Conmemoración
del terremoto de Yogyakarta: La recuperación tras desastres
naturales debe ser conducida por las comunidades, afirma la Federación
Internacional
25
de mayo de 2007
A
las comunidades devastadas por desastres naturales se les debe dotar
de los medios necesarios para que conduzcan su propia recuperación,
si nos proponemos que las intervenciones humanitarias sean efectivas,
significativas y sostenibles, afirma la Federación Internacional
de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja al cumplirse
el primer aniversario del terremoto de Yogyakarta.
El terremoto de una magnitud de 6,3 que sobrevino cerca de la ciudad
javanesa el 27 de mayo de 2006, se cobró más de 5.000
vidas y dejó sin techo a 1,1 millones de personas. En total,
aproximadamente 475.000 viviendas fueron dañadas o destruidas.
La rápida distribución de tiendas de campaña
y toldos alquitranados en los días y semanas siguientes al
desastre permitieron suplir las necesidades de refugio de emergencia.
Ahora bien, una encuesta de la Federación Internacional reveló
que a mucha gente le inquietaba la brecha entre esas soluciones de
emergencia y la construcción de su nueva vivienda permanente,
proceso financiado por el Estado indonesio.
Frente a esas inquietudes, la Federación Internacional puso
en marcha un programa de recuperación inmediata para ayudar
a las comunidades a abordar las necesidades de refugio transitorio.
En el marco de dicho programa, docenas de comunidades se movilizaron
y gestionaron la construcción de sus propios refugios de bajo
costo y resistentes a los terremotos. Se construyeron más de
14.500 refugios con apoyo financiero y técnico de la Cruz Roja
Indonesia (PMI) y la Federación Internacional, incluidas algunas
otras Sociedades Nacionales.
“Por otras operaciones a gran escala, como las del tsunami y
la del terremoto de Pakistán, sabemos que la recuperación
debe ser conducida por las comunidades afectadas, en lugar de imponérsela.
El hecho de que la gente esté al centro de su propia recuperación,
nos permite asegurarnos que se suplan verdaderas necesidades, que
les recursos se utilicen con la mayor eficiencia posible y que las
soluciones sean duraderas”, señala Oystein Larsen, jefe
de la operación de la Federación Internacional en Yogyakarta.
El programa de recuperación inmediata también tiene
por objetivo fortalecer a las comunidades frente al peligro de futuros
desastres.
“La recuperación no debe reconstruir viejas vulnerabilidades.
Por supuesto que no podemos reducir futuros terremotos pero sí
su impacto, por ejemplo, garantizando que las nuevas construcciones
sean resistentes a los terremotos”, añade Larsen.
Los refugios se construyen con materiales como bambú y cuerda,
cada uno cuesta el equivalente de 185 francos suizos (USD 150 o €
118) aproximadamente, pueden construirse en cuatro a cinco días
y deberían durar hasta seis años, o bien, hasta que
se terminen de construir las viviendas permanentes, financiadas por
el Estado.
Además de los refugios, la Federación Internacional
prestó socorro de emergencia, asistencia médica y asistencia
en la esfera de agua y saneamiento a casi 125.000 familias de toda
la región devastada.
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