Gran
número de las personas más vulnerables del mundo
vive en el África subsahariana. Al contrario de lo que
sucede en otras regiones donde la gente vive en condiciones
paupérrimas, en África el crecimiento económico
ha sido mínimo. Mientras en muchos otros países,
el número de pobres disminuye, en África aumenta.
¿Por qué el desarrollo no prospera en África?
Jeffrey Sachs responde a esta pregunta en su libro El fin de
la pobreza. Sachs es profesor de economía en la Universidad
de Columbia de Nueva York y fue asesor especial de Kofi Annan,
Secretario General de la ONU, cuando se estaban estableciendo
los objetivos de desarrollo para el milenio.
Sachs desecha algunas explicaciones que suelen darse en el actual
debate sobre África; por ejemplo, que la falta de desarrollo
económico obedece a regímenes corruptos. Por supuesto
que en algunos países existe ese problema, pero él
sostiene que incluso los países con políticos
decentes tienen problemas.
Hay un círculo vicioso en el que la mala salud contribuye
a la pobreza y la pobreza a la mala salud. Sachs concluye que
África no saldrá de ese círculo sin una
substancial ayuda externa. Y quienes quieren ayudar a África
a alcanzar el primer peldaño de la escalera del desarrollo
deben entender la índole de sus problemas.
Existen técnicas que podrían ayudar a África
a aumentar el rendimiento de sus cultivos, así como a
prevenir, aliviar y, en algunos casos, curar las enfermedades
que le aquejan. Pero, desgraciadamente, los países más
pobres no pueden permitírselas. La falta de infraestructura
es una enorme desventaja, en particular, para los numeroso países
del continente sin salida al mar. Huelga decir que también
hay soluciones para esos problemas, pero no se tienen acceso
a los recursos que habría que invertir.
Jeffrey Sachs mantiene que, si los países ricos hacen
lo suyo, la miseria se podrá eliminar en 20 años.
En principio, dichos países habían convenido en
aumentar la media de su ayuda de 0,2 por ciento a 0,7 por ciento
del Producto Nacional Bruto, pero la mayoría dista de
haber alcanzado esa meta.
Una misión importante para las Sociedades Nacionales
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de los países
ricos sería hacer cuanto esté a su alcance para
influir en su respectivo gobierno a favor de ese objetivo del
0,7 por ciento. La Cruz Roja Sueca, junto con otras ONG, desempeñó
un papel importante para lograr que el gobierno y el parlamento
suecos aceptaran el objetivo más ambicioso del 1 por
ciento que no tardará en alcanzarse.
El bajo porcentaje de la ayuda a los países en desarrollo,
el tiempo que lleva conseguir que se aumente, la rápida
propagación del VIH/SIDA en todos los países y
tantos otros problemas de amplio alcance que hay en África
pueden hacernos caer fácilmente en el pesimismo. En la
década de 1960, cuando los Estados africanos conquistaron
su independencia, había mucho optimismo en cuanto a su
desarrollo económico. Desde entonces, ha predominado
el desaliento. Pero después de haber leído el
libro de Sachs me siento más optimista que desde hace
mucho tiempo y creo que existen motivos para estarlo.
Contrariamente a lo que se pensaba hace 30 años, cuando
Gunnar Myrdal publicó El drama de Asia, países
del Asia sudoriental y Asia meridional han demostrado que el
crecimiento económico es factible. Además, Jeffrey
Sachs y otros han propuesto soluciones para los problemas de
África. Por lo tanto, no cabe duda que, actualmente,
existe una oportunidad de oro de tomar medidas decisivas para
que salga adelante. E incluso si en los países ricos
la toma de decisiones es lenta, hay pautas de que consideran
ese reto con toda seriedad.
Ahora bien, no sólo los gobiernos pueden ayudar. Incluso
particulares y organizaciones como el Movimiento Internacional
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja pueden aportar una diferencia.
La nueva Junta de Gobierno de la Federación Internacional,
de conformidad con las metas adoptadas en Seúl, dedicará
sus primeras reuniones a África para encontrar la mejor
forma de contribuir. La capacitación comunitaria figurará
entre los primeros puntos de nuestro programa. Personalmente,
considero que eso es crucial para que los programas de alimentos
y salud den resultado.
Junto con las Sociedades Nacionales de África, nuestras
hermanas, estoy convencido que podemos contribuir a aportar
una verdadera diferencia.
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Bengt
Westerberg, Vicepresidente de la Federación Internacional
de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.
(p13856)
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