internacional) (p16008)
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