La
acción de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja tras el maremoto
da lugar a una inversión sin precedente en reducción
del riesgo
Ginebra,
5 de marzo 2005
Veinticuatro
horas después que otro intenso terremoto sacudiera Indonesia
y pusiera de relieve los riesgos de la cuenca del Océano Índico,
una cumbre de la Cruz Roja y la Media Luna Roja anunció esfuerzos
sin precedentes para alejar de la vía del daño a los
supervivientes del devastador maremoto del pasado diciembre. Sin la
debida preparación en previsión de desastres, mantuvo
la organización, los actuales esfuerzos de socorro y los programas
a largo plazo se verán socavados.
“No podemos impedir los desastres naturales, pero sí
reducir los riesgos al mínimo. Hoy, podemos salvar millares
de víctimas de mañana”, declaró Johan Schaar,
representante especial de la operación de la Federación
Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja
a favor de los damnificados por el maremoto.
Hizo esas declaraciones al finalizar el foro de Hong Kong que duró
tres días y en el que se trazó el plan de acción
a largo plazo para la región siniestrada. Además de
definir la estrategia para ayudar a las comunidades damnificadas a
recuperarse, representantes de 50 Sociedades Nacionales de la Cruz
Roja y de la Media Luna Roja, la Federación Internacional y
el Comité Internacional de la Cruz Roja acordaron medios de
proteger mejor a quienes corren peligro frente a futuras catástrofes.
“El interés y la generosidad de gente de todas partes
del mundo suponen un desafío y una responsabilidad enormes
para nosotros. Evidentemente, quienes donaron lo hicieron para ayudar
a que los damnificados se recuperaran, pero también quieren
que hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para prevenir
el sufrimiento humano. Quieren que salvemos vidas, en lugar de recoger
cadáveres”, añadió Schaar.
La Cruz Roja y la Media Luna Roja esperan que la orientación
que están dando persuada a la comunidad internacional de iniciar
una acción global. A pesar del nutrido debate sobre preparación
en previsión de desastres y reducción del riesgo, por
el momento, los Estados no han puesto en marcha una acción
significativa y sostenible. En la Conferencia Mundial para la Reducción
de
Desastres, reunida el pasado enero en Kobe, Japón, se contrajo
el compromiso de instalar una sistema de alerta temprana para el Océano
Índico e incluir en el programa internacional otras cuestiones
esenciales de preparación en previsión de desastres.
Ahora bien, los Estados que participaron en dicha conferencia no establecieron
un plan con objetivos claros para reducir sustancialmente, de aquí
a 2015, la muerte y el sufrimiento que causan los desastres naturales,
tal como proponían la Cruz Roja y la Media Luna Roja. La Federación
Internaciónal había abogado por más recursos
para cimentar la capacidad de resistencia de las comunidades y su
preparación en previsión de desastres, así como
para ayudarles a reducir riesgos y resistir mejor frente a los desastres
naturales.
“No podemos esperar. Seguimos adelante con nuestros planes de
preparación en previsión de desastres en el marco de
nuestra estrategia global. Sinceramente, esperamos que las Naciones
Unidas den a sus miembros otra oportunidad de actuar en la reunión
de la Comisión Económica y Social que tendrá
lugar el próximo verano boreal. Nuestra iniciativa sin precedente
influirá”, comentó hoy Johan Schaar.
En el foro de Hong Kong se estableció el marco que guiará
las próximas fases de las operaciones de la Cruz Roja y la
Media Luna Roja en los países siniestrados por el maremoto.
Desde el 26 de diciembre, se movilizaron 22.000 voluntarios en los
esfuerzos desplegados para socorrer y salvar vidas; hasta ahora, se
prestó asistencia a más de 700.000 damnificados. El
terremoto, que según las últimas mediciones fue de 9,3
grados en la escala de Richter, el segundo de mayor intensidad en
toda la historia, dejó un saldo de más de 286.000 muertos,
130.000 desaparecidos y más de 1.600.000 desplazados y, tan
solo en Indonesia, 1.800.000 personas perdieron sus medios de subsistencia.
Además de seguir prestando asistencia humanitaria durante el
tiempo que haga falta, la Cruz Roja y la Media Luna Roja elaborarán
toda una gama de programas de recuperación que van de proyectos
de reconstrucción a gran escala en las esferas de salud, vivienda
e infraestructura social a actividades de escala comunitaria.
“Cimentar la capacidad de resistencia de las comunidades y dotarlas
de medios para que sobrelleven épocas de crisis es una cuestión
crítica y, para ello, la reducción del riesgo ha de
ser el núcleo de nuestros planes regionales. Lograr que la
gente vuelva a la situación de antes no basta”, concluyó
Johan Schaar.
Markku Niskala, Secretario General de la Federación, declaró:
“Era imprescindible que nos reuniéramos aquí para
tomar conocimiento de la situación, compartir lo aprendido
en las operaciones de socorro llevadas a cabo y garantizar la coordinación
permanente durante la transición a las fases de recuperación
y rehabilitación.”
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