La
consulta con las comunidades damnificadas debe ser el centro de los
planes de recuperación a largo plazo
26
de marzo de 2005
Es
imprescindible que las comunidades devastadas por el maremoto de hace
tres meses sean el centro de las decisiones que tengan impacto en
su recuperación y rehabilitación a largo plazo, declaró
hoy la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja
y de la Media Luna Roja, la red humanitaria más grande del
mundo.
“Los programas concebidos sin consultar con las comunidades
afectadas están condenados al fracaso”, subrayó
Markku Niskala, Secretario General de la Federación, y añadió:
“Queremos asegurarnos que se les consulte y que participen en
el diseño y la realización de nuestro plan de acción
a largo plazo.
Eso es fundamental para garantizar que los programas que pongamos
en marcha sean sostenibles y se ajusten a la situación y las
necesidades de cada país.”
Según fuentes oficiales, el desastre dejó un saldo de
más de 250.000 muertos, 1.600.000 desplazados y millones de
personas sin medios de subsistencia en Asia y en África oriental.
Desde el pasado 26 de diciembre, 22.000 voluntarios de la Cruz Roja
y de la Media Luna Roja han realizado múltiples actividades
para salvar vidas, han participado en las tareas de socorro y asistido
a más de 730.000 personas en los países afectados por
el maremoto.
La Federación Internacional ultima los detalles de un plan
de acción a largo plazo para ayudar a los supervivientes del
maremoto, por lo menos, en los próximos cinco años.
Dicho plan comprende: programas de recuperación a largo plazo
y de preparación en previsión de desastres; reconstrucción
de viviendas y centros sociales; reconstrucción y renovación
de clínicas y hospitales; reemplazo de sistemas de agua y saneamiento;
apoyo en equipo y capacitación a pequeños agricultores,
pescadores y artesanos para que recuperen y mejoren sus medios de
subsistencia; apoyo psico-social, así como cursos de perfeccionamiento
en primeros auxilios e intervención en casos de desastre para
el personal y los voluntarios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.
Otro factor clave de la recuperación es ayudar a los damnificados
a superar el trauma por haber perdido de seres queridos y haberse
quedado sin hogar ni medios de subsistencia. Las Sociedades Nacionales
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de los países afectados
iniciaron programas de apoyo psico-social que cuentan con la asistencia
de Sociedades Nacionales de otros países. Estos programas no
sólo están destinados a la comunidad sino también
a los voluntarios y miembros del personal que además de haber
participado en las actividades iniciales de búsqueda y rescate,
actualmente, cumplen la traumática tarea de recuperar cadáveres.
El plan de acción a largo plazo, que se presentará en
abril, incluye elementos cruciales de la preparación en previsión
de desastres tales como: instalación del componente comunitario
del sistema regional de alerta temprana; construcción o renovación
de refugios a prueba de ciclones, y constitución o reposición
de existencias en los almacenes.
“Reforzar los propios recursos de la comunidades e instruirla
sobre medidas para reducir riesgos y resistir mejor a los desastres
son tareas indispensables para lograr que las catástrofes naturales
tengan un impacto mucho menor en las personas más vulnerables”,
señaló Johan Schaar, Representante Especial del Secretario
General de la Federación Internacional en la operación
a favor de las víctimas del maremoto. “Esta región
está singularmente expuesta a fenómenos naturales devastadores
y es imperativo proteger a sus habitantes de las consecuencias de
desastres previsibles como ciclones e inundaciones y no sólo
de desastres excepcionales como los maremotos.”
La Secretaría de la Federación Internacional y las Sociedades
Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja recaudaron más
de 2.000 millones de francos suizos en todo el mundo para ayudar a
los supervivientes del maremoto. Aunque todavía no se dispone
del presupuesto definitivo, se estima que 1.200 millones de francos
suizos se utilizarán para apoyar programas de recuperación
a largo plazo (de 2006 a 2010).
500 millones de francos suizos se destinarán a actividades
de recuperación a corto plazo y, el resto se dividirá
entre socorro inmediato y gestión de desastres. Más
de 700 millones de francos suizos se asignarán a Indonesia
y 450 millones a Sri Lanka que fueron los países más
castigados.
“La increíble generosidad de los donantes nos permitirá
poner en marcha programas sostenibles y de amplio alcance en materia
de reducción del riesgo y preparación en previsión
de desastres que, por lo general, resulta difícil financiar.
Gracias a este apoyo extraordinario ayudaremos a la población
traumatiza a recomponer su vida y mitigaremos el impacto de futuros
desastres”, señaló Simon Missiri, jefe del Departamento
de Asia y el Pacífico, de la Federación Internacional.
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